Opera de Albéniz recuperada

El miércoles será presentada en el Teatro Real, de Madrid, y transmitida por radio
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26 de mayo de 2003  

MADRID.- A partir de pasado mañana (y hasta el 12 de junio), el fantasma del mago Merlín rondará noche tras noche la Plaza de Oriente, en Madrid, para anidar en el Teatro Real, donde se le ha preparado un entorno escenográfico digno de su mítica aureola.

De este personaje de las leyendas celtas, protector del Rey Arturo y su milagrosa espada, emana la mayor fuerza dramática lograda por Isaac Albéniz en su ópera, espectáculo con que cerrará la temporada de este año la principal sala lírica madrileña.

En la obra, el desencadenamiento de pasiones es generado por la relación entre las figuras legendarias conocidas, el Hada Morgana, Galway, el Rey Lot, Nivian, el Arzobispo de Canterbury y, por supuesto, Arturo, quienes en este estreno mundial serán cantados por distinguidas voces de la escena actual como Eva Marton, Carol Vaness, Eugenie Grunewald, David Wilson-Johnson y Stuart Skelton, entre otros. La dirección escénica estará a cargo del cubano John Dew, un discípulo de Felsenstein, ya famoso por sus rescates escénicos de obras perdidas u olvidadas y recién nombrado intendente de la Opera de Darmstadt.

Albéniz en el exilio

Pero además de recuperar esta obra, al Teatro Real le cabe el mérito de haber estimulado con su anuncio todo un movimiento reivindicador de Albéniz, iniciado hace un par de meses por el Teatro de la Zarzuela, de Madrid, con "San Antonio de Fiesta", composición escénica estrenada a fines del siglo XIX, perdida durante la Guerra Civil y encontrada recientemente en La Habana. Además, próximamente se lanzará un CD con la primera versión de "Henry Clifford", otra de las "obras inglesas" de Albéniz, y un disco de sus canciones, llamativamente también con letras en inglés.

Los medios españoles comentan este "boom Albéniz" con cierto sentimiento de culpa, ya que el creador catalán empezó a impregnar sus obras de ingredientes ajenos a las recetas nacionalistas a partir de su autoexilio en París, desalentado porque en su patria sólo se lo valoraba como compositor de piezas pianísticas. El hecho de que haya recurrido a libretos y poemas escritos en inglés para buena parte de su producción (lengua en que asimismo está cantada "Merlín") es apenas uno de sus gestos de protesta que recién parecen haber comenzado a advertirse ahora.

Supuestamente, habrá más oportunidades de hacer justicia con Albéniz y nuevos "descubrimientos" de su disperso catálogo, cuando dentro de siete años se cumpla el centenario de su muerte.

Por cierto, hay un antecedente importante de este estreno, en la versión de concierto realizada en el Auditorio de Madrid, en 1998, que fue protagonizada por Plácido Domingo y Carlos Alvarez y dos años después editada en CD. Pero la interpretación escenificada permitirá desplegar el material de la ópera tal como fue concebido y advertir sus fuerzas y debilidades. Entre estas últimas, el mediocre libreto escrito por Francis Burdett Money-Coutts, de quien cabe imaginar que sólo pudo convencer al compositor por su gran amistad con él, su notable espíritu de trabajo y su prestigio entre los músicos ingleses de la época. Sin embargo, Albéniz compensa esta endeblez con la espléndida y expresiva orquestación escrita para esta ópera, que exige una orquesta completa de cien instrumentistas, y con la nobleza de recursos que emplea cuando escribe para los cantantes, al margen de convencionalismos y concesiones, algo que bien pudo permitirle seducir a Debussy, uno de sus confesos admiradores.

Tres mil notas perdidas

"No hay en la historia de la música española una ópera con la ambición formal, vocal, dramática y musical de "Merlín", de Isaac Albéniz", le dijo a LA NACION el madrileño José de Eusebio, descubridor y realizador de la edición crítica de la obra, a quien el Teatro Real confió la dirección musical del espectáculo. En verdad no cabía otra actitud, ya que esta joven batuta (alumno de Gyšrgy Kurtag, Vlado Perlemuter y Gustav Meier, entre otros, y especialmente conocido como divulgador de música contemporánea) tuvo a su cargo la grabación de "Merlín" en versión de concierto, por la que ganó un Grammy, el Cannes Classical Award y la candidatura finalista a los Grammophone. Asimismo, a principios del mes próximo se publicará su registro de "Henry Clifford", al que seguirán los de "Pepita Jiménez", "San Antonio de la Florida", "The magic Opal", "Poéme d´amour", "Lancelot" y el resto de la obra orquestal de Albéniz.

-¿Cómo apareció "Merlín"?

-Antes de regresar de una larga permanencia en los Estados Unidos, en 1996, uno de mis profesores me facilitó la versión para canto y piano y, cuando comencé a estudiarla, tuve clara conciencia de que tenía que existir una versión orquestal escrita por el mismo Albéniz. Tras dos años de investigaciones conseguí las pruebas de impresión de la editorial de entonces y una gran cantidad de materiales manuscritos, y me puse a trabajar en la reconstrucción de la partitura. Con la parte de canto y piano, corregí una enormidad de errores cometidos por el copista. Para esto, debí revisar nota a nota, lo que es decir algo, porque fueron tres mil ciento y tantas notas.

-¿Faltaba mucho?

-Sólo faltaban seis compases por orquestar. Pero quedaba fehacientemente comprobado que Albéniz había sido el autor de la orquestación de "Merlín".

-¿Con el mundo español de "Iberia" llevado a la ópera?

-Todo lo contrario. Nada típico, ni folklórico, ni étnico. Podría decirse que es música que pertenece al anti-nacionalismo ilustrado, algo bien universal. Hace un tiempo, después de una larga charla que tuvimos sobre "Merlín", un crítico madrileño llegó a una curiosa conclusión en su columna. Escribió que "Merlín" fue compuesta por un autor español, nacido en Cataluña, que utiliza un libreto inglés para componer una ópera basada en un mito medieval británico, construyendo la ópera con el leitmotiv wagneriano, mientras vive en Francia y, por su obra, podría proclamarse como uno de los fundadores del impresionismo. Un verdadero retrato del Albéniz de "Merlín".

Una vieja deuda

-¿Este cosmopolitismo aumentaría los prejuicios de los compatriotas de Albéniz?

-Los prejuicios de los españoles fueron la principal causa del autoexilio del compositor. Supuestamente, eso se acabó y ahora España, que ya no está más cerrada en sí misma, aparece dispuesta a pagar su deuda con una de sus más grandes personalidades musicales.

- ¿Se le reconoce a Albéniz su intento de conectar a España con la cultura europea?

-Espero que sí. Es el puente musical más firme tendido sobre los Pirineos. Albéniz lo construye a principios del siglo XX, cuando más se necesitaba. Recién ahora se aprecia como una de sus brillantes cualidades y muestra al público de música, a la crítica, a los creadores locales acompañando este rescate. Tenga por seguro que con el estreno de "Merlín" se recuperará el espacio perdido para la ópera española en el gran período comprendido entre el XIX y la primera mitad del XX. Albéniz será otro después de "Merlín".

A todo el mundo

  • La función del sábado será transmitida por 25 emisoras a 20 países, a través de Radio Nacional de España. Para el miércoles, llegarán a Madrid 40 críticos musicales extranjeros de los principales medios europeos. El catálogo de Albéniz incluye las siguientes óperas: "The Magic Opal" (1892-93), "Poor Jonathan (1893), "Henry Clifford" (1893-95), "Pepita Jiménez" (1895) y "Merlín", primera ópera de la trilogía "King Arthur".
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