Rock en pareja: amor y música, el desafío de compartir todo

Riel. Mora Riel (guitarra) y Germán Loretti (batería) hicieron de su simbiosis amorosa un proyecto prolífico
Riel. Mora Riel (guitarra) y Germán Loretti (batería) hicieron de su simbiosis amorosa un proyecto prolífico Crédito: Santiago Filipuzzi
Cada vez son más comunes los dúos que comparten sus vidas y el proyecto musical; desde John Lennon y Yoko Ono, la ecuación puede resultar muy bien... o todo lo contrario
Martín Sanzano
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13 de abril de 2019  

¿Cómo llevar adelante un proyecto musical con tu pareja? De entrada, la respuesta podría parecerse más a una ecuación matemática compleja que a una fórmula simple, y tiene tantas variables como resultados. Es que existen muchos ejemplos en la historia más reciente de la música de parejas que formaron un dúo o un grupo de rock. Que, en definitiva, consiguieron combinar su amor de pareja y por la música abajo y arriba de un escenario. Algunos casos son muy célebres, y otros, no tanto. Algunos resultaron muy bien, con grandes discos, giras y familias hermosas. Pero a otros les pasó todo lo contrario. Sin embargo, hay un rasgo característico y al parecer único reservado a todos aquellos que se animaron a hacerlo: un vínculo simbiótico difícil de superar.

"Nuestra relación es de maestro y alumno. Eso es lo que la gente no entiende. Ella es el maestro y yo, el alumno". Así definió John Lennon su unión con Yoko Ono en septiembre de 1980, en una entrevista histórica que la revista Playboy editó en enero de 1981, un mes después del asesinato del músico inglés.

Dicen que June Carter fue la que le salvó la vida a un Johnny Cash que estaba al borde de la cornisa. La prueba de su amor vino en forma de canción, "Ring of fire", escrita por June para Johnny. También podríamos hablar de Bob Dylan, que en su autobiografía de 2004, Chronicles: Volume One, relata cómo fue la primera vez que vio a Joan Baez en la televisión. "No podía dejar de mirarla, no quería parpadear", escribió sobre ese momento bisagra en su vida, aunque todavía faltaba un poco para que se convirtieran en la -breve pero intensa- pareja real del folk.

Mimi Maura y Sergio Rotman, hoy en Niceto
Mimi Maura y Sergio Rotman, hoy en Niceto

Los ejemplos siguen: la pareja de matrimonios conformada por Anni-Frid Lyngstad y Benny Andersson, y Björn Ulvaeus y Agnetha Fältskog se juntó para crear ABBA, uno de los mayores sucesos de la música popular sueca. También aparecen en la lista Bruce Springsteen y Patti Scialfa, o, más acá en el tiempo, Thurston Moore y Kim Gordon, piedras fundamentales de Sonic Youth. Jack y Meg White, que definieron el sonido de los 2000 con The White Stripes, y desde Canadá Win Butler y Régine Chassagne, que hicieron lo propio al frente de Arcade Fire. Por estas latitudes también hay casos de todo tipo. Desde el dúo Sandra y Celeste, formado a finales de los 80 por las cantantes Sandra Mihanovich y Celeste Carballo, hasta los múltiples proyectos de Mimi Maura y Sergio Rotman, que hoy se presentan en Niceto Club. "Cuando nos conocimos, él me escribió la canción ["El secreto del nombre", de Cienfuegos]. Te puedes imaginar que a mí me impresionó mucho. Y definitivamente quedé cautivada por las canciones de Sergio", contó a LA NACION en 2018. La música sin dudas fue el puntapié de su relación.

Algo similar pasa con las jóvenes Inés Copertino y Paula Trama, que utilizan el tiempo libre de sus respectivos proyectos musicales (Amor Elefante y Los Besos) para transformarse en Susi Pireli, un dúo que refleja su amor en clave de pop electrónico. O con los argentinos con base en Berlín Carmen Burguess y Tomás Nochteff, que llevan más de una década como Mueran Humanos, una dupla oscura, electrónica e industrial que nació en Barcelona y que ya recorrió toda Europa.

Mueran Humanos, de Buenos Aires a Berlín, con muchas escalas
Mueran Humanos, de Buenos Aires a Berlín, con muchas escalas

Mujercitas Terror, el trío conformado por la pareja de Daniela Zahra y Marcelo Moreyra junto a Federico Losa, es uno de los primeros nombres que se le ocurren a Mora Riel, cantante y guitarrista del dúo de Riel, a la hora de hablar de inspiraciones. Desde 2011, Mora lleva adelante junto a su novio, Germán Loretti, un proyecto musical que se propone huir de las etiquetas y los encasillamientos. Al igual que su relación. Su formato es parecido al de The White Stripes, pero al revés: Mora toca la guitarra y Germán, la batería. Con la mente puesta en el lanzamiento de su cuarto LP, que verá la luz el próximo 10 de mayo, la joven asegura que su historia surgió "en paralelo". "Se dio supernatural. Nos juntamos a ensayar y al mismo tiempo se empezó a construir la relación. Nos conocíamos desde antes, ya éramos amigos, pero cuando nos juntamos a tocar nació lo otro, digamos", describe Mora a LA NACION, con algo de timidez.

Germán completa: "La música nos terminó de unir". Su conexión se plasma en el escenario y en sus discos de raíz noise. Es que hay algo muy especial en el hecho de hacer música en pareja. "Estamos los dos en la misma sintonía, siempre tirando para adelante -dice Germán-. Uno tiene menos distracciones, también. En una pareja se va construyendo un proyecto cada vez más grande. Tal vez cuando la banda es de varios amigos cada uno está en la suya y se hace más difícil coincidir en los tiempos o ponerse de acuerdo. Nosotros nos sentimos más fortalecidos".

The White Stripes, los norteamericanos que mostraron un formato posible
The White Stripes, los norteamericanos que mostraron un formato posible Fuente: Archivo - Crédito: Soledad Aznarez

Algo parecido relatan Caro Ban y Gonzalo García Blaya, que casi sin darse cuenta pasaron de tocar algunos covers de Velvet Underground o The Cure para divertirse en su casa a formar Re Signados, un dúo de pop-noise que ya tiene un EP editado (La bola ciega). "Yo estoy todo el tiempo con mi home studio, mis maquinitas, mis instrumentos, haciendo música -explica Gonzalo-. Caro es una melómana, tiene una larga trayectoria como productora y también tuvo bandas. Empezamos como un juego a hacer covers de bandas que nos gustan para ver cómo salían, pero nunca pensamos que iba a derivar en un proyecto. Se fue dando así".

"Enseguida notamos que teníamos un sonido y una identidad. Eso nos gustó y empezamos a indagar", agrega Caro, mientras Olivia, de 6 años, y Salvador, de 7, corretean por la casa. "Somos una familia ensamblada", explica ella, y continúa: "Hay mucho de ocurrencia y de espontaneidad. Por ahí estamos acá en casa un sábado a la tarde y de repente sale una idea y nos ponemos a tocar. Tenemos todo acá. Es distinto a tener una banda y plantear algo en la sala de ensayo cinco días después de que se te ocurrió".

Los Di Giovannis privilegiaron la música
Los Di Giovannis privilegiaron la música

Caro y Gonzalo cuentan que tienen varias bandas amigas que también son pareja, como Telefonema o Di Giovannis, el dúo conformado por Victoria Rodríguez Agnese y Alexis De Almeyda. En diálogo con LA NACION, Alexis se retrotrae a sus años de secundaria, cuando cruzó miradas con Victoria por primera vez y para siempre. "Éramos los dos punkies de la escuela. Los raros, rapados, con cara de orto, en un mar de gente adolescente y feliz. Soy muy tímido para hablar con la gente, la mejor excusa que se me ocurrió fue decirle que armemos una banda", recuerda el guitarrista de Di Giovannis.

"Nos empezamos a pasar data. Me acuerdo que le pasé un CD-ROM con canciones de Eskorbuto y documentos sobre anarquismo. Ella me pasó el libro Severino Di Giovanni, de Osvaldo Bayer, y ahí nos empezamos a formar mutuamente", dice Alexis. Aunque comenzaron siendo un trío, tener a alguien entremedio les terminó resultando incómodo y recurrieron a las baterías programadas. Así encontraron el sonido que buscaban, mientras seguía creciendo la relación.

En ese sentido, Mora, de Riel, habla de la confianza y la cercanía que se genera tocando con tu pareja. "La intimidad que se alcanza con una pareja no creo que se pueda alcanzar con un compañero de banda o un amigo. Son cosas distintas que pueden sumar un montón a la hora de crear", asegura, y pone algunos límites: "El proyecto de vida que armamos juntos es muy grande y lo cuidamos mucho. No damos notas sobre nuestra pareja, siempre tratamos de hablar de música. Lo más importante de todo es Riel y en el medio de eso nos hicimos compañeros de vida. Eso es algo que nunca se va a cortar porque es una conexión muy grande".

La cocina de Re Signados, el dúo de Gonzalo García Blaya y Caro Ban
La cocina de Re Signados, el dúo de Gonzalo García Blaya y Caro Ban

Para Gonzalo, Re Signados se vincula mucho con la relación. "Es como nuestro hijo, algo que cuidamos los dos, a lo que le ponemos todo y que nos apasiona. Yo venía medio cansado de tocar en grupos y este es otro concepto para mí. Es raro, no es como una banda, es una pareja que hace música. Y la música es muy terapéutica, ayuda mucho a la relación. Renueva, hace crecerla hasta al infinito. La alimenta y hace que no te canses", asegura Gonzalo. Caro insiste en esa idea: "Lo que aprecio de tener un dúo con mi pareja es que la química que se genera arriba de un escenario o en un disco es muy personal. No lograríamos lo mismo si no fuéramos pareja, estoy segura. Es algo muy especial que no se ve en otras bandas".

Alexis, de De Giovannis, también equipara su proyecto con Victoria con un hijo, y aporta otros conceptos sobre su unión. "Desde ese primer momento en que cruzamos miradas sentimos que habíamos encontrado a un aliado. Fuimos y somos aliados en la vida para crear y tener un norte. Nuestra mirada del arte es esa, trascender y sobrevivir como individuos a la existencia", define. Sin embargo, revela que hoy por hoy el dúo trascendió la relación. Y hace un tiempo tuvieron que tomar una decisión drástica: ellos o Di Giovannis.

"Llegó un momento en el que literalmente respirábamos el aire del otro -asegura Alexis-. De manera natural, algo se cortó. Y de alguna manera se sacrificó a la pareja para que el fuego, las discusiones, las rabias, toda esa carga de sentimientos, quedaran a un lado y la banda sobreviviera, creciera y siguiera desarrollándose. No dejamos de planificar cosas para el dúo ni un solo día. Tampoco hubo un solo día en que hayamos estado peleados. No sé si el asunto está en un freezer o está muerto, tampoco nos importa. Seguimos el mismo camino. Cada día que pasa tenemos más cosas en común y sigue creciendo nuestra relación. Seguramente nos adoramos mucho más que cualquier parejita que va de la mano por la calle, pero hace ya varios años que la pareja se cortó aunque sigamos saliendo de gira y viajando juntos. Ahora nos vamos otra vez por Latinoamérica y estamos por sacar un disco nuevo".

A la hora de sostener una pasión no hay fórmulas ni límites. Aunque el desafío, al parecer, sigue siendo el mismo: mantener la llama del amor (por la música o la pareja) cueste lo que cueste.

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