
La bronca de Jorge López Ruiz
Estrenará una obra compuesta en 1969 que fue prohibida
1 minuto de lectura'
El contrabajo que yace de canto en el piso del living del departamento parece tener en su haber miles de batallas. Es como un guerrero en su momento de descanso. "¿Querés conocer la historia de este bajo? Es de 1888. Llegó de Italia en 1893. Yo lo tengo desde 1960 cuando estaba sano y perfecto. Es mi segundo contrabajo. Conmigo dio dos veces la vuelta al mundo", resume Jorge López Ruiz.
Este contrabajista también es un hombre de mil batallas. Hablamos de las musicales. Fue alumno de Alberto Ginastera. Fue uno de los referentes del mundillo jazzístico local, junto a su hermano Oscar y a esa camada de inquietos instrumentistas que surgieron en los 50 y los 60, como Gato Barbieri y Lalo Schifrin. Tocó en las folkloreishons de Eduardo Lagos y Hugo Díaz. Fue arreglador, productor artístico y discográfico de cantantes consagrados, como Leonardo Favio, Piero y Sandro. Escribió, entre los sesenta y los noventa músicas para películas de Fernando Ayala, Emilio Vieyra y Leopoldo Torre Nilsson, entre otros. En 1981 se instaló en Nueva York y volvió unos años después. Su discografía solista incluye casi una docena de álbumes.
Con casi sesenta años de casado, dos hijos y tres nietas, está a punto de cumplir 80 abriles. Tiene una deuda pendiente que quiere saldar antes del día de su cumpleaños (el 1° del mes que viene). Mañana estrenará en vivo en el país Bronca Buenos Aires, obra que compuso en 1969, con textos y relatos de José Tcherkaski, que se publicó en vinilo pero fue prohibida.
A Jorge López Ruiz le llegó el momento de presentar en vivo, en la Argentina, con big band y coro, Bronca Buenos Aires, 46 años después de haberla grabado. Por eso esta charla en la que habla de la obra y traza una dura reflexión sobre la cultura popular, con ácidos comentarios sobre The Beatles, el hippismo y las políticas culturales de estos tiempos.
-¿Lindo autorregalo te hacés para los 80?
¡Y qué te parece! Bronca Buenos Aires la compuse cuando ocurrió el Cordobazo. El primero que la difundió fue Antonio Carrizo, en el programa La vida y el canto, que era de tango y folklore. Se jugó, porque el lenguaje para aquella época era complicado. Además del contenido específico, no se podían decir malas palabras. Prohibieron esta obra y la anterior El grito, de 1967-, que no tiene texto. Y la del 1971, Coraje Buenos Aires, que grabé como continuación de Bronca... no salió del estudio. La borraron.
-Probablemente la prohibición no fuera por el contenido, sino por frases como "ahora saltó la bronca, ¡carajo!".
No te quepa duda de que fue así. Mirá, yo siempre tuve una relación muy tensa con Sadaic, de donde soy socio desde hace 60 años. En los gobiernos militares, estaba intervenida. Tenía una oficina de censura. Una vez me llamaron para pedir mi opinión. Además de que les dije de todo también les dije que eran muy boludos porque prohibían un tema de Roberto Carlos, pero nunca se fijaron en lo que significaba "Come Together", de The Beatles, o "Stardust", que tantos cantaron. Nosotros hemos estado gobernados por minusválidos mentales. Y sigue pasando. Cuando aparece alguien inteligente, la gente no lo quiere. Prefiere al piola, no al que sabe de qué está hablando. Prefiere a Menem, no a Alfonsín. No hablo de partidos, hablo de mentalidades diferentes. Los gobiernos nunca son mejores que la sociedad. Los argentinos son individualmente fenomenales y un desastre como sociedad.
-¿Cuáles son las broncas de hoy?
Cuando hice Bronca Buenos Aires exploté con el Cordobazo. Hoy exploto porque tengo hijos y nietos que necesitan un futuro y veo que todo es cada vez más negro. El problema argentino es cultural. Y es lo que no se ataca. A la edad que tengo y por lo que he vivido, me doy cuenta de la degradación cultural. Siempre insistí en que la gran década en Occidente no fue la de los 60, sino la de los 50, con la gran revolución que fue la salida de la Segunda Guerra Mundial. ¿Por qué? Porque cambió todo el sistema de producción y consumo en el mundo. Además, incorporó a la mujer. En esa década, se creó toda la música popular contemporánea, el cine-arte, la literatura y el teatro. En los 60 viene la reacción. Los hippies vienen con el "hagamos el amor y no la guerra". Lo más reaccionario del planeta: el no compromiso. Y, además, el desarrollo de un fenómeno trágico que es la imagen por encima del contenido. The Beatles, musicalmente, en la mayoría de los casos, son primarios, pero son una imagen que se incorpora a todo el sistema de consumo, a la juventud. Claro que si los comparamos con lo que pasa hoy, son como Gardel o Louis Armstrong. Porque tenemos un avance de la cumbia villera, algo que no se puede hacer peor. Si vamos a la literatura, podemos nombrar a 20 o 30 de las décadas del 20, del 30 o del 40 que son del nivel de Borges. ¿Nombrame uno de hoy? No hay.
-Bronca Buenos Aires tiene mucho de su época. Los arreglos vocales de los 60, cierta influencia del free jazz. ¿Cómo sonaría hoy una obra así?
-No sería música de jazz. Haría algo más referido a la música contemporánea, que es lo que vengo haciendo desde hace algún tiempo. Pero en la Argentina no se toca. Se sigue tocando Beethoven, lo cual está muy bien; pero no existe en la Argentina la música del siglo XX.
-Sin embargo, hay una camada de muy buenos músicos. Varios son los que convocaste para Bronca Buenos Aires.
-Sí. Y parece una contradicción con lo que vengo diciendo. Hay una generación, entre los jovatos como yo y los jovencitos, que se perdió. Pero entre los jovencitos, hay músicos fabulosos. Lo mismo pasa en el cine y el teatro. La sociedad genera anticuerpos por eso no se la puede matar. Los chicos que participan en Bronca Buenos Aires tienen otra formación en general. La actitud de ellos fue de un compromiso fenomenal. Fijate que si no fuera así, no existirían las big bands.
Bronca Buenos Aires
Estreno en Buenos Aires
Auditorio de Belgrano, Virrey Loreto 2348. Mañana, a las 21. Gratis.




