
Obra inédita de Piazzolla
Se trata del oratorio "El pueblo joven", escrito en 1971
1 minuto de lectura'
Aun cuando podría parecer que las posibilidades han llegado a su fin, cada tanto, y no tan esporádicamente como podría imaginarse, llega la noticia de la aparición de un manuscrito o de una obra perdida o ignorada de algún compositor. No hace tanto tiempo, en los archivos de la Royal Academy of Music de Londres, alguien se topó con un "Gloria", de Haendel, presumiblemente una obra de juventud, de cuya existencia se tenía noción pero no constancias. Obviamente, "estrenar" una obra de un maestro antiguo no es poca cosa y, con bombos y platillos, como corresponde, el "Gloria" ha sido presentado y grabado.
En nuestro medio, y con nuestra propia y particular historia, salvo algún corpus de música del período colonial, no hay alternativas de descubrir alguna obra que pueda tener una relevancia similar. Por eso, el reestreno en Israel, y hace algunos días en Córdoba, del oratorio "El pueblo joven", una obra desconocida y nunca registrada de Astor Piazzolla, debería haber asumido en nuestro país una trascendencia que lamentablemente, hasta ahora, no tiene.
En distintos textos, Ferrer indica que el oratorio surgió hace treinta años. Piazzolla y él venían de componer la ópera "María de Buenos Aires" y estaban en busca de alguna idea para poder componer otra obra extensa. Ferrer le propuso desarrollar musicalmente una historia vernácula sobre la idea universal de los pueblos subterráneos que corren en paralelo y que, a la vez, también nutren la imaginería de los habitantes del mundo real. Hadas, elfos y ondinas submarinas, ya no en el fondo del Rin sino en las profundidades del Río de la Plata y en cavernas europeas, entre muchos más, moran en este "Pueblo joven", escrito y completado en París, entre marzo y mayo de 1971 pero que, por diferentes motivos, no pudo salir de sus propios misterios subterráneos y se topó con distintos percances hasta caer en el olvido.
La recuperación
El rescate de "El pueblo joven" se debe a Eduardo Abramson, un director, arreglador y bandoneonista argentino residente en Israel que, hace dos años, le propuso a Ferrer la recuperación de la obra. "Como director, mi primer entusiasmo surgió por la posibilidad de encontrarme con una partitura de Piazzolla que incluyera números corales. Me puse en contacto con Horacio Ferrer, quien, generosamente, me envió el manuscrito original. Trabajamos juntos a la distancia y, como corolario de nuestra colaboración, Ferrer escribió un nuevo texto para el himno "Los aleluyas del amor", y yo, con la anuencia de Ferrer, amplié significativamente la participación del coro, respetando puntillosamente la esencia y las armonías originales de Piazzolla."
Abramson, en estos momentos en la Argentina, hace referencia al concierto que tuvo lugar el 13 de junio del año pasado, cuando "El pueblo joven", un oratorio de dos mundos para cantante, narrador, bandoneón, coro y orquesta, fue estrenado, en su nuevo formato, en Jerusalén, dentro del marco del Festival Israel, el mismo que recientemente tuvo gran trascendencia internacional, ya que fue dentro de él que Daniel Barenboim dirigió "La muerte de Isolda", de Wagner. En aquella oportunidad, y anunciado como estreno mundial, participaron Ferrer, como narrador; Susana Rinaldi, en calidad de solista, y el mismo Abramson, en bandoneón, en tanto que Luis Gorelik dirigió el Ensamble Vocal New Israel y la Sinfónica de Jerusalén.
Hace unos días, la obra fue repetida en Córdoba y todavía en Buenos Aires se aguarda que el evento pueda tener lugar. Si en alguna época Piazzolla era despreciado impiadosamente por tangueros y por melómanos intolerantes por igual, hoy la situación es otra, absolutamente diferente. Y en estas circunstancias, no hay explicaciones plausibles para que "El pueblo joven" continúe siendo un enigma.





