
Mendoza disfrutó de otro Americanto
Cierre del encuentro de música latinoamericana
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MENDOZA.- La euforia del público estará aún flotando en el aire, después de tres intensas noches de folklore cuyano, argentino y latinoamericano, en el festival Americanto 2009.
Celebrado con el lema de "De los pueblos", el miércoles y el jueves fueron las noches de los "Pueblos del mar y del río" y de "Los Andes". Desde niños hasta ancianos llenaron el parque, sentados en sillas de playa, en mantas sobre la grama, o de pie dando palmas y bailando, en una fiesta que pareció borrar con la música las fronteras de las provincias argentinas y los países latinoamericanos.
La emoción del público no tuvo nacionalidad. Bailaron, con el pañuelo y las manos arriba, las cuecas del veterano cantor Pocho Sosa. Movieron las caderas a ritmo caribeño, junto a la picardía y el son cubano de Ibrahim Ferrer Jr. y su orquesta. Se montaron en el escenario a acompañar a la murga Falta y Resto, cuando estos explosivos uruguayos invitaron al público a que se les uniera en la última pieza, después de un espectáculo que osciló entre la carcajada y la tragedia.
Pero estos fueron sólo los momentos cumbre de la larga noche del miércoles. También repartieron carisma y entusiasmo los mendocinos de la murga El Remolino, con un filoso show que no tuvo pudor en "escrachar", entre otros, a Carlos Menem y a las autoridades locales mendocinas; el vistoso y alegre espectáculo de la familia de cantores Los Navarro, y los repertorios cuyanos de Ecos del Ande y del joven cantor Lisandro Bertín.
La noche de los "Pueblos de los Andes" fue menos agitada y, por momentos, menos folklórica, pero no por ello poco intensa. El Americanto cerraba a las 5 con "Fragility", de Sting, hecho por Pedro Aznar, después de un largo espectáculo del porteño, que fue desde glorias propias, como el clásico del disco Tango 4 , "Tu amor", hasta guiños a la música folklórica, como la "Zamba del carnaval" y "María Landó", pasando por citas a glorias ajenas, como "Jealous Guy", de John Lennon.
Pero antes de que el bajista de Seru Giran tomara el escenario, a las 3.20, ya había transcurrido una larga y emocionante jornada, en la que la música andina y argentina norteña colmó el escenario, con idas y venidas desde el rock, el jazz y los ritmos de otras coordenadas latinoamericanas.
El encuentro comenzó con un conmovedor repertorio de Los Bichos, el proyecto de Gustavo Maza que reunió a niños de Lavalle, para hacer una impecable y enérgica ejecución de la cumbia colombiana "El pescador" y la vidala "Ay, naranjal", entre otras composiciones, que encontraron a un público eufórico, emocionado y ansioso de más canciones.
Le siguió la cantora Ini Ceverino, con una ecléctica suma de piezas, que incluyeron "Pajarillo", de Venezuela, "Fina estampa" y la canción de cuna africana "Osaín". Luego de un paréntesis fuera de programación, que sirvió para que Marita Alondra presentara una cueca inédita de Armando Tejada Gómez -epónimo del escenario de Americanto, a partir de esta edición-, irrumpió la banda mendocina Amauta, con composiciones de inspiración andina, marcadas por una clara influencia de Pink Floyd.
Rubén Segovia, Markama, Tomás Lipán y Las Cantoras Mendocinas -cuarteto integrado por Analía Garcetti, Sandra Amaya, Alejandra Bermejillo y Mariana Matta - pusieron el sello norteño y andino, en sentidas versiones de temas propios y de compositores tradicionales. La noche estaba lista para uno de los artistas más esperados, el Inti Illimani histórico, que, desde su impronta andina, recorrió el golpe larense (venezolano) "Montilla", canciones de Guillén Salinas, Violeta e Isabel Parra y "Samba Landó".
Entre el repertorio de los chilenos y los fuegos artificiales que despidieron la noche, sólo quedó el virtuosismo de Pedro Aznar, que se encontró con un público aún enérgico, a pesar de la avanzada madrugada.






