Más graciosos que los Simpson. Más locos que los Addams. Más terroríficos que los De la Rúa. Aquí están los secretos del programa de tevé menos elegante del año.
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Todos aman a los Osbournes, el nuevo reality show de mtv protagonizado por Ozzy Osbourne, de 53 años [¡sí, el mismo que fundó Black Sabbath y el heavy metal!], su esposa Sharon y dos de sus tres hijos: Jack, de 16, y Kelly, de 17. Es el programa más exitoso que ha dado mtv en sus 21 años de historia, a juzgar por los 6 millones de fieles telespectadores norteamericanos que jamás se cansan de los delirios que suceden en la casa de los Osbourne: las peleas, los insultos, los desvaríos de este jefe de familia que supo drogarse hasta reventar. [En la Argentina, donde se emite los domingos a las 21, el estreno de Los Osbournes figuró entre los primeros cinco programas de mayor audiencia en el cable, con liderazgo absoluto en el segmento de televidentes de 12 a 34 años.] Pero, aun así, mirar el programa me resulta una experiencia inquietante: primero me parece muy divertido, como a cualquiera; sin embargo, cuando termina, me doy cuenta de que estoy de pie, caminando de acá para allá -más o menos como Ozzy-, boquiabierto.
Al principio pensé que era porque me resultaba imposible entender cómo Ozzy accedía a exponerse de esa manera. Se calcula que su fortuna personal es de unos 7 millones de dólares: sin duda, no lo hace por la plata. En una conferencia de prensa insinuó que lo hacía para extender ciertos límites y conceptos. "¿Qué es una familia funcional?", preguntó, para agregar: "Yo sé que soy disfuncional por lejos, pero, ¿qué modelos a seguir tenemos en esta sociedad? ¿La familia Ingalls?".
Será un buen argumento, pero a mí no me convenció, porque en la mansión de 1.200 metros cuadrados que ocupan los Osbourne en Beverly Hills, la que lleva la voz cantante es Sharon, no Ozzy. Como reconoció más adelante el ex sabbath: "De repente estaba haciendo el programa. No fue idea mía. Lo que pasa es que mi jefa es Sharon". En efecto, además de ser la esposa de Ozzy, Sharon es su manager.
Como sea, me pregunté: ¿qué la habrá llevado a querer compartir los momentos más preciados de su familia con el mundo entero? Y entonces me di cuenta: el gran amor que siente por su marido. Ozzy es un drogadicto recuperado, y los drogadictos recuperados tienen que estar siempre ocupados para no volver a ser adictos activos. Con doce cámaras en la casa, seis días a la semana, cabía suponer que estaba descartada toda posibilidad de una recaída total. La pregunta ya está respondida.
Pero igual hay algo que me molesta. La gente le dice: "Te estás volviendo una parodia de vos mismo", y Ozzy retruca: "No me estoy volviendo nada que no sea. Lo que se ve es lo que es". ¿Será cierto?
A principios de 2000, tuve oportunidad de pasar unos días con la familia Osbourne. La primera vez que vi a Ozzy, en las oficinas de Ozz Records en Beverly Hills, era más bien el mismo personaje que sale por la tele; apareció vestido de negro; tenía una remera, uno de sus cuarenta pares de pantalones de jogging, y llevaba el pelo sobre los ojos. Estaba encorvado, le temblaban los dedos, y la sexta cosa que me dijo apenas me conoció fue: "Yo soy de esos que apenas se levantan tienen un problema: me pongo a buscar algo que matar o que reventar o lo que carajo sea. Tengo la cabeza hecha un quilombo y se me alteran los nervios...". Esbozó una sonrisa y se fue. Y yo quedé inmerso en una nube de su rica colonia (Czcech & Speake, número 88, 92 dólares el frasco), bastante divertido, como ahora cuando lo miro por mtv y le pide a Jack que lo ayude a descifrar cómo funciona el fucking control remoto de la tele o le dice a Kelly que, si no quiere ir al "médico de la vagina", que no vaya.
Me cayó bien de entrada, y me encantó que la familia entera me invitara a acompañarlos en todas sus actividades. De hecho, una tarde terminé con ellos —y también con la otra hija, Aimee— en una reunión que tuvieron con un directivo de la televisión para hablar de una posible serie que protagonizarían los Osbourne [véase RS 29]. Fue mucho antes de que arreglaran con mtv, y el programa en cuestión iba a ser de semificción. Ya a esa altura, Jack opinó que era "fastidioso", Kelly dijo que era "cursi" y Aimee (de 18 años) avisó que no quería saber nada. Todos preguntaron qué pasaría con las malas palabras que dicen sin parar. El directivo contestó que no había problema: se las taparía con un bip. "Entonces, cuando hable Ozzy, va a haber como quince bips por frase. ¡Qué gracioso!"
-Está bien -dijo Sharon-. No podemos hacernos pasar por algo que no somos, ¿no, Ozzy?
-¿Qué? -dijo Ozzy, recién llegado de vaya a saber qué ensueño.
-Decir, por ejemplo: "Ay, maldición. Ay, caramba. Ay, qué tonto que sos".
Ozzy se la quedó mirando y le gritó: "¡Andá a cagar!".
Después Sharon le dijo a Jack:
-Lo que pasa con Ozzy es que no puede hacerse pasar por algo que no es. Es incapaz de mentir.
Y entonces Jack tuvo una idea.
-¿Sabés qué tenemos que hacer? -le propuso a su papá-. Decirles que venga un equipo a casa un fin de semana para ver cómo vivimos de verdad. -Ah, es una idea de la puta madre -se entusiasmó Ozzy-. Tiene que salir por tevé. Que lo miren todos los bobos.
Lo pensó un rato más y decidió:
-Mmm... Bien pensado, Jack.
asi fue, en lineas generales, como surgió la idea. Más adelante, en julio de 2001, Sharon le tiró al canal el proyecto de Jack, pese a las objeciones de Aimee. A decir verdad, hace rato que Aimee tiene conflictos con respecto a la reputación de su padre. "No sabés cómo me irrita que me pregunten si mi papá come murciélagos", me había comentado. Por eso, cuando resolvió irse de la casa durante los catorce meses que durase la filmación, el resto de la familia no se sorprendió en absoluto.
-Yo soy simplemente el papá -dijo Ozzy hace poco-. En realidad, es una vida de mierda. Se supone que una estrella de rock tiene que decir: "¡Prepárenme un baño de inmersión con agua Perrier!". Yo me lleno de fucking caca de perro hasta los codos.
Sin embargo, según las reglas que establecieron los Osbourne, hay determinadas cosas a las que el público no accede. Nunca vas a poder ver a Ozzy sentado en el inodoro, ni tampoco en el dormitorio haciendo cosas raras con Sharon. Hasta ahí está perfecto.
Pero, a medida que fui viendo el programa, pensé en el Ozzy que conocí y me puse a repasar qué otras cosas no se mostraban. Y me empezó a molestar cada vez más.
ace dos años, ozzy fumaba a cuatro manos; era la única adicción que no había superado. Afligido, le aseguraba a su esposa que había dejado el cigarrillo, pero muchas fueron las horas que pasamos juntos fumando y apagando las colillas a toda velocidad cuando entraba mamá Sharon. No logró engañarla jamás. Ella lo miraba y se acercaba para sentirle el aliento. "¡Pelotudo!", le gritó una vez. "Imbécil, imbécil de mierda, de mierda." Y los dos se largaron a reír.
Esos momentos me parecían maravillosos, porque tenían que ver con la transgresión y el perdón, que es algo que siempre escasea. Pero también me parecía maravilloso que estuviese Ozzy solo, dando vueltas por la casa, mordisqueando un pedazo de chorizo y monologando sobre la curva que había trazado su extraordinaria vida: se crió en Inglaterra con graves problemas de dislexia, abandonó el colegio secundario y se convirtió en ladrón de gallinas apasionado por la música; en 1969 fue uno de los fundadores de Black Sabbath, cantó canciones densísimas que hablaban de la paranoia y llegó a estrella de rock. Sin embargo, en 1978 su grupo lo echó por ser un desastre total. Entonces pensó en suicidarse, pero después conoció a Sharon (hija de un tipo medio gángster que era manager de Ozzy) y ella empezó a manejarle la carrera. Gracias a la ayuda de Sharon (y a un par de jarrones por la cabeza), más el talento natural de Ozzy para llamar la atención (mordiendo murciélagos y otras cosas), llegó a vender unos 70 millones de discos como solista y a erigirse en cara visible de la fenomenal gira de heavy metal que se conoce como Ozzfest.
-Lo que valen son los sueños -dijo Ozzy una mañana-. Yo soy la prueba viviente. Pero ojo que tampoco la saqué barata, y acordarme del pasado no es nada divertido. Hay muchísima gente que no zafó. La lista no tiene fin: la cantidad de tipos que se suicidaron, se murieron de sobredosis, se pegaron un tiro o se mataron en un accidente de auto o no se despertaron, ¿viste?, se ahogaron con su propio vómito. Por cada Ozzy hay diez fucking muertos: Bon Scott, John Bonham, Randy Rhoads.
Rhoads era el mejor amigo de Ozzy, y su guitarrista. En 1982, mientras Ozzy y Sharon dormían en el ómnibus de giras de la banda, Rhoads hacía piruetas en un avioncito, que de repente se estrelló y explotó.
-Esto me pasó por la cabeza mil veces -me dijo Ozzy-. Si yo hubiera estado despierto, habría estado en ese avión, sentado en la fucking ala.
Piensa en eso todo el tiempo. Y de cuando en cuando alguno de los chicos le pregunta a Sharon qué pasó esa noche, y ella se lo explica: "El avión chocó contra el ómnibus, lo partió al medio y se metió en una casa, y fue una fucking pesadilla. La casa se incendió".
-¿No era que había un hombre sordo en la casa?
-Sí, Jack. Tu papá entró corriendo y lo sacó de allí. Fue espantoso. Y una semana después lo hice ponerse a probar guitarristas nuevos.
-¿Por qué?
-Porque tu papá estaba en un estado de shock terrible. Yo sabía que si no hacíamos algo era el fin de Ozzy.
Al presenciar esta conversación, es inevitable conmoverse. Vi cómo le brillaban los ojos a Jack de pensar en el heroísmo de su papá, y fue un momento hermoso. Es parte de la noble historia del clan Osbourne, que por otra parte cuenta con algunos episodios espeluznantes: en 1989, por ejemplo, totalmente borracho, Ozzy le apretó la garganta a Sharon y quiso ahorcarla. Pero también tiene su lado milagroso, quizá imposible de comprender: ella lo perdonó.
De todos modos, según Brian Graden, uno de los gerentes de mtv, los millones de espectadores del programa jamás tendrán ocasión de emocionarse ni por el heroísmo de Ozzy ni por la eterna devoción de Sharon.
-Lo vemos como media hora de entretenimiento que sucede en el presente -me explicó-. Así que no, no creo que rescate el pasado. Igual, los Osbourne no son así. Ellos viven el presente.
Claro que eso no es del todo cierto. El programa es lo que es: una comedia. Perfecto. Pero los Osbourne sí tienen un pasado del que hablan, al menos cada tanto, y me molesta que se nos quiera hacer creer lo contrario. Los Osbourne son más de lo que ves por mtv. Son mucho más.
-A decir verdad -confesó Ozzy hace unas semanas- a veces miro este programa y me pongo triste.
Entonces trató de explicar a qué se refería, pero, como le suele pasar, le fallaron las palabras, y uno se quedó solamente con que a Ozzy lo pone triste el programa. En las partes en que no me río, me pasa lo mismo que a él.





