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Las grandes canciones

"Take on Me": la canción que no tenía destino de hit y que su sorprendente video la llevó a la gloria

Joaquín Vismara
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28 de octubre de 2019  • 00:05

La música del siglo XX está llena de éxitos que respondieron a planes premeditados y estrategias meticulosas que devinieron en un consiguiente respaldo en los charts y la aceptación del gran público. Pero también hay casos como el de a-ha, en el que el hit entre manos es de una voracidad tan grande que de hecho antecede a la banda misma.

"Take On Me" es una prueba de esto que decimos: una canción que nació antes que el trío noruego que la hizo conocida, y a la que sólo fue necesario hacerle una mínima variación cosmética para propulsarla hacia el estrellato. En la unión de fuerzas está la clave de la fama.

Pål Waaktaar y Magne Furuholmen, guitarrista y tecladista respectivamente, llevaban ya un tiempo considerable en la búsqueda del éxito con una banda llamada Bridges. El grupo llegó a grabar un sólo disco en 1981, y una de las canciones que no llegó a formar parte de ese álbum fue "The Juicy Fruit Song", una melodía que Furuholmen había compuesto a sus quince años, pero nunca había logrado terminar de darle forma. Cuando la banda se separó, ambos músicos se instalaron en Londres por unos meses para intentar triunfar en la escena británica, pero regresaron a su Noruega natal seis meses más tarde, con las manos vacías.

De nuevo en Oslo, el dúo convocó al vocalista Morten Harket, que acababa de dejar una banda llamada Souldier Blue. El trío empezó a trabajar en algunas canciones, entre ellas "Lesson One", una nueva versión de "The Juicy Fruit Song". Después de varias idas y vueltas frustradas a Londres en busca de un contrato discográfico, lo que a-ha sí se consiguió fue un manager, Terry Slater, que logró que Warner se interesare en la banda.

De la mano del productor Tony Mansfield, un pionero en el uso del sintetizador Fairlight CMI, el trío grabó una primera versión de "Take On Me" que vio la luz en el mercado inglés en 1984. Los propios músicos estaban desilusionados con el sonido del single, y eso se notó en la recepción del público: el tema llegó no más allá del puesto 137 de los charts, el puesto más bajo en los rankings que alcanzó el grupo en toda su historia.

A pesar de este fracaso, alguien en las oficinas de Warner en los Estados Unidos vio potencial tanto en el trío como en su primera canción, y decidió que regrabasen el tema, esta vez con la condición de que a-ha trabajase bajo las órdenes del hacedor de hits Alan Tarney. El productor supo pulir el diamante en bruto que tenía. La fórmula del éxito consistió en la mezcla de lo antiguo con lo moderno. Furuholmen usó unas piezas que por entonces eran de vanguardia: un sintetizador Roland Juno 60 y un Yamaha DX7, y las baterías se programaron en una LinnDrum, una de las primeras cajas de ritmos del mercado. A ellas se les superpusieron sonidos de platillos reales. Sobre toda esta parafernalia moderna, Morten grabó la voz usando un micrófono Neumann a condensador procesado en una consola Neve, quizás la definición más certera de lo analógico para 1984.

A pesar del esfuerzo y el dinero invertidos, "Take On Me" no lograba ser un hit por derecho propio, y nada parecía cambiar hasta que en el sello tuvieron una revelación. Con la flamante MTV recién estrenada, la canción ameritaba ser un éxito en la pantalla, y hacia allá corrió un equipo técnico dispuesto a exprimir el flamante concepto del videoclip. Luego de que una primera versión del tema con la banda cantando sobre un fondo azul fallase en la difusión del single en 1984, al año siguiente todo quedó en manos del cineasta irlandés Steve Barron, en el que sería la primera de muchas colaboraciones entre a-ha y el director de Coneheads.

Filmado en el londinense Kim's Cafe, el clip de "Take On Me" mezclaba imágenes reales con una técnica meticulosa de rotocospiado para simular el mundo hecho por trazos en lápiz habitado por la banda. Esto demandó tres mil cuadros dibujados a mano alzada a lo largo de dieciséis semanas para dar forma a la animación final. En el video, Harket interpreta en el mundo ilustrado a un héroe de automovilismo salido de una historieta, que es perseguido por dos rivales motorizados, mientras una joven lee el cómic en la cafetería, como si fuera una historieta, hasta que el mundo real y el de las viñetas se funden en uno solo, en una mezcla de película de carreras con romance.

La estrategia dio sus frutos: "Take On Me" fue el primer single de a-ha y propulsó las ventas de su álbum debut, Hunting High and Low, publicado tan solo unos meses antes. El videoclip fue el protagonista de los MTV Video Music Awards de 1986, donde arrasó en seis categorías: Mejor Artista Nuevo, Mejor Video Conceptual, Video Más Experimental, Mejor Dirección, Mejores Efectos Especiales y Voto del Público, y también fue nominado a Video del Año, pero perdió en manos de "Money for Nothing", de Dire Straits, hecho con unas entonces modernísimas técnicas de animación por computadora.

El legado de "Take On Me" puede medirse en muchas variantes. Una de ellas está en los índices comerciales, con las más de once millones de copias que Hunting High and Low vendió durante más de tres décadas, o en la triple certificación de platino que recibió el disco en el Reino Unido, Estados Unidos y Alemania. La canción no tardó en volverse un clásico instantáneo, y de ahí que haya versiones suyas en todos los espectros: ska-punk en manos de Reel Big Fish; pop a cargo de la boy band A1, o en plan electrónica pura y dura gracias al remix de DJ Kygo. Hasta Jonas Brothers y Tori Amos se animaron a versionar la canción en varias oportunidades en sus propios conciertos.

A principios de año, la banda californiana Weezer publicó The Teal Album, una selección de canciones de los años 70 y 80 que formaron parte de su educación sentimental. Entre versiones de Toto, Electric Light Orchestra y Black Sabbath asoma una fiel lectura de "Take On Me", casi calcada de la original. Como para reforzar la idea de su influencia en tiempo real, la banda decidió no aparecer frente a las cámaras para el videoclip de su versión y cedió el protagonismo a Finn Woldhard, conocido por interpretar a Mike en Stranger Things. En pantalla, el joven actor interpreta a Rivers Cuomo (el líder de Weezer) en un clip ambientado en 1986, en el que también participan sus compañeros de Calpurnia, la banda de la que es cantante y guitarrista desde hace dos años.

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