
Niños en marcha por sus derechos
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"Una modesta proposición" (Argentina/2001). Producción documental en video y pantalla grande presentada por Opera Prima en el Cosmos. Dirección: Miguel Mato. Guión: Silvina Chague y Miguel Mato. Fotografía: Federico Serafín. Edición: Andrea Pannunzio. Música: Darío Witt. Duración: 72 minutos. Calificación: apta para todo público.
Nuestra opinión: buena.
La niñez, afirma uno de los protagonistas de este cálido documental, es la época de los juegos y de la inocencia. Pero la realidad de nuestra Argentina de hoy desplaza esta aserción para transformarla en necesidades y humillaciones.
El joven realizador Miguel Mato quiso reflejar con su film una problemática tan actual como acuciante. Y para ello tomó como punto de partida una marcha de cuatrocientos niños del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, que en mayo de 2001 marcharon de La Quiaca a Buenos Aires para pedir que se cumplieran sus derechos.
Fueron casi dos mil kilómetros transitados a lo largo de quince días en los que los visitantes experimentaron la alegría de ser recibidos con ternura en cada pueblo y ciudad. Pero también fue una ocasión ineludible para asumir la responsabilidad de convertirse en portavoces de las tristezas y de los padecimientos de aquellos que sufren en el silencio de una realidad que no los contempla.
El film toma como eje narrativo esta marcha para, desde ella, relevar los testimonios de los participantes, narrar sus historias de vida, sus proyectos y su propuesta de cambio para la sociedad de la que forman parte.
El valor de la humildad
La narración, y éste es uno de sus mayores valores, dejó de lado la remanida voz en off para insertarse en las palabras de esos niños y adolescentes, y utilizó una cámara ágil para reflejar ese peregrinaje en el que, como doloridos mojones, los pequeños y adolescentes protagonistas hablan de sus angustias y, también, de su confianza en un futuro de amor y de igualdad.
"Una modesta proposición" es un documental tan modesto como su título. Pero detrás de ello está la mirada entrañable que tanto Miguel Mato, director y coguionista, como el resto de su equipo pusieron al servicio de este relato que, si bien se fija en un problema por demás sabido, siempre es bueno, como en este caso, reiterar la importancia que las nuevas generaciones merecen como continuadoras de un destino de país inmerso en lo incierto y en lo dudoso.
Técnicamente, el film adolece de algunas fallas en su fotografía, y el video no se halla todo lo impecable que era de desear. Pero este "cine de la pobreza" que habla de la pobreza merece, como en este caso, dejar de lado esas objeciones para centrarse en la idea de que los nuevos directores argentinos tengan la valentía de ver, con dolor y esperanza, el entorno que nos rodea.






