
Música más allá del desierto
Acaba de editar su nuevo álbum, "Silver sorgo"
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"No vuelvo de ningún lado", dijo Spinetta hace unas semanas, cuando presentó para la prensa su nuevo disco, "Silver sorgo". Es que el músico que desde hace décadas ha entregado iluminadas canciones y ha marcado al rock local con su poética ha decidido fijar dirección en el espacio de la música. En tiempos en los que la sobreexposición mediática aparece como la casi única clave para existir, él elige la abstinencia. Sin embargo, en esta ocasión, Luis Alberto Spinetta ha aceptado responder una serie de preguntas para La Nación . Aquí, sus visiones.
-Luego del trío volviste a un formato más amplio. Alguna vez dijiste que la formación de bajo-guitarra-batería era el sonido emblemático del rock. ¿Qué buscás musicalmente con la incorporación de otra guitarra y teclados?
-La intención de hacer un trío se debe a la influencia de Hendrix, de Cream y de Manal. En "Desatormentándonos", el debut de Pescado Rabioso, comprobé la libertad del trío con mis propias ideas y seguí influido por los tríos de Pappo Carpo, y ahí esta Invisible, explorando, pero aprendiendo de maestros. De allí lo emblemático. A partir de un cuarteto, todo cambia. Debe haber un acuerdo entre la guitarra y, digamos, un teclado. Ya no es la viola la única fuente que sigue al bajo, o viceversa... Entendámonos: si hay un trío y se le une un percusionista, es un cuarteto, pero va a funcionar como un trío. Está la manera de verlo, de pique, como guitarra rítmica. El desafío de Jade y otros cuartetos o quintetos y sextetos posteriores fue el de sumar arreglos e intenciones entre dos guitarras, dos teclados, programaciones disparadas, batería y Javier en el bajo. Malosetti, Arrom, Morelli, Fontana, Cardone, Faruolo, Spinetta, a veces se nos sumaban Martin Porto, Judurcha, Sartén, coros. Esa banda era genial, pero parecía no gustar. No sé. No todo es un trío, pero ahora está Divididos, que es, lejos, la mejor banda junto a, obviamente, los Illya Kuryaki and the Valderramas. O lo que nos den de ellos. Todas las formaciones sirven si se tiene claro qué es lo que deben tocar. En discos como "Don Lucero" se puede saber cómo suena esa producción entre talentos, a veces disímiles, cuando la temática así lo requería, y esto supone un equilibrio para que todos aporten, además, a su gusto. Si, por ejemplo, oigo cuerdas para tal parte y quiero permanecer en trío, tengo que entronizarme en una guitarra sintetizada, y no siempre termina de convencerme para ser sólo tres. Me falta la viola rítmica mía, por lo tanto debería llamar a otro violero y así, igual, no es trío. Sobre todo es lindo eso para zapar y volarse un poco la capocheta de a tres. Es más fácil.
-En tu obra, sonido y palabra, son indisociables, pero en Los Socios, especialmente al principio, le diste preponderancia al sonido, a la explosión como forma de comunicación. En "Silver sorgo" la palabra vuelve al primer plano. ¿Fue producto de las canciones o lo exigía aquello que querías transmitir?
-En Los Socios ya está Cardone en algunos temas en los que era imprescindible algo más. Donde tiene que haber más sonoridades, debe haber mas músicos, y ese cambio tiene que ser porque sí, en el caso de cómo yo veo esto a veces. Difícilmente vaya a incluir algo sin estar seguro de que me va .
-En "Silver sorgo" hay temas de Los Socios en su versión trío y otros en los que la formación está lejos del trío. ¿Puede tomarse este álbum como una suerte de rito de pasaje hacia el hoy de Spinetta?
-Todo rito es de pasaje, siguiendo tu "invención". Y, probablemente, el rito en el Spinetta "de hoy" lo es hacia el disco que vendrá. Muchos trabajos de transición se dan como monolitos cuando no hay un esquema cerrado. Ya tengo mi próximo disco escrito y quizá sea sólo un peldaño más, dada la direccionalidad de la música y la propia existencia. Más bien estoy seguro de que así será...
-Los bajistas Marcelo Torres y Javier Malosetti son dos virtuosos con características distintas: el primero tiene un fuerte concepto melódico que, aunque se adaptase perfectamente, parecía contradecir la fórmula explosiva de Los Socios, mientras que Malosetti maneja los armónicos y el ritmo de manera más contundente. ¿Esas características cuentan en el momento de componer? ¿O cada uno tiene que adaptarse a lo que sucede con las canciones?
- Marcelo Torres toca la mayoría de los bajos de "Silver Sorgo". Nada es tan terminante cuando lo principal es la libertad de elección y cómo saber usarla. Si escuchás lo que tocan tus músicos, si lográs captar su estilo, vas a tener en cuenta qué tipo de trabajo es aquel en el que mejor se van a desempeñar, sabiendo que todos somos cambiantes y, a veces, hasta creativos. No sé si todo es tan predecible, si uno puede calcular las cosas de una manera tan lógica con respecto a tocar y grabar música con gente que suena siempre tan bien, le pidas lo que le pidas.
-Es extraño el tratamiento de la voz y la guitarra en "El enemigo". ¿Cuánto hay de nueva tecnología?
-Tecnológicamente hablando, un cuarenta por ciento. Es importante que en un lugar determinado haya texturas que considere indicadas para ubicar un determinado sentimiento y así destaque cierta noción proveniente de la letra. Siempre la prioridad es el cuore , saber que estás en el camino correcto. Las dudas tecnológicas, es decir, el famoso "¿hasta qué punto?", creo que es una de las cuestiones que pueden aparecer en la mente de un DJ o de alguien que no sepa verdaderamente tocar. Si vieran cómo compongo, incluso temas muy fuertes, se darían cuenta de que estoy más cerca siempre de partir desde una base totalmente acústica. Voz y guitarra acústica. Así se compone en mi casa.
-¿Te parece interesante "lo nuevo" de por sí, como un valor?
-Mi compu no tiene acceso a MIDI, y lo último que intenté manejar, que no es tan nuevo, es el secuenciador de un Korg Trinity. No estoy al tanto de las últimas tendencias. No sirve pensar que algo es bueno porque sea simplemente algo nuevo, pero de movida me gusta que todos los que quieran se manden con la forma de hacer música que intuitivamente les resulte familiar. Y siempre debe surgir el genio. Sea con un palito o con la compu.
-¿Podría haber una conexión entre el extraño juego de sonidos de voces en el tema "Tonta luz" y "Por"? En ambos hay un juego con la palabra más allá de su significado, tomada como puro sonido.
-Creo que está permitida alguna incertidumbre entre el grueso de sorpresas y el inmediato arribo a las certezas. La verdad es de lo más intranquilo que hay, dentro de nuestra naturaleza humana. Esto es jugar, en el caso de las certezas sonoras, ya que siempre van de la mano de la musicalidad, como el primer gemido del bebe. No sé si deberíamos imponerles el resultado de una semántica a los sonidos, cualquiera sea el estado en el que suceden. Si no concuerdan, no hay daño. Luego, la significancia y su rigurosidad sí pueden ser observadas desde el alma, a la hora del discurso que no es música, sino texto, o sólo sentido común. En política sí debería exigirse la absoluta certeza y correlación de todos los sonidos pronunciados en completa armonía con los hechos.
-A lo largo de los años y los discos tus letras daban pistas de tus lecturas, como Artaud, Castaneda o Foucault. ¿Hay algo ahora que esté dejando marca?
-Lo mejor que vi últimamente fue un video de una clase de Jaco Pastorius junto a otro bajista. A veces, algo que vemos opera en nosotros como lo hace una lectura... Como ver una de Fellini.
-En la conferencia de prensa insististe en la idea de que la música -y el arte en general- era algo suntuario frente a realidades concretas y dramáticas. ¿No te parece que muchas veces las canciones son de alguna manera voceras de otras realidades?
-Si suenan mal no sólo son suntuarias. De ser un producto comercial, aun regaladas son caras... ¡Es increíble el tiempo y la guita que gastan en venderte cada porquería! Cuando me refiero a suntuario, me refiero a algo más allá de la realidad de una canasta familiar. ¿Quiénes nos creemos que somos?
-Cuando tocaron por primera vez en el Di Tella, con Almendra habían preparado unas diapositivas en las que aparecían como presidiarios, una imagen fuerte que implicaba una cierta postura ante lo que se vivía. ¿Te parece que hoy es más difícil, con tanto ruido e información, hacer algo que sorprenda y shockee?
-No podemos referirnos a eso porque estamos aquí, ahora, mejor o peor, pero ahora. Si la música que tocamos en el Di Tella con Almendra hubiese sido intrascendente, nadie se acordaría de que las fotos eran "re- modernas". O sea que lo más importante sigue siendo la música...
-¿Habrá presentaciones en vivo de "Silver sorgo"?
-No podría asegurarlo por el momento. Tal vez, el día que me quieras....
-¿Es tu sueño editar en el exterior, en los Estados Unidos, por ejemplo?
-No está nada mal. Pero ¿a quién le interesa? No a mí. No busco metas en ese aspecto de lo profesional.
-El arte de tapa y el nombre del disco, según comentaste, hacen referencia a una moneda. ¿Pensás las canciones como un elemento saludable de intercambio?
-No es mala idea, aunque las monedas no han demostrado ser fiables para un intercambio justo. Por otra parte, las canciones, al no intervenir en el nivel de las cosas que se necesitan seriamente, son una referencia al paraíso que se pospone vía materialismo y utilitarismo.
-Tu hijo Dante dijo que existe la posibilidad de que hagan algo juntos. ¿Tenés alguna idea más precisa o es sólo una intención?
-Por qué no, si el "nene" quiere. ¿Cuándo? Pregúntale al Cielo, niña...
-En "Mundo disperso" el crédito de la letra está compartido con Roberto Mouro. ¿Cómo trabajaron en equipo?
-Con Robertito tenemos una química especial para crear una letra donde hay que tener cierta fineza. Es como algo Beatle, una idea con una intención muy determinada que nos requiere seguirla y repasarla hasta que, si hay que volver desde cero, lo hacemos, y no queremos parar hasta dejarla como queda mejor. Ya no se puede sólo jugar con lo que se escribe, hay que llevarlo un tiempo y desentrañarlo...
-Tu reticencia actual a la exposición ¿es una manera de proteger tu vida privada?
-Cuando me situás en la reticencia a la exposición me veo como un cuadro que no tolera separarse de su autor, mientras debe permanecer en la galería. Cuando ésta cierra, se descuelga solo... Se vuelve en taxi y le toca el timbre... Cuadro fantasma...
De monedas y canciones
- "El nombre "Silver sorgo" tiene un sentido, o podría tenerlo. Es la emisión fallida de otra nueva divisa, ahora que se viene el euro. Esta nueva moneda es el "silver sorgo". La Argentina es un gran productor de sorgo, entre otras cosas, y silver significa plata. El "silver sorgo" es una moneda irrealizable, pero las canciones quizá valgan la pena". Así explicó Spinetta el título de su nuevo álbum.
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