Netflix: El bazar de la caridad no se avergüenza de su estirpe folletinesca
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El bazar de la caridad (Le Bazar de la Charité, Francia, 2019). Creadores: Catherine Ramberg, Karin Spreuzkouski. Elenco: Audrey Fleurot, Julie De Bona, Camille Lou, Gilbert Melki, Josiane Balasko, Florence Pernel, Théo Fernández, Victor Meutelet. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: buena.
Esta historia de ficción ocurrida luego del incendio del célebre Bazar de la Caridad parisino, que se cobró la vida de 126 asistentes –sobre todo mujeres, aristócratas y criadas-, comienza apenas dos años después del nacimiento del cine. La inclusión de la sala del cinematógrafo, pieza del goce cultural y la aventura financiera para esas generaciones, es tanto un artilugio dramático como una declaración de principios. En primer lugar, es en esa cabina donde se alojan las primeras películas de los Lumière y las ilusiones de los noveles espectadores, donde también se gesta la tragedia. Y en segundo lugar, es la más pura de las ficciones la que alimenta a esta serie, heredera contemporánea de los folletines decimonónicos, con villanos inescrupulosos, identidades cambiadas y amores imposibles. Es sobre ese territorio que asienta sus bases y conjura su rocambolesco destino.
Todo comienza en la previa del gran evento de la temporada. Esa feria de beneficencia conjuga el gusto por el espectáculo de las clases acomodadas y su mala conciencia con los desposeídos. Para esa celebración magnánima se preparan tres de sus asistentes: Alice (la cantante pop Camille Lou), una joven de la sociedad destinada a un matrimonio arreglado; su criada Rose (Julie De Bona), ilusionada con un viaje a América para una vida nueva junto a su esposo y Odette (Linsay Rousseau), hija de una de las más ricas familias de París, con un diamante en el anillo para demostrarlo. Al bazar también estaba invitada la pelirrojísima Adrienne (Audrey Floret), pero una feroz pelea con el maléfico de su marido la obliga a reunirse con su amante y salvarse de las llamas de milagro.
El primer episodio se centra en el espectacular incendio; el resto, en el después en la vida de todos: los que sobreviven con culpa, los que deben cumplir los mandatos contraídos, los que juegan a ser fantasmas que pululan por la incandescente ciudad de las luces. La mirada de Catherine Ramberg y Karin Spreuzkouski se concentra en las mujeres, trágicas supervivientes de esa prueba de fuego, pero también de un orden social que siempre las tiene al borde del precipicio.
El bazar de la caridad nunca escapa a la fórmula. Sí es cierto que sortea algunas previsiones y tímidamente nos sorprende con algunos giros –evita la amnesia en un caso servido en bandeja–, pero pisa con confianza en el suelo del folletín, tanto en la apropiación de los lugares comunes como en la misma concepción de sus mujeres como heroínas. Su mérito es que no es de esos melodramas que se moderan porque sienten vergüenza de serlo, sino de aquellos que visten sus mejores atuendos para convertirse en los reyes de la fiesta.
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