
Separados por el rock
Separaciones que son como divorcios; reacomodamientos y algunos silencios modificaron el ritmo de la escena local
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Dicen que las bandas son como los matrimonios, pero con más integrantes, claro. En los días fundacionales, todo es color de rosa: imaginan juntos un futuro como estrellas de rock, con miles de fanáticos que compran sus discos y chicas que corean sus nombres. Con el tiempo llegan las giras, muchas horas compartidas y, entre abrazos y proyectos, también surgen las diferencias. En ocasiones, los contratos firmados convierten a las bandas en “matrimonios por conveniencia”; en otras, alguno de los miembros pega el portazo sin previo aviso, y en los menos, se acuerda una separación en buenos términos.
Si la temporada que acaba de finalizar estuvo signada por los regresos, en el plano local también hubo algunas separaciones, reacomodamientos y silencios prolongados. Para muestras alcanzan los casos de Cabezones, Arbol, Ratones Paranoicos, Turf, Súper Ratones y, próximamente, Jóvenes Pordioseros. Soda Stereo no cuenta: es como esas ex parejas que se reencuentran por una noche y luego siguen con su vida.
De los Cabezones originales quedaron dos
Después del parate por el accidente que sufrió junto a Gabriel Ruiz Díaz, César Andino se puso nuevamente al frente de Cabezones hacia fines de 2006. Pero luego de algunos conciertos, como el muy emotivo que dieron en Obras, tres de los miembros históricos del grupo decidieron marcharse: Esteban Serniotti, Gustavo Martínez y Leandro Aput. Sólo el baterista Alejandro Collados se mantuvo junto a Andino. Así, el vocalista y el batero debieron salir a buscar a los reemplazantes y, en el último Pepsi Music, se produjo el estreno de la nueva formación: Leandro Licitra y Pablo Negro en guitarras, y Matías Tarragona en bajo.
Mientras tres de los cinco Cabezones que un día dejaron Santa Fe para radicarse en Buenos Aires volvían a partir, César Andino registraba su aún inédito primer disco solista. En esos días conoció a los que serían sus nuevos compañeros. “Nosotros tenemos un estudio en Lomas de Zamora y allí se armó un club de personas alrededor de la banda –cuenta el cantante–. Ahí grabamos varios discos y también van a tocar otras bandas. Cuando estaba registrando mi disco, Alejandro, como productor, fue buscando gente para que tocara en él y así encontramos a dos guitarristas y a un bajista, y resultó que apenas les preguntamos si querían acompañarnos en Cabezones, nos dijeron que sí.”
Arboles es el título del inminente álbum en solitario de Andino, pero no la única novedad, ya que los Cabezones modelo 07-08 entrará en estos días a grabar un nuevo disco de estudio. “Estamos viendo cuál va a salir primero. El mío es un disco muy introspectivo y allí está todo lo que sucedió y lo que viví en este tiempo. Si bien no me gusta ser muy explícito, las metáforas remiten a los hechos que sucedieron; es como exorcizar algunas cosas que todavía tengo adentro.”
Para Andino, la hora de los llantos ya terminó y la partida de los amigos es otra de las heridas que el tiempo debe cicatrizar. “Me sentí muy triste cuando se fueron; éste es un proyecto de amigos de muchos años y decidimos seguir tocando a pesar de la tristeza que teníamos. Lo bueno es que no tenemos condicionamientos; ahora vamos a lugares donde antes no íbamos por diferentes motivos. Después de Obras (2006), nos tomamos un tiempo porque necesitábamos un descanso, y lo que sucedió después fue muy simple. Nos juntamos; dijimos: «Levanten la mano los que quieran seguir» y sólo Ale y yo la levantamos. Los motivos quizá lleguen hasta el mismo día en que empezamos a tocar.”
Cambios en el bajo paranoico: el Zorrito ya no forma con los Ratones
En el libro El cabildo del rock (2007) escrito por Candelaria Kristof y dedicado a la historia del estudio Del Cielito, Juanse recuerda con cariño los días fundacionales de Ratones Paranoicos y su amistad con Pablo Memi, el bajista original de la banda que se iría pegando un portazo y que sería reemplazado por el Zorrito Von Quintiero. Lo que podía leerse como un guiño para restablecer la relación se concretó más tarde, cuando la voz de los Paranoicos invitó a Memi a grabar en su nuevo disco solista, Energía divina. Vaya paradoja, la relación que diez años atrás se deterioraba por el primer álbum solista de Juanse, Expresso Bongo, se reconstruía ahora con el segundo.
“El tiempo pareció comprimirse”, dispara Pablo Memi cuando convierte en palabras la sensación que experimentó al volver a tocar con Sarco, Roy y Juanse. “Fue como si no hubiera pasado el tiempo, pero con un entusiasmo y una energía extras. Ellos no pararon nunca de tocar y creo que sintieron el sacudón de la novedad.”
Todo un ajedrecista, en el preciso instante que el Zorrito dejaba a los Ratones Paranoicos en buenos términos, Juanse invitaba a su viejo amigo a tocar en su CD. “Honestamente me sorprendió la invitación porque más allá de algún contacto social no volvimos a tocar juntos en todo este tiempo. Después me encontré con Sarco para cenar y me preguntó formalmente si quería volver. No tenía dudas, pero me tomó por sorpresa. Lo hablé con mi mujer y un día me llamó Andrew (Oldham) y me dijo: «¡Por qué no! Hay mucho de tu energía ahí puesto». Y me tocó una fibra íntima.”
El retorno se produjo en Tucumán y al tiempo la banda estaba viajando a México y Estados Unidos. Pero Memi todavía tenía algunos compromisos pendientes en Buenos Aires, como su casamiento y la infaltable luna de miel. “En estos años que pasaron me enojé un poco con el rock. Cuando terminé con los Ratones me ofrecieron grabar un disco en vivo con [David] Lebón y estuvo muy bien, pero después tomé distancia, porque mi salida de los Paranoicos fue traumática.”
Un fruto menos en la copa del Arbol que creció en Haedo
En sus comienzos, Arbol fue una suerte de Dr. Jeckyll & Mr Hyde que contaba tanto con un lado hardcore y salvaje como con otro más reposado, donde primaba la melodía, los arreglos cuidados y el violín de Edu Schmidt, uno de sus dos vocalistas, uno de sus dos compositores, uno de sus dos líderes.
Tras el gran suceso que la banda experimentó con su disco Guau! y con su hit multitarget “Pequeños sueños”, en Edu se fue fortaleciendo la idea de dejar a sus amigos: Pablo Romero, Sebastián Bianchini, Hernán Bruckner y Martín Millán. La comunicación oficial llegó en los días del Personal Fest 06, pero la banda siguió tocando como quinteto un tiempo más.
“Se juntaron muchos motivos que decantaron en mi salida de Arbol –comenta Edu Schmidt–. Personales, desencuentros con el grupo y también con lo que implica estar en una banda. Me di cuenta de que necesitaba parar, no de Arbol sino de estar en un grupo de rock, más allá de ellos como personas que los quiero y los extraño. Se estudiaron todas las posibilidades, estuvimos todo 2006 hablándolo hasta que llegó un momento en que me di cuenta de que debía irme. Y estoy contento, ya pasó un año, ellos sacaron un disco (de título sugestivo, Hormigas) y yo estoy tocando mi música con una nueva banda”.
Para algunos seguidores de Arbol de la primera hora, lo que no soportó Edu fue el viraje hacia el pop más inocentón que experimentó el grupo, hoy más cerca de Miranda! que de Todos Tus Muertos, como estuvo en un comienzo.
“Fueron muchos los motivos, pero yo creo que las diferencias ayudan a que salgan cosas novedosas y eso siempre lo respeté. El color del grupo pasaba por esa mixtura, pero cuando algo crece, como creció Arbol en los últimos tiempos, crece tanto lo bueno como lo malo.”
Para Edu Schmidt la música dejó de ser la prioridad, el número uno; su familia recuperó ese sitio (tiene una hija de 11 años, el tiempo exacto que estuvo en Arbol) y retomó el gustito por el rock empezando de cero, poniéndole su nombre a una banda nueva, integrada por músicos nuevos.
Fernando Blanco se sacó el traje de súper ratón
“Casi 23 años”, señala Fernando Blanco y parece caer recién en el momento en que recuerda cuánto tiempo estuvo con Los Súper Ratones, primero en su Mar del Plata natal, cuando se llamaban Los Ratones, a secas.
“Fue duro, difícil, pero me encontré en una situación donde me pareció que lo mejor para todos era que yo siguiera por mi lado. Yo tenía una forma de ver las cosas y ellos otra”, reconoce el bajista.
Hacía tiempo que Fernando había abierto el juego. Un disco solista y su pasión por los Beatles cristalizada a través de Nube 9, banda que nació como un hobbie y que lentamente ganó un espacio más protagónico en la vida del bajista y cantante.
“Soy un músico más allá de la banda que armé hace más de 20 años y es difícil, porque la de Súper Ratones es una ropa que llevé puesta durante mucho tiempo. Sin ella pensé que iba a estar desnudo, pero encontré otras prendas que me quedan bien”, admite Blanco, que transita su ruta solista y al frente de la banda Beatle.
Otros que dijeron: “Chau, nos estamos viendo”
Después de su show de abril en el Quilmes Rock, Turf se separó en silencio y, por estos días, el divorcio también parece llamar a la puerta de Jóvenes Pordioseros.
Es cierto, las bandas son como matrimonios y a la hora de las discusiones sólo hay que reemplazar los platos por objetos más rockeros como un vaso de whisky. La frase de despedida es la misma que se pronuncia en escena, pero con otro fin: “chau, nos estamos viendo”.
Dónde y cuándo verlos
En plena movida veraniega, algunos de estos artistas aprovecharán la ocasión para acomodar sus proyectos luego de los cambios y/o separaciones:
- Nube 9 (Fernando Blanco). Hoy, a las 20, acústico Beatle en el Buenos Aires Design (Pueyrredón y Libertador).
- Ratones Paranoicos. El próximo sábado, a las 19.30, en el ciclo gratuito y al aire libre Rock y Arena, en Mar de Ajó (Rivadavia y Costanera).
- Arbol. El jueves 17, a las 15.30, en Rock & Pop Arena Beach, en Mar del Plata (Ruta 11, rotonda El Faro).
- Edu Schmidt. El viernes 18, a las 17, en el ciclo de rock indie Cultura para respirar, en la Capital Federal (anfiteatro del parque Lezama).





