
Vuelve la música de León Gieco
El cantautor editó "Bandidos rurales", primer CD con nuevos temas desde 1997
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Si bien es cierto que durante el último año y medio León Gieco publicó un disco en vivo junto a Víctor Heredia y otro compilado ("Por partida doble"), también se reservó por cuatro años la edición de un CD registrado en estudio con nuevas canciones.
En general, el silencio discográfico de un artista aumenta las expectativas de su público y la demanda de un material que lo muestre más maduro, renovado, o en el inicio de una nueva etapa.
¿Qué hizo León? Primero se hizo esperar, y luego llegó con una placa que parte desde una gran producción, con muchos músicos invitados, y se pone en marcha con la historia de dos bandidos rurales a los que les dispensa admiración y respeto.
Un buen inicio, perfectamente ilustrado, que sugiere la posibilidad de una idea conceptual de disco, aunque, en realidad, se acaba en el primer track.
El resto de las canciones habla de su presente, del hombre que pone en evidencia el sentido unívoco de su tarea y que él mismo remarca públicamente con palabras como éstas: "Yo soy un artista socialmente comprometido". Entonces, el álbum no transcurre sobre una idea, sino a través de un puñado de canciones que se plantan con peso propio.
Aquí van algunas estrategias para programar la compactera y sentarse a escuchar.
Crónica de pistoleros
Para comenzar, basta tocar play y esperar que salga el primer tema, "Bandidos rurales", mientras se hojea el booklet del CD.
Allí se encuentra la historia delictiva (y a veces romántica) de Juan Bautista Vairoleto, que comienza en 1919 por un problema de polleras en la localidad pampeana de Eduardo Castex y se extiende por varias provincias. También está la de Segundo David Peralta, alias Mate Cosido, otro "fuera de la ley" que asaltaba empresas extranjeras.
Otra opción sería poner la atención en la música. Porque para este disco Gieco apostó a una producción artística más pensada y al aporte de unos cuantos amigos. Comenzó la grabación con la presencia del santiagueño Sixto Palavecino; su ángel, cábala para la buena suerte y sabio consejero. Ahí estuvo Don Sixto, con su violín claro y sachero, que improvisa una chacarera y desemboca en "Idolo de los quemados", potente y machacoso, para adherir a esa costumbre que tiene Gieco de transitar por el rock y el folklore con la misma naturalidad.
La mixtura se repite con "La ruta del coya", una pieza que funde los aires celtas de Carlos Núñez con los sonidos andinos dedicados a la memoria del poeta tilcareño Choquevilca.
Pero la cosa no termina aquí. También adoptó las cadencias de candombe para "Uruguay, Uruguay", rubricadas por los hermanos Hugo y Osvaldo Fattoruso. Luego convocó a Charly García, Nito Mestre, Víctor Heredia, Andrés Giménez y Ricardo Mollo, entre otros, y viajó a Los Angeles para sostener las bases con Jimmy Johnson (bajo) Michael Thompson (guitarras), Russ Kunkel (batería), Alex Acuña (percusión) y su inseparable parcero Luis Gurevich (teclados y composición). Este grupo lo acompañó para alcanzar algunas joyas del álbum y otros temas, como "Sin querer" y "Buenos Aires (de tus amores)", que pasan casi inadvertidos.
Cantor de verdades
Por último, el CD player se puede programar con las composiciones que expresan con mayor fidelidad su presente de artista "comprometido" y actualizan aquella figura del cantor de protesta hasta instalarse, acorde con estos tiempos, en la de cantor de verdades o de realidades.
En su placa anterior, "Orozco", le cantaba, por ejemplo, a "El imbécil", un automovilista (entre tantos) que en los cuarenta segundos que dura la luz roja de un semáforo les enseña a sus hijos a vivir en una burbuja. También enfrenta a un genocida arrepentido que puede tener muchos nombres.
En cambio, con "Bandidos..." su discurso se torna más directo: "Canción para aclarar/ las cosas que están pendientes,/ justicia que queda chica/ donde la vida no vale" (dice en "Canción para luchar"); "Si me pedís que vuelva donde nací/ yo te pido que tu empresa se vaya de mi país" ("De igual a igual"); "No me trates como un dios/ sólo soy un bolso que hace shows", y luego "(...) Nunca tendrás tu calle, Alsogaray" ("Idolo de los quemados"). Así continúa hasta hacer foco en todos los sustantivos propios que escupe en "La memoria", un inventario que enumera la historia dolorosa de argentinos y otros pueblos latinoamericanos.
Cualquiera de estas selecciones para programar la compactera puede terminar, justamente, con el último track, "Viejos amores". Pero especialmente si se elige la opción "Cantor de verdades".
Esta parece un remanso, un "sueño liviano", después de escuchar a un tipo que , sin gritos ni arengas elocuentes, suena visceral, simplemente, como cantor de verdades.
Hitos de una carrera
- Orozco (1997). el disco previo a "Bandidos rurales", que contiene el tema "Los Orozco", escrito solamente con palabras que contienen la vocal "o".
- Mensaje del alma (1992). "Los Salieris de Charly" y "Cinco siglos igual", dos clásicos de este CD.
- Semillas del corazón (1989).Cantorcito a contramano, la célebre Guajira Guantanamera y mucho sabor folk.
- De Ushuaia a La Quiaca (1985). En tres discos fundamentales, Gieco trazó un completo mapa musical de la Argentina.
- Pensar en nada (1981). El CD con el que León definió su estilo actual, que combina el rock, el folklore y las canciones comprometidas con su tiempo.





