Roberto Musso: "Las payadas siempre me encantaron como género"

"Nunca hicimos canciones panfletarias, con bajada de línea directa", dice Musso
"Nunca hicimos canciones panfletarias, con bajada de línea directa", dice Musso Crédito: ´Santiago Cichero/AFV
El líder de la banda uruguaya El Cuarteto de Nos habla sobre su nuevo disco y el show de hoy en el Luna Park; cómo lograr un pop inteligente sin caer en el cliché y volverse masivos al mismo tiempo
Silvina Marino
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20 de septiembre de 2019  

El grupo uruguayo El Cuarteto de Nos sigue sumando. Presentaciones, giras, discos, trayectoria y entrevistas. Como esta, que ocurre un breve lapso después de la edición de su notable álbum número 16 ( Jueves) y un corto tiempo antes de su show de hoy en el Luna Park. Y para eso viaja Roberto Musso a Buenos Aires, mientras sus compañeros ensayan en su país natal ("tienen mi voz grabada y se quedaron ellos a repasar los temas"): para conversar, humildemente, de tanto hecho y tanto por hacer.

-En cada disco nuevo intentan dar un viraje sobre lo anterior. ¿Cuál es el sello distintivo de Jueves?

Con tantos discos y tantos años juntos el proceso puede volverse repetitivo. Entonces buscamos la forma de hacerlo entretenido, novedoso. Yo ya tenía pensado hacer canciones independientes, no un disco conceptual (como Apocalipsis Zombi). Esto me quitó presión. Descomprimí porque pensé en hacer lo que cada canción demandara. Y así surgió "Punta Cana", que no tiene nada que ver con "Contrapunto para humano y computadora" ni con "Mario Neta".

-Esos tres temas, justamente, se lanzaron antes de que estuviera grabado el disco. ¿Cómo es la composición pensada de esta forma? ¿La era streaming les hace más fáciles o más difíciles los procesos?

Es más difícil. A nivel creativo, generar un concepto que pueda sorprender o llamar la atención a los fans y no fans es cada vez más complicado. Con respecto a los tiempos que corren ahora, todo se vuelve viejo u obsoleto más rápido. Que este disco sea más corto no es casual. La idea es editar más seguido con menos consumo de tiempo. Si hacés un disco de 14 canciones sabés que para el show van a subsistir 6 o 7 con suerte. Ahora pusimos mucha energía en menos temas. Sabemos que, en un año y medio, la gente quiere algo nuevo.

-¿Te inspiraste en el Martín Fierro para "Contrapunto..."? Dijiste que una motivación fue ver a tu hija hablando con Siri (la aplicación de inteligencia artificial de los celulares)...

Tuve totalmente presente el Martín Fierro, sí. Y un puntapié fue lo de mi hija. Además, hacía tiempo tenía idea de hacer un duelo tipo freestyle de rap. Me parecía interesante para el show en vivo. Pero no me terminaba de cerrar cómo hacerlo sin caer en un lugar común. Podía invitar a un rapero, hay muchísimos que hacen cosas muy buenas, pero le faltaba esa chispa de El Cuarteto para que fuera diferente. Hasta que me cayó la ficha: tenía que haber un robot. Y decantó en la computadora. Me gustó hacerlo en payada y en décimas, que lo alejaba del formato hiphopero y lo acercaba a lo criollo. Las payadas siempre me encantaron como género. Y quedó esa mezcla nerd.

-¿Por qué decidieron trabajar con cuatro productores, el histórico Juan Capodónico, más Eduardo Cabra, Camilo Lara y Héctor Castillo?

Fue un experimento. Son personas que no se conocen entre sí ni se conocieron en el proceso del disco. Fue jugado. Nunca habíamos trabajado así. A los cuatro productores les mandamos todos los temas para que eligieran los más afines a sus géneros. Sabíamos que queríamos trabajar con Juan y también con Cachorro [López], que son nuestros referentes. Pero Cachorro, por un tema de agenda, no pudo. Contactamos a los otros productores después de elegir entre quienes más nos gustaban y, a la vez, que fuera posible llegar a ellos. A todos les escribimos con la duda, sobre si les gustaba lo que hacíamos. Y fue un orgullo que, sin dudarlo, quisieran trabajar con nosotros. A la vez, esta manera de encarar el disco nos corroboró que la parte logística estaba bien pensada porque ninguno tenía tiempo si les plateábamos hacer un disco entero.

-Grabaron en cinco lugares distintos. ¿Por qué eligieron fotos de Texas para el arte de tapa?

Grabamos en Uruguay, Argentina, México, Estados Unidos y Puerto Rico. Y como estábamos de gira por México nos sugirieron ir al estudio Sonic Ranch, que está en Texas, cruzando El Paso. Es una geografía tipo Breaking Bad. Y no hay nada más para hacer. Es un estudio tipo all inclusive, te quedás a comer ahí, a vivir ahí, a grabar ahí. Hicimos cuatro canciones del disco en este sitio, pero hubo una energía que nos quedó marcada.

-Tanto "Punta Cana" como "Mario Neta" critican el consumismo. ¿Qué fue lo último que consumiste que no necesitabas?

Vamos a aclarar que de "Mario Neta" tengo mucho, todos tenemos mucho. El consumismo se metió hasta en el ocio. O en las vacaciones. ¿Necesitás hacer un viaje igual al que hacen todos? Me lo pregunto a mí mismo muy seguido. Lo que sí necesito y quiero para comprar son libros, eso no está en discusión. El resto no tanto. Igual soy poco consumista, en general.

-En "Fallaste Nostradamus" se habla de alguien que te dijo que no ibas a poder salir adelante ni levantarte si te caías. ¿A quién le dedicarías este tema?

Hay muchos Nostradamus. Mucha gente nos dijo "ustedes si no hacen música pop no van a llegar a nada", o "con esas letras no los va a escuchar nadie". Pero este Nostradamus no es nadie en particular.

-¿Cuál es la fórmula para tener una continuidad de 35 años como banda?

El ingeniero que te habla te dice que es una fórmula con muchas incógnitas. Lo importante es la parte humana. Se potencia que nos conocemos desde muy pibes. Y vivimos juntos muchas cuestiones que nos atraviesan la vida personal más que la artística. Por ejemplo, del nacimiento del hijo de Santiago no te acordás el año, pero sí el disco que sacamos entonces, o tenés presente el show que estábamos dando cuando falleció mi abuela más que la fecha.

-¿Qué opinás sobre la realidad socioeconómica de la Argentina hoy?

Soy más esperanzador que los argentinos. Venimos de un país que es más chico y un poco más estable. Y siempre escuchamos "che, qué mal que estamos". Y siempre se sale. Es un país tan grande y tan rico... Tiene que salir adelante.

-¿Cuál fue el tema que más te costó componer en estos 16 discos?

"No llora" y "21 de setiembre". Los dos que me pegaban más emocionalmente y que nunca en mi vida hubiera pensado hacer. Son canciones que me tocaban de cerca por dos motivos diferentes. Mi mamá y la nena, cuando recién había sido padre. Eran inevitables aunque me había autoimpuesto no hacerlas. Cualquier frase o palabra las podía llevar al lugar común o al cliché espantoso, estaba muy al borde... Me costó mucho.

-¿Qué ritual tenés cuando venís a la Argentina?

Mis compañeros me dicen siempre que he probado las costillitas a la riojana y el flan casero con dulce de leche de todas las provincias de la Argentina. Y es cierto. Lo primero que pido es eso.

-Hablando de "Punta Cana", decías que los comentaristas se ponen muy literales en su interpretación. ¿Cómo se hace para ser políticamente incorrecto hoy sin que salgan a defenestrarte en las redes?

-Es complicado. Vos escuchás los discos de El Cuarteto de Nos de los noventa y son lo políticamente incorrecto elevado a la enésima potencia. En ese momento estaba muy bien, la gente se divertía, se reía, pensaba, porque vos hablabas con ironía de temas serios. Como "El día que Artigas se emborrachó". Ese tema fue censurado. Y nos hicieron juicio penal, bien heavy. Pero con el tiempo sintonizamos en que ese estilo se estaba volviendo viejo. Yo escucho esas canciones y me parecen geniales para ese contexto de Uruguay de fines de los 90.

-¿Hay algún tema sobre el que no se puede escribir?

No. Pero depende de cómo lo escribas, del lenguaje y de encontrar un mensaje artístico global. Si es así, se puede escribir de todo. Igual nosotros nunca hicimos canciones panfletarias, con bajada de línea directa. Creo que eso hace que esas canciones perezcan más rápido.

-Solés contar que, todavía hoy, en algunas radios del exterior se tienen que presentar porque no los conocen. Y, a la vez, hay una gran cantidad de gente que los saluda por la calle en distintos países. ¿Qué te molesta más, la invasión a tu privacidad o el desconocimiento?

-No me molesta ninguna de las dos cosas, ni ahí, te soy supersincero. En Montevideo siempre alguien nos saluda o pide una foto. Y lo del desconocimiento de las notas lo llevo siempre muy bien. Cuando empezamos a salir después de Raro, que estábamos muy establecidos en Uruguay, mis amigos me decían "Roberto, ¿todavía te dan ganas de ir a una nota y que te pregunten cómo te llamás y qué instrumento tocás?". Y sí, me encanta. A nivel del periodismo musical ya no pasa. Pero en México o Colombia, si vamos al magazine de la mañana de la radio o de la tele, no tienen ni idea de quiénes somos.

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