Vetamadre: la banda que se mantuvo de culto por 20 años, logró una impensada nominación al Latin Grammy y ahora está a punto de separarse

Julio Breshnev, Federico Augusto Colella, Marcelo Monte y Martin Dejean, los integrantes de Vetamadre, el cuarteto argentino de rock alternativo
Julio Breshnev, Federico Augusto Colella, Marcelo Monte y Martin Dejean, los integrantes de Vetamadre, el cuarteto argentino de rock alternativo Crédito: Gza. Vetamadre
Manuela Parajuá
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18 de noviembre de 2020  • 16:52

En 2009, Vetamadre quedó nominado para los Premios Gardel, el máximo galardón de música en el país, pero la celebración se suspendió por la gripe A. Once años más tarde se repite la historia: el cuarteto de rock alternativologró su primera nominación a los Latin Grammy, pero no podrá viajar a Miami a disfrutar de esta premiación porque se hará en forma remota por la pandemia de coronavirus.

Ver su nombre entre los ternados dividió aguas. Por un lado están los que lo vivieron con sorpresa y creen que, al ser una banda "de culto" no podrán coronarse este jueves, cuando compitan con artistas como El Cuarteto de Nos, Eruca Sativa, Miguel Mateos y Molotov. Por el otro están los que sostienen que, con esta nominación, "se hizo justicia" porque identifican a este conjunto como "el secreto no descubierto" del rock argentino, esa perlita a la que uno llega buscando lo distinto. "A Vetamadre lo descubre aquel que es buscador de música", define el baterista, Federico Colella.

"Es como cuando Racing no salía campeón y todos querían que saliera: 'Se lo merecen, pobres pibes, vienen hace tanto'. No nos saca el sueño, pero si lo ganamos es un gran reconocimiento a una banda que siempre lo dejó todo para hacer lo mejor posible. No le saco mérito a nadie, pero fuimos influencia de un estilo y de un montón de bandas argentinas en todo el país", resume al conversar con LA NACION.

"Lo mejor que hizo Vetamadre es abrirse camino en algo tan cerrado y llegar a tener la posibilidad de ganar un premio así", destaca Colella mientras el tecladista Martín Dejean confiesa: "Me hiciste poner la piel de gallina".

De un lado o del otro, Vetamadre cuenta con un arma a su favor. "Tanto tiempo esperando / una vida soñando / ya no más", anticiparon en la canción "Foto", de su primer disco Ruido del mundo. ¿Ya no más?

La casualidad de lo que les sucedió con los Grammy y con el Gardel no es un hecho aislado, y hay más elementos que alimentan el mito alrededor de este momento de la banda. ¿Destino, casualidad o predicción? Lo cierto es que competirán en la categoría Mejor álbum de rock por su disco InComunicación. Las letras de este trabajo suenan a presente, por más que se trate un proyecto lanzado en 2019. Tal es así que en el videoclip de "Trinchera", el tema que hacen junto a Marcelo "Corvata" Corvalán (exlíder de Carajo), la gente usa barbijo.

"Todo estaba por sucedernos, pero el tiempo se fue yendo", reza la canción. "El tiempo se va". Palabras que resuenan en esta realidad pandémica. De hecho, esta banda ya tiene más de dos décadas y 10 discos a cuestas y, entre tantas canciones, la que lleva el nombre "Veta madre" (2006) dice: "Otro día queda atrás / mil sueños, mil veces postergados / en un mundo indiferente (...) Tengo a la televisión / alguien en la red y un celular / pero ya no hay conexión / soy como una isla / quiero salir".

Pero la mística no acaba ahí. A comienzos de este año, antes de que el coronavirus llegue a la Argentina, ellos ya habían decidido "frenar", dejar la banda "en stand by" y tomarse el 2020 como un año sabático, para que cada uno se pueda dedicar a otros proyectos. Y frenó el país entero.

Julio Breshnev, cantante y guitarrista, levanta las manos y, entre risas, se ataja: "Nosotros no fuimos, pero un poco de culpa tenemos que asumir porque dijimos 'vamos a parar' y pararon todas las bandas en todo el mundo".

En diálogo con este medio, el líder del conjunto va más allá: "Es todo tan premonitorio que da un poco de escalofríos. Es una lástima que no podamos ir a los Latin Grammy porque es una cosa casi de una vez en la vida. Digo 'casi' porque no podemos predecir el futuro, a pesar de que somos muy premonitorios".

Colella es el más angustiado por no poder viajar a Estados Unidos para el festejo. "Lo que pasa es que yo soy más chico y más fiestero", justifica mientras "los más grandes", con los brazos cruzados, sonríen a sus palabras.

"Somos Vetamadre. La vetamadre es la que está más oculta y es difícil de encontrar". Esta definición viene de la mano de Dejean. "La 'vetamadre' es seguir el camino y buscar lo mejor que tenés. Las vetas están la tierra o en la montaña, y la vetamadre es la que tiene la mayor pureza".

Vetamadre está nominado a los Latin Grammy en la categoría de Mejor álbum de rock
Vetamadre está nominado a los Latin Grammy en la categoría de Mejor álbum de rock Crédito: Gza. Vetamadre

Dejean fue quien fundó la banda junto al bajista Marcelo "Coca" Monte (el único ausente a la entrevista) cuando, en épocas en las que los dos estudiaban en la Marina, se conocieron en la Fragata Libertad, donde tocaron por primera vez juntos. Tiempo atrás, en ese mismo lugar se lucía Zeta Bosio, bajista de Soda Stereo. "Después de eso, cada uno vuelve a su casa y dice: 'che viejo, dejamos todo para ser músicos'. Los viejos, militares, los echan a todos de la casa", recuerda -Federico Colella.

Martín Dejean: -A mí solo me echaron (risas).

Federico Colella: -Yo siempre pensé que los habían echado a todos y tenía mucho más valor.

Dejean recuerda esos inicios y cuenta que, si bien los dos ya estaban vinculados a la música, eran "medio cavernícolas" y rompieron un bajo al intentar afinarlo. "Dimos un show. Ahí fue la primera vez. Lo recuerdo como algo divino porque a partir de ahí siempre seguimos por el mismo camino. Tocábamos en todos los momentos libres que teníamos y era maravilloso. Ahí nació Vetamadre".

Hoy, paradójicamente, el concepto de "libertad" que los vio nacer como grupo se resignifica en las palabras de Breshnev: "Hace 21 años que estamos tirando del carro, entre ensayos, discos y giras. Parece que no, pero te ocupa un gran tiempo de la vida. Hay proyectos, momentos familiares y otras actividades que uno va dejando un poco de lado".

En otro de los recuadros del Zoom, Dejean se entusiasma al relatar el día que se reencontraron por primera vez después de tanto tiempo separados. Fue el 14 de octubre. "Parecíamos cuatro nenes, no podíamos parar de sonreír. Creo que el tiempo nos hizo bien a todos. Todavía no lo hablamos, pero seguramente, por mi lado puedo decir, van a venir reuniones para hacer nueva música y seguir disfrutando de lo que hacemos. Te lo tiré a vos acá, así, pum".

Aludido, quien atajó el mensaje fue Breshnev: "Sí, la relación está intacta. Nosotros no nos peleamos. Necesitábamos tiempo para otras cosas y lo estamos aprovechando. La cuarentena hizo que uno tomara un rumbo un poco diferente porque por ahí este encierro se pone muy íntimo. Por ahora seguimos como estamos. Tenemos un disco en vivo en la gatera, que yo tengo muchas ganas de sacar, y tenemos como 10 canciones que queremos transformar en otro disco".

Para él es claro como "la música sigue su camino sola": frenaron y ella los volvió a convocar con los Latin Grammy."Es como si la música hubiera dicho: 'No sé si tienen que parar todavía', y siguió trabajando sola", acotó el pianista. Y el cantante insistió: "O dijo: 'Hagan lo que quieran, si quieren parar, paren; si quieren seguir, sigan'. Las cosas siguen pasando".

-¿El final de la banda es una opción o estamos simplemente ante un parate?

Julio Breshnev: -Yo creo que siempre el final es una opción.

Silencio. "Tomá Martín te lo dijo a vos", bromeó Colella devolviendo las risas al resto de la banda. Y siguió: "Lo lindo que nos pasa, y nos pasó siempre, es que tenemos una comunión familiar entre los cuatro. Nunca hubo nada por encima de lo artístico. Decidimos tomarnos este impasse después de tanto tiempo y es maravilloso. Somos cuatro personas que se aman profundamente y tienen un proyecto que los enorgullece. Lo mejor que tenemos a favor es el tiempo; entonces, de juntarnos nunca habría ningún problema más allá de las ganas. La música nos unió siempre, así que en cualquier momento por ahí nos vuelve a unir y sino todo lo que hicimos fue realmente maravilloso".

-¿De qué depende la decisión de seguir o no juntos?

Martín Dejean: -"Siento que todo entre nosotros siempre fluyó naturalmente. Cuántas ganas nos dará o no, no lo sabemos. Yo personalmente me imagino con ganas de componer material nuevo y con otra salida a esos lugares donde nos aislamos unos días y surge esa magia y ese proceso creativo tan hermoso. También me imagino otros shows de vez en cuando, pero no sé si tenemos algo de lo que dependa, ¿ustedes que dicen, muchachos?

Federico Colella: -Siempre dejamos todo por Vetamadre. Creo que cada uno realmente puso todo en todos los niveles: sacrificio, tiempo, economía y todo lo que se necesitaba para poner a Vetamadre en el lugar que ocupe, siendo grande o chico. Siempre lo dimos todo. Hoy lo que nos uniría es la sinceridad y las ganas plenas y absolutas de tocar juntos.

El baterista aclara que no se han planteado si seguir o no con el proyecto. "Simplemente dijimos: 'Saquemos un poco el pie del acelerador y fijémonos qué nos pasa a cada uno y tomémonos un tiempo para descansar'. A mis 49 años nunca en mi vida fui tan lógico y persistente con algo que haya hecho en mi vida. Nada me duró tanto tiempo como Vetamadre. Eso es un gran desgaste porque la vida de un músico conlleva una vida paralela. Todo lo que hicimos en la vida siempre fue anteponiendo a la banda".

Tal como señala, cuando comenzaron en los 90 "el rock era un tatuaje en la piel", pero en la actualidad "es un buen spot que vende publicitariamente mientras que su industria tiene una carencia por todos lados". De todos modos, coinciden al decir que "el rock siempre está porque es una postura ante la vida y una manera de dar batalla".

Viajando en el tiempo, Breshnev recuerda sus primeros pasos dentro de este grupo. "Yo venía con muchas ganas de entrar en una banda de rock y entré con todas las ganas de hacer algo significativo. Eso llevó a una revolución. Buscamos cuál era la forma de Vetamadre y nada encajaba hasta que nos quedamos los cuatro solos. Descubrimos que había algo mágico entre nosotros, que era mucho más que la suma de las personalidades. Había algo buenísimo y no podíamos dejarlo pasar". Él fue el último en sumarse. "Era la voz que habíamos soñado para la banda toda la vida", resalta Dejean.

A dos décadas de ese momento, Breshnev explica que él aprovechó este año separados para trabajar con algunas canciones propias "más íntimas o artesanales". "Es algo que tenía ganas de hacer solo o con un amigo por fuera de Vetamadre. Trabajamos tanto tiempo juntos que está bueno producir por otro lado o juntarse con músicos que te den otro color. Eso era una asignatura pendiente", se sinceró.

Minutos antes, el cantante ya había plasmado su ideología: "A esta altura de mi vida, todo lo que me perdí es como que no está. Todo el tiempo estás entre al menos dos opciones y siempre que elegís algo, te perdés otra cosa". Si de Breshnev depende podrían dejar de tocar juntos y dejar que la música misma se encargue de hacer su trabajo. Si depende de las ganas de todos, ya lo anticiparon en una canción, "Nubes naranjas" (primer tema del álbum InComunicación): "Justo por tras los deseos / y los sueños, con ganas / con ganas de más y más".

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