Tony Allen, la leyenda del afrobeat, murió a los 79 años

Tony Allen en Niceto Club, en su visita a Argentina en 2017
Tony Allen en Niceto Club, en su visita a Argentina en 2017 Fuente: RollingStone - Crédito: Kala Moreno Parra
Federico Martínez Penna
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1 de mayo de 2020  • 11:02

El reconocido baterista de afrobeat Tony Allen murió anoche en París, ciudad en la que residía hace varias temporadas. Tenía 79 años. Su manager confirmó la muerte por un aneurisma aórtico abdominal, descartando que estuviera relacionado con el brote de Covid-19. Además, reveló que se había comunicado horas antes con Allen y que, si bien se encontraba en buen estado, "al rato empezó a sentirse mal y lo trasladaron al hospital de Pompidou donde falleció repentinamente".

Es imposible desestimar el impacto de Allen sobre el lenguaje de la percusión. Junto a Fela Kuti, fueron responsables de crear un estilo musical completamente nuevo que puso a Nigeria en el mapa global musical, abriendo una paleta de posibilidades sonoras, y a cambio siendo reconocido universalmente. Desde Miles Davis hasta Paul McCartney, pasando por Stevie Wonder, Brian Eno, David Byrne y Damon Albarn, fueron conquistados por el sonido del afrobeat y los talentos de Allen. El líder de Blur y Gorillaz en especial: convocó al baterista para sus proyectos The Good, The Bad and The Queen y Rocket Juice & The Moon también junto a Flea de los Red Hot Chili Peppers.

"Entendí que los percusionistas de jazz ponían el acento en los platillos, pero yo quería usar todo el kit. Sentía la necesidad de hacer como si mis pies caminaran sobre el beat", me dijo en una entrevista en 2017 para su primera visita Argentina a Niceto Club. El nigeriano había dado un show inolvidable de afro-jazz, con anclaje puntual en la carrera de su ídolo Art Blakey.

Tanto las inflexiones de Blakey como su raíz africana construyeron las bases fundacionales del afrobeat a fines de los sesenta. Luego de una temporada estudiando música en Inglaterra y sumergido en el circuito de jazz de Londres, Fela Kuti había regresado a Lagos en busca de una nueva banda y nuevas ideas. Fue entonces en 1964 que dio con Allen y lo invitó a unirse a su grupo luego de verlo tocar high-life con los Western Toppers. Varios años de rodaje más adelante, construyeron una alquimia de jazz con el funk mas rabioso y los dialectos idiomáticos y percusivos de la diáspora.

El afrobeat fue la plataforma principal para la verborragia política más incendiaria de Kuti, que en 1979 tuvo un final abrupto para Allen y varios de los miembros de Afrika 70 al renunciar, extenuados por el carácter dictatorial de Kuti. Sin embargo, esa unión mercurial dejó un corpus de más de treinta discos juntos, donde la ingeniería de Allen definió el sonido de una época y un continente.

Pero la curiosidad del baterista no se detuvo ahí. La amplitud de su vocabulario lo llevó también a experimentar en colaboraciones con la leyenda del Detroit Techno, el DJ Jeff Mills, en el disco Tomorrow Comes The Harvest editado por Blue Note, que devino en giras por Europa y Estados Unidos.

Y su retiro se dió por la puerta grande. Hace un mes había sacado a la luz un disco para World Circuit, producto de una sesión en 2010 con el legendario trompetista camerunés Hugh Masekela, quien falleció más tarde en 2018.

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