
Nieve y jazz junto al lago Lácar
Los primeros recitales del festival tuvieron que ser realizados en lugares cerrados
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SAN MARTIN DE LOS ANDES.- El cielo no se apiadó del jazz y descargó frío y nieve, lo que impidió disfrutar de la música en un entorno natural, de milenaria belleza, como lo es el lago Lácar. Todo el mundo tuvo que ponerse bajo techo para asistir a la inauguración del I Festival Internacional de Jazz de los Siete Lagos, que se realizó en el austero salón de conferencias del hotel Sol de los Andes.
Tras idas y venidas durante la mañana del jueves, con un viento frío que desalentaba afanes exploradores, se decidió resguardar a músicos y público de una neumonía y evitar el escenario al aire libre a cambio de mantener la salud. Unas 800 personas presenciaron cómodamente la excelente apertura de esta primera muestra jazzística en la que interviene el Estado, en este caso las secretarías de Cultura y Turismo. El cambio de escenario generó una demora en los horarios que fue tomada filosóficamente. Un auditorio con un claro deseo de disfrutar de los protagonistas, en este caso del trío del pianista Jorge Navarro y del cuarteto (el trombonista Robin Eubanks tenía asuntos que no podían esperar y se volvió a su patria) del contrabajista Dave Holland.
Este virtuoso contrabajista debió ponerse inflexible cuando los organizadores pretendían que la presentación fuese al lado del lago. Las razones que adujo fueron tan obvias como que hacía mucho frío, y no se habló más.
Fue un día importante para la historia del jazz doméstico. Una reunión impensable meses atrás que le da impulso a un género. A esto se suma un público que muestra un creciente interés por disfrutar de música en vivo.
El festival llega en un muy buen momento para el jazz. La muestra reúne a un sólido grupo de músicos extranjeros, con artistas argentinos, tanto de la "vieja guardia" como de "los jóvenes leones". Días que permitirán un frutífero contacto con músicos de gran nivel, lo que brindará notable estímulo para la autosuperación. En fin, se escucha un poco de todo. Como en esta primera jornada, en la que se presenciaron dos propuestas bien diferenciadas. Una adoptó el sendero un continuismo jazzístico. La otra propuso un sueño más imaginativo, pues juega con la variedad tímbrica y aporta mucha inspiración que, tras ver a Dave Holland y los suyos hace unos días en el Bauen, hay que admitir que nunca parece abandonarlos.
Un pianista swingero
Sube al escenario el combo del pianista Navarro, con Arturo Puerta en contrabajo y Fernando Martínez en batería. El grupo toca a la manera tradicional, con el piano como principal protagonista y una sección rítmica que tiene espacio para su lucimiento. Navarro es uno de los pianistas con más swing y en su show al pie de las montañas no lo escatimó. Hicieron un buen repertorio de standards, prolijos en la interpretación, pero quizás excesivamente previsibles. Temas de compositores como Porter, Kern y otros. Navarro es descriptivo, mientras que Puerta y Martínez son algo así como decoradores musicales. El piano suena caliente, la sección rítmica, no tanto.
A Navarro le gustan las frases cortas, incisivas a veces; su estilo es de acordes con puntuaciones hasta humorísticas. Parece tocar de manera preconcebida con buen gusto. Atrás, el ritmo tiene una envidiable justeza, aunque los arreglos no tengan novedad. Algunos de los breaks de Martínez muestran algunas sutilezas.
Llegó después el número fuerte: el cuarteto de Holland, con Chris Potter en saxos, Steve Nelson en vibráfono y Billy Kilson en batería. El contrabajista que deslumbró al mismísimo Miles Davis hizo la introducción de "The balance", un tema que le pertenece, para luego desarrollar una cautivante melodía que describe llanamente el saxo soprano de Potter, un execelente músico de discurso conciso. Desarrollaron muy bien los temas, tras exponer la frase central en distintas formaciones: dúos -por ejemplo, los díalogos entre un baterista imaginativo y un saxofonista intenso- y los tríos de Holland-Nelson-Kilson. Es decir, un permanente cambio en el número y timbre de voces mantuvo el permanente interés.
Holland es un contrabajista sólido. Su pulsión es perfecta; a cualquier velocidad se le entienden todas las notas. En el grupo pivotea sobre el rítmo, como lo hacía el gran Charles Mingus. Es muy seguro, y por eso relajado, en su manera de dirigir al combo. El grupo desarrolla una fuerte interacción en esas conversaciones musicales. Hubo mucho de improvisación, lo cual se sintió y fue respondido con aplausos por un auditorio muy conectado con lo que se hacía en el escenario.
Este primer día tuvo como particularidad que tanto Navarro como Holland hiciesen dos entradas. Holland hizo en las dos "Clairessence" (dedicado a su esposa Claire), un tema que comenzó Potter en el saxo alto, con fresco saborcillo bop. El solo de contrabajo fue de antología por sus ideas, justeza y fuerza. Holland aceleró una frase hasta convertirla en un sonido de hélice que se frenó con el sonido de una rama rota, como una historia que se detiene abruptamente. Tomó otro camino, más melódico, menos tenso y dio el pedal para que entren sus compañeros. El público lo aclamó...
El primer día de jazz en las montañas mostró que si le ponemos al mal tiempo buena música, nadie se queda sin pasarla bien.
"Ya se ven los beneficios..."
SAN MARTIN DE LOS ANDES (De un enviado especial).- El secretario de Cultura, Darío Lopérfido, dijo durante una conferencia de prensa que el festival de los Siete Lagos ya produjo ganancias directas en la región. "El lugar junto con la música han atraído a un buen número de turistas culturales, que producen una mayor actividad económica", afirmó.
Lopérfido, junto con el secretario de Turismo, Hernán Lombardi, reunieron a la prensa en uno de los salones del confortable hotel Patagonia Plaza. Ante la pregunta sobre si en medio de una sostenida crisis económica era conveniente invertir dinero en un festival de jazz, el secretario de Cultura sostuvo que el encuentro funciona como estrategia productiva. "Los beneficios ya se están viendo, es inmediato el efecto multiplicador de la muestra. Hay público (que según las expectativas de los organizadores aumentará verticalmente la asistencia ede público en Bariloche) que consume y que mejora así las condiciones económicas de la zona", enfatizó Lopérfido, para quien el gasto en cultura es una manera de invertir en mejorar la calidad de vida.
Dijo también que descree de la teoría de que para que esta muestra sea exitosa debería efectuarse en Buenos Aires, donde el apoyo del público sería considerable. "Es sencillamente elitista ver a Buenos Aires como el único lugar que asegura masiva asistencia de público", consideró. Lombardi no se quedó atrás y garantizó que el festival se seguirá realizando año tras año en esta región. "Es para siempre", afirmó, y definió al turismo como el sector con mayor potencial para ser la principal actividad económica de la Argentina. "Sus efectos sobre la actividad son inmediatos", añadió.
La conferencia -en la cual estuvo presente el intendente de San Martín, Sergio Schro- transcurrió en un clima apacible, con un leve desinterés por parte del auditorio. Por cierto, quedó demostrado que hablar de jazz es siempre, pero siempre, más interesante que hablar de política o de cualquier otra cosa.
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