No todo es rosa en las profundidades porteñas
Alberto Lecchi filma en el subte la historia de un asesino serial
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Víctor Laplace avanza por un pasillo de la estación Pichincha de la línea E de subterráneos. Mezclado en la marea de pasajeros camina hacia una de las salidas a la avenida San Juan. Sin la distinción de una marca, su traje gris es de todos modos elegante. Una mirada amable asoma a través de los cristales de sus lentes de armazón metálico. Tiene todo el aspecto de un pulcro y tranquilo oficinista. Sin embargo no es un hombre tan común ni corriente como aparenta en este tramo del rodaje de "El pescador y la rosa", la película que Alberto Lecchi está filmando en distintos lugares de Buenos Aires.
Según el libro coescrito por el realizador, Daniel Romañach y Leandro Siciliano -autor de la novela "Pescador y payaso", que inspiró el film-, Laplace es Vicente Duarte, un cuarentón de aireada posición económica a quien le calza como anillo al dedo aquello de que "las apariencias engañan".
Como muestra de lo dicho, basta con el escueto anticipo argumental que brinda Lecchi sobre su tercer largometraje. "Es la historia de un hombre al que podría considerarse normal, pese a llevar la carga de algunos problemas psíquicos y de comunicación. Un día hace "crash" y empieza a matar y a vengar todo su pasado, manteniendo una doble personalidad, porque en su casa y con sus relaciones sigue siendo un tipo común", cuenta el director de "Perdido por perdido" y "El dedo en la llaga".
En la trama de este policial que se estrenará en abril próximo el espectador sabrá de entrada quién es el criminal, pero con el recurso de los hechos ingresará al misterio de la historia: cómo y por qué los delitos quedaron impunes.
Mujeres jóvenes y bellas, a las que Duarte elige y "estudia" cuidadosamente, serán su presa. Una saga de violaciones y homicidios caracterizados por la misma señal -el vientre de las víctimas atravesado por un cuchillo de pesca y sus bocas desgarradoramente coronadas por un anzuelo-, lo convertirán en el asesino serial más buscado del país, otorgándole el protagonismo que por vías menos impiadosas no supo ni pudo conseguir.
Desfile de personajes
En el camino hacia el cruento estrellato de "El pescador" -tal como se menciona a Duarte en los titulares policiales-, irán apareciendo otros personajes encarnados por Leonor Benedetto (Raquel, la esposa), Gabriel Goity (Enrique Capobianco, un amigo bastante reprimido, para quien el protagonista fantaseará tortuosas historias sobre mujeres), Antonio Grimau (Cazenave, periodista de un diario importante), Enrique Pinti (policía que investiga el caso), Alicia Zanca (una amiga de Raquel) y Marikena Riera (una de las hijas de Raquel).
Además de quedar atrapado por la historia -que devoró en "poco más de una hora"-, Lecchi advirtió en la novela de Siciliano otras posibilidades que lo animaron a convertirla en film. "Sentí que, como realizador, me permitía el desafío de hacer dos películas en una, idea que me sedujo de entrada", explica sobre la forma que eligió para abordar el argumento de su nueva producción. "Todo está contado -agrega- por intermedio de dos narraciones distintas: una cuando este hombre está en su casa, con su entorno, y otra vinculada con los momentos en que sale a matar".
En la filmografía del cineasta _que también dirigió varios capítulos de la serie televisiva "Nueve lunas"_, "El pescador y la rosa" implica otro reto: "Contar la violencia desde un modo al que no estoy acostumbrado _señala_, ya que nunca había hecho nada tan duro".
Para dar con ese clima decidió no ceñirse exclusivamente a la crudeza explícita y apelar a otros códigos que permite el género. "Utilizo mucho la cámara en mano y habrá algunos efectos de truca _relata_. La idea estética es que el ruido y la opresión de las grandes ciudades se sientan mucho, trabajar con una luz que parezca no iluminar y con colores afines a los grises, ocres y sombras." Todo ello contenido en una geografía urbana "muy reconocible para el espectador", según adelanta quien escogió básicamente pizzerías, bares y calles como decorados de rodaje.
Escaparle al estudio de filmación fue necesario para ajustarse _además_ a una característica común a los asesinos seriales. "Son producto de las grandes ciudades", resume Lecchi, decidido a recordarle al espectador lo que podría ser el leitmotiv de su puesta callejera: "Que estos personajes se mueven entre nosotros con total normalidad".
El debut de Laplace
Metido por primera vez en la piel de un asesino _"y en un protagónico importante, algo que no hacía en cine desde hace un tiempo", como él mismo recuerda_, Víctor Laplace concede que este Vicente Duarte es un hueso duro de roer en materia de caracterización. "Con otro tipo de personajes _dice_ uno sabe de dónde agarrarse: lee, estudia, analiza, ve la historia. Pero en el caso de este hombre, uno no sabe qué pasó en los cinco minutos previos a la muerte de alguien ni cómo se maneja un asesino serial. Sólo hay algunos datos, y la posibilidad de imaginar determinadas cosas. Entonces siempre tengo la sensación de estar en una zona de riesgo, porque es un personaje complejo, de comportamiento imprevisible".
En los cuarenta y cinco largometrajes que hasta ahora integran su currículum le tocaron variadas criaturas. "Amantes, amatorias, declamatorias o no", sintetiza el actor, pero jamás un criminal que además descarga su ferocidad en las mujeres. "Hay que darse una cuerda muy fuerte para convertirse en violador", admite, y ya sabe que el suyo "no será un personaje querible".
De todas formas, Laplace considera importante "animarse a hacer" un papel como el que le propuso Alberto Lecchi. Y no sólo por recoger el guante _suele decirse que para un buen actor no hay composiciones imposibles_ en cuestiones de interpretación. El plus está "en poder mostrar un aspecto de la sociedad", a su leal saber y entender.
Desde esa óptica el protagonista de "El pescador y la rosa" elabora otra reflexión. "Los que pertenecemos a una generación que sufrió dictaduras hemos hecho mucho cine que reflejaba lo violento de una etapa de la sociedad argentina. Ahora que estamos en democracia hay otros modos de violencia y otros violentos: la violencia económica, la cotidiana, la callejera. Que no necesariamente pertenece al tipo que está desclasado o que tiene poco poder adquisitivo. Identifica a gente que está peligrosamente cerca de uno. Creo que es bueno que el cine argentino también se anime a mostrar esto".
Atracción fatal
"Puedo contar poco sobre ella", dice Leonor Benedetto amparándose en la premisa de que Raquel "es un personaje clave en la trama". Esta mujer y el sombrío payaso que interpreta Gabriel Goity "hacen que el camino del protagonista no pase exclusivamente por los asesinatos", completa evitando iluminar el interior argumental del film que coprotagoniza.
Sin embargo, cuando desde su condición femenina piensa en algunos aspectos de Raquel, salen a la superficie más datos. "Me parece interesante este personaje que "no sabe" que su marido una vez a la semana mata a alguna mujer _comenta_. Hay que tener muchas ventanas deliberadamente cerradas para no tener algún indicio. Necesariamente esta actitud tiene que manifestarse en la conducta externa, lo cual hace de esta señora una mujer rara, que algo oculta".
La esposa de Vicente Duarte tiene una personalidad fuerte y es poco propensa a las manifestaciones de afecto. "Es fría, si tiene emociones las guarda en alguna parte y en general las revienta en forma de ira", señala quien ya le puso el cuerpo a una dama de cercanas características en la recordada tira "Rosa de lejos" y en su posterior versión fílmica.
¿Una vuelta al rol de mujer fría y distante que la hizo famosa? "En general me ofrecen personajes límite, estoy más de acuerdo con esta definición", responde lacónicamente Leonor Benedetto. De todos modos reconoce que los papeles "domésticos y cotidianos" nunca llegan a sus manos. "No me han llamado para hacer a una mamá tranquila ni a la esposa de un ejecutivo que se divierte jugando a la canasta. Evidentemente hay algo de mí en esos personajes límite", reflexiona. "Seguramente hay una atracción mutua", desliza con una sonrisa que ilumina el tenue maquillaje de su rostro.
Más allá de las alternativas que como actriz le propone esta Raquel, Benedetto habla de otras cuestiones que la impulsaron a trabajar en el largometraje de Lecchi. "Las ganas de filmar, ya que amo al cine con una pasión desmedida. La posibilidad de hacerlo con este director, de incursionar en un género que nunca había hecho y con un guión de una solidez pocas veces vista, cosa que lo hace muy deseable", enumera las razones que la sedujeron cuando, hace un par de meses, le llegó el libro cinematográfico de "El pescador y la rosa", una historia de alto suspenso, según promete su realizador, Alberto Lecchi.
Del cine a la TV
Mientras promedia la filmación de "El pescador y la rosa", Alberto Lecchi no descuida la marcha de otros proyectos. El más inmediato lo liga a Canal 9 y lo reinserta en la televisión, donde ya incursionó junto a su colega Héctor Olivera dirigiendo la serie "Nueve Lunas", por lo que obtuvo un Martín Fierro. "Me llamó Diego Romay para dirigir una miniserie de un capítulo semanal", aseguró Lecchi, pero todavía no hay nada confirmado.
Su otro sueño es el cuarto largometraje. "Supongo que podré concretarlo el año próximo, depende de cómo funcione "El pescador..." en materia de público", aclara. Por las dudas, ya tiene dos guiones a mano y al coprotagonista, el bailarín Julio Bocca, con quien filmaría "Onieguin". "La historia transcurre en el Teatro Colón -agrega- y está inspirada en una ópera de Tchaikovsky (se refiere a "Eugenio Onieguin", basada en un poema de Pushkin y recientemente programada en ese coliseo) que, casualmente, Julio Bocca nunca bailó".
La otra alternativa que maneja Lecchi es "Nueces para el amor", una historia romántica que tiene como trasfondo distintas etapas políticas por las que transitó nuestro país a partir de los setenta.
Deseo por partida doble
Leonor Benedetto y Víctor Laplace son los protagonistas del policial que está filmando Alberto Lecchi. Pero la casualidad quiso que tengan otro punto en común. Ambos quieren largarse a realizar su primer largometraje. No tienen fecha de comienzo, aunque sí guiones que _cada uno por su lado_ vienen "trabajando desde hace bastante tiempo", según dijeron a La Nación .
"El mar de Lucas", un libro cinematográfico que cuenta con el aporte del guionista Martín Salinas _el mismo de "Gaby, la verdadera historia", que dirigió Luis Mandoky e interpretaron Liv Ullmann, Norma Aleandro y Robert Loggia_, será el debut como cineasta de Víctor Laplace. "Es una historia de padre, hijo y nieto _adelanta el actor_ que tiene la ternura y el humor como elementos muy comunes a la esencia argentina."
Mientras reúne el apoyo económico necesario para su opera prima _"de costo estándar dentro del cine nacional", señala sin mayores precisiones_, Laplace intenta acomodar su agenda laboral para iniciar la preproducción durante el verano. "Si Dios quiere, en marzo o abril podría empezar a filmar", anhela, y reconoce que aunque siempre estuvo atento a las indicaciones de los directores con quienes trabajó, desde que comenzó a pensar en dirigir esa observación se potenció. "Estoy mucho más inquieto y estudio cada detalle de los rodajes", admite.
Por su parte Leonor Benedetto ajusta el guión de "Deudores y acreedores", que empezó a escribir cuando residía en España junto al actor José Sacristán. "Es la historia de una pareja _cuenta_ y se mete en uno de los temas de mi vida: el límite entre ficción y realidad, que de verdad creo que no existe".
"Estoy trabajando con un impulso _hasta ahora_ más interno que puesto en la práctica", reconoce quien ya probó la experiencia de colocarse detrás de una cámara para filmar "Cuento para una niña" y "La mitad del cielo", cortometrajes que proponen una mirada sobre temas vinculados con la mujer.
"Hasta ahora mi coequiper más firme es Mercedes Morán, que es la protagonista del film. También hay dos hombres en la historia, pero aún no elegí a los actores que podrían interpretarlos", agrega Benedetto.
Ella no sabe cuándo iniciará el rodaje _"estamos dando los primeros pasitos, sin ninguna prisa, para hacer las cosas con seriedad", marca_. De lo único que está segura es de que sus ganas de hacer "Deudores y acreedores" crece día tras día. La fecha, por ahora, no la desvela.
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