Ornella Vanoni, canción sin final
La cantante y Gino Paoli festejaron el aniversario con una gira, un libro y un CD
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Un CD, un libro, un show, una gira por los principales teatros de Italia. Total: éxito rotundo. Mejor manera de festejar los setenta -cantando juntos, entre amigos y en escena-, imposible. Por lo menos para dos grandes de la canción italiana que le pusieron su banda sonora a la vida afectiva de varias generaciones.
Los cumpleaños de Ornella Vanoni y Gino Paoli fueron en septiembre, separados por unas horas de diferencia, y como dice el cantautor, con su habitual ironía "ya que de todos modos lo habrían notado y los medios habrían escrito y dicho de todo y de más, mejor era que nos encargáramos del festejo nosotros mismos". Así lo hicieron.
En septiembre fue el agasajo de la comuna romana, una fiesta popular en la que las canciones se mezclaron con registros filmados de una carrera de 40 años que muchas veces compartieron. Vinieron después los regalos que se hicieron a sí mismos: un libro, "Noi due, una lunga storia", testimonio de su vínculo artístico y sentimental, y un CD con temas nuevos, algunos covers brasileños (preferentemente de Vinicius) y un título elocuente: "Ti ricordi? No, non mi ricordo". Por fin, lo esperado: el encuentro con el público en un refinadísimo espectáculo de solos, duetos y poesía sobre la base de ese álbum y de muchos de sus grandes éxitos, de "Che cosa c´è" a "Sapore di sale"; de "Il cielo in una stanza" a "Domani è un altro giorno"; de "Sassi" a "La voglia, la pazzia". Lo estrenaron en Roma y lo llevaron después por otras veinte ciudades italianas hasta concluir días atrás en Génova. (De paso, Ornella y Gino sumaban otra celebración: los 20 años de "Insieme", el show que los llevó por toda Italia y dejó el testimonio de un memorable álbum en vivo.)
Sin nostalgia
"No es un proyecto de nostalgia -ha dicho Ornella, que apareció en escena con la invariable elegancia que la mano experta del diseñador Gianfranco Ferré supo realzar una vez más-. Es un modo distinto de describirnos como somos; un poco resumen, un poco balance". Y completó: "Cada uno de nosotros es lo que es, pero también todo lo que ha hecho y lo que ha dejado de hacer. Sólo se es viejo cuando se está resignado, cuando la injusticia deja de enfurecernos y no quedan ganas de combatir por un mundo mejor".
Así, con el tiempo, las viejas canciones cobran nuevos sentidos. Por ejemplo, del clásico "Senza fine" (que nunca abandonó y que Gino dedicó a sus "manos grandes, manos sin fin" en los tiempos en que ella, la principiante que Giorgio Strehler había llevado al triunfo con sus "canciones de la mala vida" se enamoró del poeta cantor), dice Maurizio Costanzo, director del show: "No recuerdo habérsela oído cantar dos veces de la misma forma".
Las canciones nuevas, en tanto, retratan sus estados de ánimo. Afrontan con mirada sabia el recuerdo de los días del amor, cuando poco importaba lo que hubiera alrededor, y reconocen que si no se puede detener al tiempo, los sueños siguen siendo verdades en el pensamiento y a esos nada los puede cambiar. Así lo escribe Paoli en "Boccadasse" y "Fingere di te", dos de los títulos centrales del atractivo CD, aún inédito entre nosotros.
"Todas las canciones de Paoli me pertenecen de cierta manera -dice la estrella, que conserva una nutrida legión de fans en Buenos Aires-; tal vez porque cuando éramos muchachos descubrimos tantas cosas juntos, tanta música. Y aunque sea él el autor de la música y la letra siempre me siento la verdadera intérprete." Esa amalgama artística y personal tan entrañable no puede sino percibirse en sus versiones, siempre delicadamente elaboradas y ricas en matices expresivos. Por algo el público respondió con fervor a la convocatoria: en febrero, la demanda de localidades en el Sistina de Roma batió todos los récords históricos, y a partir de entonces, en Palermo como en Milán, en Turín como en Florencia, el aviso de "entradas agotadas" sumió en la frustración a más de un admirador rezagado. Quizá por eso, Ornella y Gino acaban de anunciar que a fines de este mes grabarán el show en CD y en DVD durante varias sesiones en un teatro de Asís. Quizás esos registros lleguen hasta aquí para mostrarnos el más flamante capítulo de esta historia de amor y música sin fin.




