
Un luthier en la ópera
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A Carlos López Puccio lo esperan diez agitados días. Además de continuar desatando la risa en el teatro Coliseo como parte del célebre conjunto de "instrumentos informales" Les Luthiers, empuñará la batuta en el Teatro Argentino de La Plata para dirigir una nueva producción escénica de la ópera "Alceste", de Gluck.
Cuando en enero último, el flamante director del teatro platense, Daniel Suárez Marzal, lo llamó para ver si quería dirigir la ópera, López Puccio no se imaginaba que tendría que superponer sus actividades. "En ese momento hablé con los demás y acordamos que un buen momento iba a ser septiembre, porque, como estaba el país, nos esperábamos una temporada de semifracaso", recuerda López Puccio en diálogo con LA NACION.
Lo cierto es que con "Las obras de ayer", espectáculo-antología del quinteto humorístico musical, volvieron a romper el molde y tuvieron que prolongar la temporada hasta fines de mes, cuando iniciarán una gira de dos meses que los llevará a Miami por primera vez, América latina y su ya clásica "plaza" española (ver aparte). Y López Puccio está yendo y viniendo a la ciudad en la que estudió dirección orquestal, allá, por la década del 60.
Es que el espigado luthier de la melena plateada que ahora se luce como insólito bailarín de rap en el cierre del espectáculo mantuvo una sólida carrera musical, específicamente, en el campo de la dirección coral. Obviamente con Les Luthiers, López Puccio tiene un excelente pasar económico, pero esto no le impidió que su actividad musical sea constante.
Puccio es uno de los más reconocidos directores vocales, es fundador del Estudio Coral de Buenos Aires (la mejor agrupación de cámara del país) y el actual director titular de Polifónico Nacional.
Y aunque en forma mucho más selectiva ("no trabajo de director de ópera y no haría cualquier título"), también mantiene una historia previa con el género lírico, sólo que en un espacio no convencional: el Auditorio de parque Centenario.
Durante los veranos de 1987 y 1988, la puesta de otra ópera de Gluck, el "Orfeo", se transformó en un insospechado éxito de público que luego se prolongó con una producción de "La traviata", que contaron tanto con la dirección de López Puccio como la régie de Daniel Suárez Marzal.
"Ya en esa época pensamos en hacer "Alceste" -recuerda Puccio-, pero quedó archivado. Premonitoriamente el músico cuenta que, el día anterior a recibir el convite de Suárez Marzal, "estaba limpiando cosas y me encontré con una gran carpeta con apuntes para la ópera. Dije "esto para qué me va a servir", ¡y lo tiré a la basura!"
Opera reconstruida
Para la representación de "Alceste", uno de los títulos paradigmáticos de la reforma operística producida por Christoph Gluck, López Puccio tuvo que emprender una verdadera tarea detectivesca para darle forma.
No es algo extraño, ya existen varias versiones de la ópera, realizadas en vida por el propio Gluck. Como durante el siglo XIX fue un gran éxito, sucesivas manos fueron modificando el texto original hasta producirles cambios notables. "Después de muerto, todos opinaban y metían mano sobre Gluck, incluso Berlioz, que influyó mucho en las versiones que se hicieron durante el siglo XIX."
Así, llegó "Alceste" al Colón, de la mano de Panizza, donde se lo representó por última vez en 1954. "Cuando quisimos hacer la versión francesa, que estaba todavía en el Colón, no tenía nada que ver con el original. Había tantos cambios que era inutilizable. Hasta llegaron a sacar un personaje completo, Hércules."
La solución fue simple, pero trabajosa: recurrir a las fuentes originales para recuperar el formato de la versión francesa y realizar una nueva edición.
Como consecuencia de este trabajo, López Puccio adoptó una modificación sustancial, en la línea de lo que ya hicieron directores europeos "historicistas" como John Eliott Gardiner; Alceste no será una soprano sino una mezzo. "En el siglo pasado a Alceste se la veía como una gran heroína y soprano. Allí están las versiones de Maria Callas o la de Jessie Norman, sopranos dramáticas cantando un papel de gran heroína. Pero cuando ves a Alceste en la época en que fue compuesta y quiénes las cantaban , te das cuenta de que pasaba algo distinto. Es que la cantaban con un diapasón más bajo, no en el actual "la 440". De este modo la heroína pasa a ser una mezzo con agudos, y el papel cambia de carácter. Por suerte encontramos a nuestra intérprete rápidamente, que será Virginia Correa Dupuy.
López Puccio no utilizará una orquesta con instrumentos de época, sino la Estable del Argentino.
-¿Cómo se transmite el estilo a la orquesta?
-Estoy en un intermedio. A la orquesta de foso moderna no le podés pedir que toque sin vibrato, con cuerdas al aire, o que hagan las delicadezas de ornamentación del estilo porque no suenan. Pero sería un pecado no hacerla por esta razón.
-¿Lo entusiasma dirigir ópera?
-Estoy fascinado, porque son cachos de mi personalidad y a mí me divierte mucho. No sé si lo hago bien o mal, eso se verá. Como es bien sabido vivo de ser uno de Les Luthiers y no de la música. Y además lo que más hago es dirigir coros. Pero poder dignamente dirigir ópera en un teatro lírico me encanta.






