Odeón, una nueva excusa para no irse a dormir

Un cronista probó el funcionamiento del llamado "Netflix argentino", sitio de streaming que incluye casi 900 horas de contenidos nacionales
Carlos Sanzol
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7 de diciembre de 2015  

"No voy a poder dormir más." Fue lo primero que pensé cuando, el 25 de noviembre pasado, el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), junto a la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat), lanzó la plataforma de video on demand Odeón, que ofrece 250 horas de películas, 25 de cortometrajes y 600 de series de TV nacionales. Una vez más, el mundo conspira para agigantar, aún más, mi adicción a lo audiovisual. Netflix, YouTube, portales de canales de televisión y ahora esto. Así no se puede.

Escribí en el navegador lo siguiente: www.odeon.com.ar, y ahí, a mi alcance, con sólo sacar una cuenta para la que tuve que agregar mi correo electrónico y un par de datos personales, estaba mi nueva excusa para demorar aún más la hora de irme a dormir. Por suerte no soy el único. Hasta el momento, la plataforma gratuita que por sus similitudes se llamó el "Netflix argentino" alcanzó los 170.000 suscriptores.

Claramente, su modo de organización y navegabilidad está basado en el portal estadounidense. Sin embargo, aún resta mejorar la calidad de definición de algunas de las producciones. En ciertos casos puede advertirse la presencia de pixeles en las imágenes, a pesar de que en Odeón aseguran que todas las producciones están en high definition.

Un domingo a la madrugada decidí que mi debut, aquí, iba a ser con el film La mirada invisible (2010), de Diego Lerman. Pero hubo un problema. No bien se cargó la película, la pantalla quedó en negro con la siguiente leyenda: "En estos momentos estamos experimentando dificultades técnicas. Por favor, inténtelo más tarde". Desesperación: los adictos audiovisuales somos así. Para solucionar el inconveniente, sólo restó volver a cargar el contenido. Y listo: tranquilidad. Lo mismo ocurrió cuando intenté ver la película Un amor en tiempos de selfies (2014), de Emilio Tamer y Federico Finkielstain, que, por una cuestión de aburrimiento (profuso), abandoné a la hora de comenzada. Al día siguiente, como para darle una chance más, vanamente, volví sobre mis pasos y, al igual que lo que ocurre en Netflix, pude retomar desde el minuto exacto en el que la había dejado.

Sin calificación

A veces necesito una dosis audiovisual por la mañana. Maldita adicción. A las 7.30 de un miércoles, con cuatro horas de sueño, decidí que lo mejor que podía hacer era ver una serie. Sí, lo sé, a esa hora la gente sale a correr. Pero yo no. Elegí mirar uno de los capítulos de Historia de un clan, la miniserie que hasta el mes pasado emitió Telefé. Fue una mala idea: el streaming no era bueno. Así se podía ver, por ejemplo, a Chino Darín (Alejandro Puccio), en un momento jugando al rugby y en otro, sin solución de continuidad, con un rifle en la mano, mientras la banda de los diálogos seguía como si nada. De todas maneras, con valentía, seguí hasta el final y decidí mirar otro capítulo (no, nunca fue una opción salir a correr). Por suerte el problema se solucionó.

A diferencia de Netflix, se extraña en Odeón la posibilidad de calificar las producciones. En la plataforma estadounidense, una vez que se termina de ver una película o una serie el mismo sistema pide al espectador que califique el contenido, en un rango que va de una a cinco estrellas. En Odeón, no sólo no existe la posibilidad de hacerlo –una guía útil a la hora de seleccionar qué se quiere ver–, sino que tampoco se pueden hacer comentarios sobre las producciones. Está previsto que en el corto plazo referentes de la industria cinematográfica y televisiva recomienden qué elegir.

Quise ver alguna película de Juan José Campanella. Especialmente El mismo amor, la misma lluvia (1999), con Ricardo Darín y Soledad Villamil. Sin embargo, no hay ninguna producción de uno de los pocos cineastas que trajeron un Oscar a la Argentina ( El secreto de sus ojos). Nada, salvo Belgrano, un telefilm que sólo lo tuvo como productor ¿Y algo de Damián Szifrón, cuya película Relatos salvajes estuvo nominada al Oscar en la edición de este año? Tampoco. Desde Odeón lo atribuyen a una cuestión de conseguir los derechos para emitir las producciones.

Pasé el trago amargo con el visionado del corto Rey muerto, que forma parte del film Historias breves y que, en 1995, mostraba el estilo introspectivo de Lucrecia Martel, su directora. "También te puede interesar La niña santa (2004) y La ciénaga (2000)", recomienda Odeón dos películas de la realizadora cuando se elige ver el corto, algo que también sucede con el servicio de Netflix.

En la carrera contra reloj en la que se ha convertido la práctica de ver series y películas, se puede recuperar el tiempo perdido gracias a las plataformas de video on demand como Odeón. De hecho, por citar sólo dos, se puede ser espectador de las desopilantes comedias Las 13 esposas de Wilson Fernández, que el año pasado emitió la TV Pública, y Los Sónicos, transmitida por Canal 9, pero en 2011.

Sin embargo, no sólo hay series que surgieron de los concursos del Incaa, como las dos últimas mencionadas. Tratame bien, producida por Pol-ka en 2009, está en el catálogo. Pronto se van a sumar Vulnerables (1999), Verdad consecuencia (1996), Locas de amor (2004), Culpables (2001), Botines (2005) y Vientos de agua (dirigida por Campanella en 2006), entre otros unitarios de la productora de Adrián Suar.

Se espera que para fines de diciembre se agreguen casi 200 horas de producciones. El mundo contra mí: no voy a poder dormir más.

¿De qué se trata?

  • Odeón es una plataforma de video on demand integrada por casi 900 horas de películas, series y cortometrajes argentinos. Actualmente es gratuita. Se espera, en una próxima etapa, que se cobre por el servicio. De todas maneras se mantendrá el acceso libre a algunos contenidos.
  • A fin de mes se sumarán casi 200 horas. Entre los films que se incluirán en el catálogo figuran El abrazo partido (2004) y La suerte en tus manos (2012), de Burman; Mundo grúa (1999), de Trapero; Por tu culpa (2010), de Anahí Berneri; Rapado (1996), de Rejtman, y El asaltante (2009), de Fendrik.
  • Se prevé que la plataforma produzca contenido propio.
  • Los destacados: La Patagonia rebelde (1974), de Olivera; Crónica de un niño solo (1964), de Favio; La guerra gaucha (1942), de Demare; El estudiante (2011), de Santiago Mitre; Pizza, birra y faso (1997), de Caetano-Stagnaro; Un lugar en el mundo (1992), de Aristarain, y Camila (1984), de María Luisa Bemberg.

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