Reinventando el rhythm & blues
Cómo explicar la música de Pharrell Williams sin mencionar a M.J., S.W. y M.G. y no morir en el intento? El hombre que ayer cumplió 41 años es hoy la estrella del momento en la música mundial. Un artista todo terreno que marcó el ritmo -y por qué no los pasos- de la última década, ya sea produciendo a artistas como Britney Spears, Madonna, Shakira, Frank Ocean y Kendrick Lamar; escribiendo canciones para Beyoncé, Jay Z, Justin Timberlake, Miley Cyrus y Daft Punk; o poniéndose detrás de la ingeniería de sus propios discos, con nombre y apellido o en agrupaciones como The Neptunes y N.E.R.D.
Esta semana, con el alargado eco del tema que canta y que compuso junto a los franceses enmascarados de Daft Punk (el hiperhit "Get Lucky") sonando aún después de un año de su aparición, llegó al país la edición de su segundo álbum solista, Girl: diez canciones comprimidas en poco más de tres cuartos de hora que invitan al baile permanente, como si se tratara de un "compilado para fiestas sensuales" o un "grandes éxitos de la música negra contemporánea".
Así y todo, el álbum abre con las cuerdas que el alemán Hans Zimmer escribió para "Marilyn Monroe"; una apertura de película para un álbum que también incluye el éxito "Happy", que formó parte de la banda sonora del film Mi villano favorito 2 y que este año compitió por una estatuilla en la entrega de los premios Oscar.
Con gran experiencia en esto de compartir canciones con otros cantantes y convertirlos en hits instantáneos, Williams se reservó aquí el acompañamiento de Justin Timberlake ("Brand New"), Miley Cyrus ("Come Get It Bae", que bien podría ser un track perdido de algún disco de Prince de los años 80) y Alicia Keys ("Know Who You Are", en la mejor tradición del R&B).
Este músico que reinventó las bases del hip hop a fines de los años 90 parece entregarse en Girl al disfrute pleno que le proporciona su actual status de "Emperador de lo cool". Nombramiento que le cabe incluso más allá de lo musical, algo que quedó demostrado en la última entrega de los Grammy, donde fue la estrella indiscutida tanto por su versión de "Get Lucky" como por su sombrero de copa diseñado por Vivienne Westwood en 1982 y que días más tarde subastó a beneficio por más de 44.000 dólares.
En Girl, un álbum apoyado conceptualmente en la idea de que "la mujer es la piedra angular de la humanidad", según confesó recientemente, Williams desplega todos los trucos sonoros aprendidos en estos años prolíficos y productivos y logra la madurez musical como para sonar, según la ocasión, como Michael Jackson, Stevie Wonder o Marvin Gaye y no morir en el intento. Ups.
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