Vicente Amigo, el guitarrista que puede ser el sucesor del gran Paco de Lucía

Alabado por la crítica, fue nominado al Grammy latino
Gabriel Plaza
(0)
28 de julio de 2001  

Todo el tiempo surgen nuevas figuras en el flamenco. El guitarrista Vicente Amigo no es uno más. Con apenas 33 años, este sevillano, criado en Córdoba, nominado para el Grammy latino por su reciente trabajo "Ciudad de las ideas", consiguió un sonido diferente en la guitarra, que influyó en otros músicos. "Tengo la suerte de que muchos jóvenes andan tocando con mi onda y se escucha mi sonido en otras guitarras. Pero el maestro sigue siendo Paco de Lucía. Para mí es el más grande", aclara el guitarrista, en diálogo telefónico, antes de presentarse en el país, el 7 de septiembre, en el Gran Rex.

Muchos lo ven como el heredero natural de Paco de Lucía. Vicente Amigo, que no viene de familia de artistas, dice que es"la oveja negra". Aprendió el flamenco puro con Manolo Sanlúcar; acompañó a cantaores de fuste, como El Pele; ganó como concertino el Concurso Nacional de las Minas de la Unión y el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba ( los dos premios más importantes del flamenco), y hasta Camarón de la Isla quedó impresionado por la frescura de su toque y lo invitó a participar en la grabación del disco "Soy gitano".

"Tuve la suerte de tocar con muchos grandes. Pero poder tocar con Camarón de la Isla fue lo más especial que me pasó en la vida. Yo lo admiraba de muy chico. Para mí, cantaba como vivía." Con el tiempo, el guitarrista colaboró con músicos de otros países, como Stanley Jordan, Milton Nascimento, Jo‹o Bosco y John McLaughlin, y compartió momentos inolvidables, como el concierto "Las leyendas de la guitarra", en 1992, junto a otros semidioses de las seis cuerdas.

Desde que apareció su primer trabajo en solitario, "De mi corazón al aire", sorprendió por su personal estilo. En su tercer disco, "Ciudad de las ideas", sigue esa línea instrumental y cuenta con un par de colaboraciones especiales: el argentino Pedro Aznar y la figura del rai argelino, Khaled. "A veces, éstas son ideas de las compañías, porque valoran más a los invitados que al que hace el disco. Uno puede aceptar la sugerencia o no. Pero éste no es el caso. A Pedro lo conocía de su trabajo con Pat Metheny y siempre me había gustado lo que hacía. Así que tuve la suerte de que quisiera aportar su arte para un tema. Lo mismo que la aparición de Khaled, que sirve para comprobar una vez más esa unión indisoluble entre el mundo oriental y lo español."

Muestra de su apertura, el músico realizó un disco con Paco de Lucía en tributo a Pat Metheny y una obra clásica, en 1992, llamada "Concierto para un marinero en tierra", dedicada a Rafael Alberti y con orquestación del cubano Leo Brower.

Un arte sin diferencias

En un ambiente donde lo gitano suele tener preponderancia, Vicente Amigo afirma: "No me gusta esto de los colores, de si uno es payo (de otra raza) o gitano. Se trata de asimilar una cultura y que eso que transmitas tenga que ver contigo. Puedes ser gitano y no tener el más mínimo interés por el flamenco. Es más: conocí a muchos gitanos que no saben cantar, así como payos que son muy buenos cantaores. No hay por qué ponerles barreras al sentimiento y al arte".

Pero Amigo vivió experiencias muy cercanas a la cultura gitana, que absorbió en su infancia. "El mundo gitano lo he vivido de pequeño con El Pele y con él pude profundizar en su mundo y en el flamenco. Con él empecé y le agradezco a la vida poder estar en contacto con un gitano que canta muy bien. He tenido la oportunidad de vivir cosas muy bonitas." Pero nada prenunciaba que se convertiría en guitarrista, y menos que haría flamenco. "Me dio la picada de la música, pero no había antecedentes en la familia. Soy el primero, y espero que no sea el último", acota.

Amigo llevó su apellido por diferentes puntos del planeta. Actualmente, su gira abarca lugares tan ajenos al fuego flamenco como Bélgica, Londres y Grecia. "Creo que el flamenco ha encajado en todos lados por su profunda expresión. Cala exactamente igual que en España. El flamenco lleva ya muchos años circulando por el mundo y tiene la prioridad que puede tener la clásica o el jazz", dice.

En esta gira de su nuevo álbum explora los palos del flamenco y otros sonidos más contemporáneos. "Todos estos viajes influyen, todo lo que uno vive influye, todo lo que escuchas por ahí afuera también, a la hora de hacer tu música. Eso si no eres una persona muy cerrada. Con esto no quiere decir que sea mejor o peor, todo depende de la persona. Yo quiero tirar muy p´atrás y tirar p´adelante. Me gusta ese equilibrio entre pasado y futuro en mi sonido."

El músico viaja actualmente con José Manuel Hierro (guitarra), Patricio Cámara (percusionista), César Moreno (percusión), Tino di Geraldo (batería), Antonio Ramos (bajo) y Blas Córdoba (cante). Será el mismo grupo que lo acompañará en la Argentina, pero aclara: "No habrá baile. En muchos lados lo piden, ¿sabes? Pero es algo que me parece absurdo. Ahora se ha puesto de moda que todos los espectáculos de música tengan algo de baile, pero lo que nosotros hacemos es una propuesta musical, no algo de exportación".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.