Seis discos en vivo para repasar el rock argentino de los 80

David Lebon, Charly Garcia y Pedro Aznar en el Cosquin Rock 2013; Serú Girán se despidió con un disco en vivo, No llores por mí, Argentina
David Lebon, Charly Garcia y Pedro Aznar en el Cosquin Rock 2013; Serú Girán se despidió con un disco en vivo, No llores por mí, Argentina Fuente: Archivo - Crédito: Segismundo Trivero
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30 de septiembre de 2020  • 01:20

A lo largo de sus más de cincuenta años de historia, el rock argentino desarrolló una vasta y rica tradición en materia de álbumes grabados en vivo. Desde los seminales volúmenes I y II de Adiós Sui Generis (1975) hasta Ritual (1999) de Los Piojos, y pasando por recordados trabajos como Almendra en Obras (1980), Manal en Obras (1982) y En vivo y ruidoso (1990) de Los Violadores, entre otros, son innumerables los artistas solistas y las bandas locales que incursionaron (y continúan haciéndolo) en esta modalidad discográfica, así sea para dejar plasmado un momento particular de sus respectivas trayectorias, celebrar el cierre de una gira o bien a modo de despedida.

Sin embargo, fue a partir de la década del ochenta cuando esta tendencia cobró un auge inusitado como consecuencia de la popularidad creciente de algunos nombres tanto a nivel local como latinoamericano. En ese sentido, e independientemente de sus logros, cifras de venta y calidades técnicas o artísticas, discos como No llores por mí, Argentina (Serú Girán), En acción (Riff), Rockas vivas (Miguel Mateos/ZAS), Los Abuelos en el Opera (Los Abuelos de la Nada), Vivo (Virus) y Ruido blanco (Soda Stereo) calaron hondo en el corazón y el sentimiento del público y hoy son considerados verdaderos clásicos del rock hecho en Argentina. Por eso, aquí los recordamos.

No llores por mí, Argentina; Serú Girán (1982)

"Me sentí mal y por otro lado bien. Me sentí mal porque habíamos logrado un grupo que sonaba muy bien, simplemente por el tiempo que hacía que estábamos juntos. Habíamos conseguido una personalidad, un humor, mucha comunicación con la gente, un buen equipo de trabajo alrededor nuestro, y teníamos una actitud profesional sobre la cosa. Por otro lado, Pedro (Aznar) es un músico que está por sobre el nivel de lo que es la Argentina ahora, y era lindo tocar con un tipo así. Pero también me sentí bien porque era algo que se tenía que dar en algún momento. Pedro tiene otras expectativas de vida y otros gustos musicales. El quiere realizarse como persona y me parece bárbaro. Es mejor eso a que se quede con el grupo, se resienta su personalidad y también la de la banda. Es lamentable, porque habíamos logrado un buen nivel, pero pienso que es bueno también porque le va a servir para crecer como persona y como músico". Con estas declaraciones vertidas en la revista Pelo a comienzos de 1982, Charly García expresaba públicamente la sensación agridulce que lo embargaba tanto a él como a sus compañeros de grupo (David Lebón y Oscar Moro) en torno a la decisión de Pedro Aznar de abandonar Serú Girán para sumarse a la banda de Pat Metheny.

Si bien existía un cierto agotamiento interno debido a la enorme repercusión, exposición y presión alcanzadas a través de celebrados trabajos como Bicicleta (1980) y Peperina (1981), sumado a conciertos cada vez más multitudinarios, la noticia sin dudas cayó como un balde de agua helada para sus seguidores. Por eso, los shows brindados en el estadio Obras los días 6 y 7 de marzo de 1982 cobraron una importancia sublime ya que, además de decirle adiós a Aznar y de despedirse como banda, se tomó la decisión de grabar un álbum en vivo para documentar y perpetuar ese momento único e irrepetible. No llores por mí, Argentina, tal su título, reflejó una actuación sólida, vibrante y emotiva de un cuarteto en su mejor forma y con una pátina algo más rockera en comparación con sus discos anteriores. Grandes éxitos como "Cuánto tiempo más llevará", "Esperando nacer", "Seminare" y "Encuentro con el diablo", entre otros, formaron parte de este álbum épico junto a dos novedades: la versión del clásico "Popotitos" y el tema homónimo que le dio título. Fue el inmejorable cierre discográfico para los llamados "Beatles argentinos", más allá de su regreso a escena una década después.

En acción; Riff (1983)

Envalentonado por la repercusión de los discos Macadam 3. 2. 1. 0 (1981) y en especial Contenidos (1982), Riff (el grupo de hard rock conformado por Pappo, Vitico, Michel Peyronel y Boff) encaró de manera decidida la concreción de un álbum doble en vivo con la intención de transmitir la tremenda potencia que descargaba cada vez que subía a un escenario. Algunos meses antes de la grabación, un confiado Michel Peyronel le aseguraba a la revista Pelo: "Pienso que Riff es el único grupo argentino que puede grabar un álbum en vivo como debe ser. Yo escuché algunos discos en vivo que se grabaron acá y no entendía cuál era la diferencia con uno en estudio, salvo por algunos grititos. Nosotros queremos grabar un disco con el ambiente que se crea cuando tocamos".

Riff en la segunda noche del Cosquin Rock, 10 de febrero de 2002
Riff en la segunda noche del Cosquin Rock, 10 de febrero de 2002 Fuente: Archivo - Crédito: Irma Montiel

Los deseos del baterista finalmente se hicieron realidad cuando el álbum vio la luz. Grabado en el estadio Obras Sanitarias de la ciudad de Buenos Aires durante los conciertos del 9 y 10 de abril de 1983, y con la participación especial de Danny Peyronel (teclados) en calidad de invitado, En acción no sólo demostró que Riff en vivo era una demoledora maquinaria de rock sino que sentó las bases para un desarrollo más firme del rock duro en el país. Disco de cabecera para los fanáticos de Pappo y del hard rock nacional en general, en poco más de una hora de duración recorre títulos tales como "Susy Cadillac", "Mal romance", "Pantalla del mundo nuevo", "Ruedas de metal" y "La dama del lago", entre otros hits.

Rockas vivas; Miguel Mateos/ZAS (1985)

Tras el enorme impacto generado por el álbum Tengo que parar (1984) y en particular por el hit "Tirá para arriba", durante abril de 1985 Miguel Mateos/ZAS redobló la apuesta e inmortalizó sus consagratorias cinco funciones sold out en el teatro Coliseo con un disco en vivo que lo colocó en la cima de la escena musical local. Debido a sus excelentes ventas (más de 500.000 copias), Rockas vivas recibió el Disco de Diamante y fue, hasta la aparición de El amor después del amor (1992), de Fito Páez, el álbum más vendido del rock argentino.

Miguel Mateos / ZAS en 1984
Miguel Mateos / ZAS en 1984 Fuente: Archivo

Rockas vivas no sólo confirmó el estupendo momento atravesado por la banda sino también el creciente ida y vuelta entre Mateos y su público (algo que se consolidaría algunos meses después en su arribo al Luna Park). Combinando su reconocida fórmula de pop y rock, con letras claras y contundentes y estribillos arengadores, en el álbum sobresalen "Un poco de satisfacción", "Extra, extra", "Tirá para arriba", "Un gato en la ciudad" y tres estrenos: el poderoso "Sólo una noche más", la balada "Un mundo feliz" y "Perdiendo el control", este último grabado en estudio.

Los Abuelos en el Opera; Los Abuelos de la Nada (1985)

El lanzamiento de este álbum en vivo marcó el final de la etapa más popular y exitosa de Los Abuelos de la Nada. Luego de las deserciones de Daniel Melingo y Gustavo Bazterrica, el grupo siguió adelante con Miguel Abuelo, Cachorro López, Andrés Calamaro, Polo Corbella y Alfredo Desiata, sumándose a ellos Gringui Herrera y Juan del Barrio. Con esta formación (más la participación especial de Melingo en "Chalamán"), la banda grabó Los Abuelos en el Opera, un trabajo discográfico que resumió lo vivido a lo largo de tres funciones llevadas a cabo los días 14, 15 y 16 de junio de 1985 en dicha sala porteña. Más allá de repasar clásicos como "Sin gamulán", "Mil horas", "Himno de mi corazón" y "Lunes por la madrugada", además de documentar el personal histrionismo de su inolvidable líder y creador, Miguel Abuelo, el disco contó con dos temas nuevos que muy rápidamente se transformarían en hits: "Costumbres argentinas" (Calamaro) y "Zig zag" (de la dupla compositiva Abuelo - López). Dichos conciertos tuvieron también su respectiva edición de video en formato VHS.

Vivo, Virus (1986)

Con el objetivo de celebrar la extensa y consagratoria gira presentación del exitoso álbum Locura (1985) a lo largo de todo el territorio argentino, Virus dio a conocer Vivo, su primer disco grabado en directo los días 14, 15 y 16 de mayo de 1986 durante una serie de presentaciones en el Estadio Obras de la ciudad de Buenos Aires. La idea del grupo para aquellos conciertos fue la de registrar remozadas versiones de algunas canciones de su primera época, tales como "Densa realidad" y "Wadu Wadu", además de recorrer otros clásicos como "Pronta entrega", "Hay que salir del agujero interior", "¿Qué hago en Manila?" y "Sin disfraz".

Sin embargo, el momento más relevante del álbum fue "Imágenes paganas", un tema inédito grabado en noviembre de 1985 en los estudios A&M de California. La canción en cuestión no sólo se convirtió en una de las más emblemáticas de la agrupación oriunda de La Plata sino también en una de las más aclamadas (y versionadas) del rock argentino y latinoamericano.

Más allá de que Vivo logró plasmar la energía y la vitalidad habituales de Virus sobre el escenario, parte de la crítica musical y algunos fans objetaron la ausencia de hits como "Una luna de miel en la mano", "Carolina" o "Amor descartable". Poco tiempo después, el líder y vocalista Federico Moura le hizo frente a esos comentarios mediante la siguiente declaración en la revista Pelo: "Es un disco que puede haber frustrado a la gente porque, de repente, no tenía nuestros hits. Yo creo que ese álbum en vivo no fue entendido. Se esperaba que respondiera a lo que se supone que es un disco en vivo. Y a mí, lo que se supone me importa muy poco. Es muy claro, con los temas muy elegidos y un real testimonio de lo que era el grupo el año pasado".

No obstante, en 1997 vería la luz Vivo II, presentando algunas de las canciones más populares que no se habían incluido en el primer volumen. Allí aparecieron, entre otras, "El probador", "Amor descartable", "Carolina", "Me puedo programar" y "Una luna de miel en la mano".

Ruido blanco, Soda Stereo (1987)

Primer álbum en vivo grabado y producido por Soda Stereo, Ruido blanco confirmó la tremenda repercusión que su música había alcanzado no sólo en Argentina sino también en el resto de Latinoamérica de una manera inédita, tratándose de una banda local. Incluyendo temas de sus tres primeros discos de estudio - Soda Stereo (1984), Nada personal (1985) y Signos (1986) -, la placa reunió versiones pertenecientes a diferentes conciertos de su gira realizada entre mayo y agosto de 1987 por Argentina, Perú, Chile, México y Venezuela, siendo editada en noviembre de ese mismo año.

Dos meses antes de su lanzamiento, Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti concretaron la mezcla del álbum en los estudios Blue Wave de Barbados (propiedad de Eddy Grant), contando con la participación especial del trío vocal The Supremes (que tuvo a Diana Ross en su formación inicial en la década del sesenta), el tecladista Daniel Sais y una sección de vientos venezolana conocida como Casablanca.

"Signos", "Persiana americana", "Cuando pase el temblor", "Sobredosis de TV" y "Prófugos" son algunos de los pasajes más destacados de este disco en vivo cuya particularidad recayó en la contagiosa versión que, fundiendo a "Te hacen falta vitaminas" con "¿Por qué no puedo ser del jet set?", llevó por título "Vita-set".

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