Vicentico: "Hay mucha gente chiflada diciendo cualquier cosa"

Antes de su primer show vía streaming, este sábado 3 de octubre desde el Movistar Arena, Vicentico habla de su nuevo disco, los efectos sociales de la pandemia, sus hábitos de cuarentena y sobre porqué se reconoce en los nuevos artistas del trap argentino
Antes de su primer show vía streaming, este sábado 3 de octubre desde el Movistar Arena, Vicentico habla de su nuevo disco, los efectos sociales de la pandemia, sus hábitos de cuarentena y sobre porqué se reconoce en los nuevos artistas del trap argentino Crédito: Gentileza Sony Music Argentina
Juan Barberis
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2 de octubre de 2020  • 16:17

Con un disco terminado y puesto en pausa a causa de la pandemia, todavía sin fecha de salida estimada, Vicentico dice estar alerta pero en calma, en medio de este hiato inédito dentro de sus 30 años de carrera. A pocos días de lanzar "Cuando salga", su tercer adelanto grabado en Nueva York el año pasado, el cantante de los Cadillacs se prepara para dar su primer concierto propio vía streaming desde el Movistar Arena, este sábado 3 de octubre. Dadas las circunstancias, es un suceso que lo tiene particularmente entusiasmado. "Ya es algo re groso, más allá del concierto, vernos y poder charlar con los chicos", dice vía Zoom desde el living de su casa en Caballito. "Sin gente se parece más a una reunión de amigos que se juntan a tocar; decí que va a estar transmitido, pero eso es lo único...".

Después de su primera experiencia sin público en agosto pasado en el Luna Park en el marco del Cosquín Rock 2020, Vicentico buscará resignificar esta oportunidad de presentarse en vivo, tocando en ronda, viéndose cara a cara con sus compañeros, lejos del planteo de los clásicos recitales de siempre. "A los conciertos en streaming yo prefiero tomarlos como una experiencia que no tiene nada que ver con tocar en vivo", dice. "De hecho, no vi muchos, la verdad, pero los pocos que vi me aburrí bastante, pero por mí. Porque me parece que es como estar con la tele: a uno le suena el teléfono, ¡ting!, mirás para otro lado y el concierto se fue. Pero después vi uno de Erykah Badu tremendo que no me aburrió ni un poco. Me re copé. Pero son más viajes de algo. Hay que pensarlo así: que uno se pueda fumar un porro y ver el concierto y lo lleve por distintos lugares".

¿Existe la necesidad de tocar para tu público? ¿Eso es algo que se extraña?

Es raro, porque si digo "no, no lo extraño" es re guarango de mi parte, pero sinceramente no es algo que extraño, o que yo lo tenga entre las cosas que necesito. La verdad que no, no lo necesito. Por supuesto que cuando está eso, es algo re importante. No lo digo esto como un elogio demagógico hacia el público, sino a lo que es un concierto. Hay algo que se refleja en el público, en las caras, en lo que hacemos juntos en el sentido de que un concierto es algo que con gente nos vamos sumando las energías los unos a los otros, y todo se va potenciando y todo va creciendo. Pero en este caso, es muy distinto.

¿Cómo es tu nuevo disco? ¿Qué particularidades le encontrás?

Yo creo que es un disco bastante ecléctico en sí mismo. Las canciones no tienen mucho que ver la una con la otra, ni hay como un concepto en principio, adrede. No pensé en nada que lo uniera, pero se une un montón igual. Creo que lo que más podría decir del disco es que tiene una clase de audio, por como fue grabado, como fue mezclado y como fue trabajado, que es bastante personal. Creo que lo une mucho eso. Y después tiene mucha dedicación. No sé si eso va a notarse o no. Los últimos dos o tres discos que yo había hecho estaban producidos por Cachorro López, y mi junta con Cachorro es una clase de junta en la cual trabajamos de un modo que es más el suyo que el mío, y a mí me gusta eso. Me siento súper cómodo con que me digan "esto, aquello, acá cantá esto, fíjate esto" o lo que fuere. Casi no toco instrumentos en los discos que hice con Cachorro. Algunas cosas toco, pero muy dirigido por él, y las formas que tienen esas canciones son súper pop, que me encanta, pero este disco es otro plan, nada que ver. Está producido por Héctor Castillo y por mí, los dos juntos produciendo mucho y dejándonos llevar por otra cosa que no tiene nada que ver estrictamente con lo pop, nada que ver.

Y después, no sé, hay mucho de mí mismo con la computadora. Todo el germen, la parte básica del disco, soy yo con la compu y Héctor haciendo ruidos. Capaz que no se nota, pero hay muchos músicos tocando arriba y todos músicos increíbles. Elegimos muy bien a los músicos y a nuestros amigos que tocan. Tardamos un año y medio en grabar el disco, con lo cual pasó de todo, mucho descarte, mucha vuelta de timón.

En "Freak", el primero de los adelantos, se nota eso. El tratamiento de las texturas, un poco más de mugre.

Sí, hay un audio a propósito y pensado antes de grabar. Eso es mucho de escuchar música y decir "queremos que esto suene de esta manera" y dedicarnos un rato largo a tomar audio y a escuchar cómo queremos que suenen las cosas. Aunque sean canciones, hay una clase de distorsión en todo el disco en el audio, en las baterías, en las voces; todo suena medio fuerte. Incluso las canciones como esta nueva, "Cuando salga", que son más baladas, también tienen como una rotura todo el tiempo que viene de la compu. Por lo menos, a mí me pasa que en los últimos cinco o seis años me acostumbré mucho al audio de la computadora y de los teléfonos. Al principio todos nos quejábamos y nos quejábamos de lo digital, y de repente me di cuenta que no solo no me quejaba, sino que también me había acostumbrado a eso y le empecé a encontrar el gusto. Me dejé de preocupar por algunas cosas que antes me preocupaban, y me gusta lo que pasa.

¿Qué referencias manejaron en esa búsqueda?

Son tan variadas que sería raro, porque hay referencias muy analógicas también. Más que referencias, es la música que escucho en el teléfono mientras ando en bicicleta o mientras camino o mientras limpio mi casa. Voy de Mac Miller al boogaloo de los 50 o lo que fuere. En todo hay una distorsión, algo corrido de lo normal. Básicamente todo está corrido un poquito de lo usual, y las composiciones también. No me cuidé mucho en nada, digamos, cosa que sí sucede con otros productores con los que trabajo. En este caso, al producir yo me dejé ir un poco.

Y en relación a tu abordaje y el interés sobre la canción, ¿sentís que algo cambia con el tiempo?

En general es siempre lo mismo: quiero cantar lo mismo y le quiero encontrar nuevas formas de decirlo. Me da un poco de vergüenza decir qué es lo que quiero decir, porque es tan estúpido y tan personal que achica todo. Pero en principio yo tengo unas imágenes previas a grabar los discos que siempre son parecidas. Como "es una mañana helada en el medio de la nada" o tal vez "el puerto un día nublado", no sé. Y a partir de ahí empiezo a pensar en cosas que son tal vez un poco perturbadoras para mí y que a la vez me siento cómodo en esa cosa perturbada. Igual todo lo que hablo parece que fuera otra cosa, después cuando uno lo escucha capaz que ni lo ve. Las letras del disco significan mucho para mí, más allá de la música a la cual me dedico muchísimo tiempo. La letra me parece re importante, no puedo escapar a tomarme mucho trabajo en lo que digo y en cómo lo digo, en lo que quiero decir. La canción anterior que saqué de Nina Simone, que se llama "No tengo", me identifica por completo. Yo hice la traducción lo mejor que pude, pero creo que es eso: lo único que tenemos es el sentimiento que nos lleva para adelante, un sentimiento adentro que es lo que somos; así lo dice la canción y estoy de acuerdo con eso. Todo el disco es eso, es muy atrás de esa "mañana helada en ese puerto".

"No tengo" fue una canción que cayó justo para la época, donde no quedó otra que mirar para adentro y ver qué había más allá del ruido del afuera. ¿Cómo te pegó el confinamiento?

Es raro. Siempre aclarando que es un momento de mierda y que hay gente que está re para atrás pasándola horrible con mucho sufrimiento y todo, yo, personalmente, no lo vivo así. Más allá del miedo o no que podamos tener como familia, que alguien se contagie y todo eso, la verdad que me parece re interesante el momento, como bastante clave. A mí me gusta que haya algo que me ponga atento, atento a cuidarme, atento a los demás, atento a mirar lo que pasa, a ver lo que se dice, a ver lo que no se dice, y también a estar en mi casa y tener que estar en mi casa y calmarme, autocalmarme. Eso como mínimo me parece interesante. Cada cual verá, pero yo no la paso mal. No extraño mucho viajar, las giras, la verdad que no lo extraño. También es verdad que lo hice durante 30 años de mi vida, con lo cual tengo suficiente de eso. Obviamente que si pasa mucho tiempo más voy a extrañarlo, porque me encanta y siempre lo disfruto, tocar en vivo, viajar, conocer ciudades... Por el momento puedo estar un tiempo así y me parece interesante seguir ahondando. No sé.

¿Con qué estuviste matizando el encierro?

Vi todo, ya no me queda nada por ver, ruego que haya algo nuevo para ver. Escuché un montón de música, releí cosas, no hice nada también, nada de nada de nada. Ahora ya hace tres meses que se puede salir a andar en bicicleta, entonces ando mucho en bici. Mucho. Dos veces por día me voy dos o tres horas y doy vueltas. Recorrí mucho Buenos Aires. Ahora ya hay gente, pero hace tres meses era un flash. Me acuerdo hace un tiempo, un domingo a la noche salimos a andar con un amigo y la calle Corrientes era el desierto. Nunca más vamos a volver a ver a la ciudad así. Creo que está pasando de todo y estos últimos meses se puso más picante todo y un poco te angustia también. Ver gente loca, mucha gente chiflada diciendo cualquier cosa, gritando cualquier cosa, mucha confusión. Eso asusta un poco.

Hablás de los anticuarentenas, las conspiraciones...

Sí. Las conspiraciones me entretienen un poco más que los anticuarentenas. Hay algunas de las conspiraciones con las cuales me engancho bastante y las creo, o por lo menos las creo por un rato o me entretienen. Después sí hay gente muy loca. Me sorprende mucho la desesperación por sentarse en un bar a tomar un café, como si fuera. Yo entiendo, "¡qué ganas de tomarte un café!", pero tampoco para tanto. Uno puede vivir un tiempo sin tomarse un café en un bar. Y ves mucha gente como "¡estoy tomando mi café!". Y decís "bueno..." En un momento, al principio de la cuarentena, me había ilusionado un poco con que "uh, estamos re cambiando" y después me di cuenta que no, que no cambiamos nada.

¿A vos también te ayudó el porro a atravesar la cuarentena?

Sí, un montón, está salvando muchas vidas. Al principio fue un poco de desesperación, porque no tenía. Ahora no nos acordamos, pero los primeros dos meses era un bardo todo, era imposible conseguir y yo justo había llegado de México dos días antes de que empezara la cuarentena. No tenía porro en casa y me pasé un tiempo largo sin fumar, que también estuvo bueno; fue interesante, es algo no fumar. Pero después conseguí y la verdad que ayuda mucho. Y nos va a ayudar mucho. Creo que todos estos problemas graves de enfermedad que hay y todo, cambian mucho si uno puede acercarse al cannabis. Mucho. Nuestra vejez va a ser mucho más llevadera gracias a eso. Es muy diferente un viejo que está cerca del cannabis que uno que no lo está. Pero esas son cosas muy personales, y si uno no conoce el cannabis no tiene idea de lo que estamos hablando. El que lo conoce sabe que te ayuda de verdad.

En julio pasado murió Rosario Bléfari, compañera en Silvia Prieto, el clásico de culto de Martín Rejtman. ¿Cómo la recordás?

Creo que fue lo peor que pasó durante la cuarentena. Fue un golpe tremendo, tremendo para todos los amigos de Rosario, para la familia de Rosario... Yo la recuerdo como lo que era: una persona híper talentosa, híper personal, muy suelta, muy libre, muy certera muchas veces. Muy todo bien, muy todo bien...

El otro día se cumplieron 25 años de aquel show histórico de los Cadillacs en el Palladium de Nueva York, donde cantaste con Debbie Harry después de la grabación de "Strawberry Fields". Era un momento clave de los Cadillacs en su conquista del continente. ¿Qué se te viene a la cabeza?

¿En serio se cumplieron 25 años? ¡No sabía! A Debbie la conocimos en un estudio en Bahamas. Nosotros estábamos grabando Rey Azúcar con Chris Frantz y Tina, de Talking Heads, y ellos son muy amigos de Debbie, así que cuando estábamos armando la versión de "Strawberry Fields Forever" de los Beatles empezamos "¡que venga Debbie, que venga Debbie!". Así que la llamaron y se vino para Bahamas y compartimos ahí tres o cuatro días. Re onda, pegamos re onda. Con Chris y Tina quedamos re amigos y con Debbie también, cada vez que se puede. Aquel show en el Palladium, no me acuerdo si la invitamos o vino directamente con Chris y Tina, y se subió al escenario. Fue una locura, porque también estaba Blades entre el público. Él nos había venido a saludar al camarín antes del show y nos había dicho: "che, no me inviten a subir al escenario porque hoy no quiero cantar, por favor no me inviten". "Sí, claro, como quieras", le dijimos nosotros. Y durante el show de repente se subió al escenario, solo, sin que nadie le diga nada. Fue un concierto rarísimo porque subió Blades, subió Debbie, estaba David Byrne entre el público, que estaba re peleado con Chris y con Tina... Era todo un delirio de egos extrañísimo. Fue un conciertazo, y lo de Debbie fue increíble.

A diferencia de muchos de los artistas de tu generación, parecés reconocerte mucho en el trap y en la nueva música urbana. ¿Qué es lo que más te interesa de todo ese movimiento joven?

Me gusta todo lo que saque la cabeza de la norma y lo haga artísticamente. Obviamente que dentro de los géneros hay gente súper artística y gente que menos. En el caso del hip-hop y el trap hay un montón de pibes muy talentosos que en las voces y en lo que dicen se nota que hay mucho que decir. Me gusta igual que otros géneros donde hay artistas increíbles, te copás. Lo que importan son las canciones, los artistas, cómo cada artista desarrolla lo que sabe hacer. Nada me parece más demostrativo de esta época que un chico con una computadora rapeando arriba de algo que inventó en el momento y lo hizo en cinco minutos. Me parece que si ahí hay artistas es porque está todo recontra vivo y es lo que mejor cuenta esta época. Y, por otra parte, me siento re cercano en el sentido de que me hace acordar mucho a cuando nosotros salimos a tocar y era "¡ah, pero los Cadillacs no saben tocar nada!". Era así y fue así durante mucho tiempo, y a mí me hacía reír y me gustaba que eso sucediera, como veo que también les gusta esa polémica extraña sobre el que sabe o no sabe, cuando lo que importa en la música popular es lo que se dice: unos pibes levantando la voz, los pibes hablando fuerte. Creo que lo que pone nervioso es que hay pibes que gritan y dicen unas cuantas barbaridades, muchas de ellas ciertas, y eso hace que algunos se preocupen. Porque dentro del rock y de la música también hay viejos chotos. No es que porque uno es rock o toca rock es una mente libre. Hay mucha gente cero libre dentro de la música: gente machista, gente torpe, bruta, igual que en todos lados. Estos pibes sacan todo para afuera, y eso me encanta.

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