
Una buena selección de Guarany
Horacio Guarany tiene una larga historia en el folklore. Pero más allá del mito que construyó de su propia imagen, de sus participaciones en el cine, de su verborrágico estilo, de la interpretación casi punk que ofrece en sus últimas presentaciones, de su traje de gaucho rebelde, de sus comentarios impresentables o sus contradicciones en apoyo del menemismo, Guarany es reconocido siempre por sus canciones.
Esta caja de cinco discos es una antología casi perfecta de su trabajo como compositor, su faceta menos explorada y la más rica de su trayectoria. La edición especial del sello Universal esta dividida en los volúmenes "Canciones del exilio", "Canciones populares", "Canciones rebeldes", "Canciones de amor" y "El poeta de la amistad y el vino", que reúne un variado repertorio que resume sus distintas etapas como cantor popular de Cosquín, figura fugaz de la pantalla grande, arquetipo del cantor de protesta y actualizado folklorista que le cantó al amor. En el material, que se desluce un poco por la falta de información y un buen análisis de su obra, aparecen clásicos como "Caballo que no galopa", "De puro cantor nomás", "Los vinos de mi tierra", "Río San Javier", "Canción del adiós", "Puerto de Santa Cruz", "La vi bajar por el río", "Si se calla el cantor" y otras joyas como "Coplera del prisionero", "Perdón, doctor", "Milonga de la riqueza", "Luche y luche" (tema que le costó la amenaza de la Triple A) y "Muchacha de la noche", entre un voluminoso y atractivo cancionero que reúne casi un centenar de temas.




