The Rolling Stones: y la banda siguió tocando
Para la alicaída industria musical no había mejor anuncio posible que el regreso de una banda que nunca se ha ido: The Rolling Stones. Y la confirmación de unos pocos shows y un compilado triple, Grrr!, fue suficiente para aceitar la maquinaria de sueños, lanzamientos y rock’n roll.
Mientras esperamos –anhelamos– que Jagger, Richards, Watts y Wood anuncien una nueva gira por el fin del mundo, la excusa de los 50 años de la banda sigue repartiendo regalos a un ritmo que sólo Papá Noel puede superar. La semana pasada, el tercer y último show en Estados Unidos –en Newark, Nueva Jersey– se pudo ver aquí por Direct TV y Cablevisión, a través del sistema Pay Per View y a un costo de 39 pesos.
Para mantener la pantalla chica caliente, sus Majestades Satánicas estuvieron anoche en la señal HBO con el documental Crossfire Hurricane, que tendrá una repetición el lunes 31, a las 23.45, y varias más durante enero. El documental es una retrospectiva de los Stones desde sus inicios hasta los años 70 y es un complemento de otra novedad del mismo género recientemente editada: Charlie is my Darling, material que rescata imágenes y entrevistas de una gira por Irlanda en 1965, justo cuando estaban lanzando el simple de "(I Cant’ Get No) Satisfaction"
Pero la síntesis de la maquinaria está en la calle londinense Carnaby. Allí se abrió un local de merchandising oficial de la banda y allí la decoración navideña está signada por la lengua Stone. En el país de las tradiciones, Jagger, Richards y Cía. ya son tan clásicos como el té de las 5 en punto.




