
"Operación triunfo", una fiesta que sale del estudio de TV
Es el ciclo local más visto del verano
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"Esta es una fiesta after office que se nos fue de las manos." Eso dice, entre risas, un productor de "Operación triunfo" mientras saluda a todos los que se acercan para compartir el entusiasmo de los participantes del ciclo, que acaban de bajarse del escenario. Claro que no se trata del final de la gala de los jueves que emite Telefé. El festejo se realiza en la terraza del Hard Rock Café minutos después de que Florencia, Natalia, Evelyn, Josefina, Franco, José, Gastón, César, Federico, Lucas y Nelson sintieran el contacto con el público lejos de un estudio de televisión.
Un grupo pequeño de fanáticas que compraron su entrada por teléfono gritan entusiasmadas, pero respetuosas. Cada vez que los participantes cantan dejan los alaridos de lado y escuchan con la concentración que ponen los jueces del programa más visto de la TV, con excepción de las películas. Ellos, los jueces, también están en el bar, pero con una actitud bastante más relajada. Es que, como dice el productor, la reunión de los viernes en el "O.T. Bar" es tanto para los fans del ciclo como para los que trabajan en él. Marley ocupa una mesa junto a algunos de los participantes de la primera temporada del reality; los profesores de la academia están sentados al lado y aplauden y asienten, orgullosos de sus alumnos. Y sus chicos lo merecen. Lo cierto es que lejos de los nervios que pasan en la gala por el temor de ser expulsados del programa, en el escenario del bar cantan mejor que nunca.
"¿Estuve muy desafinado? No me escuchaba bien", pregunta Nelson, uno de los participantes más festejados. La respuesta se la dio Bruno, que salió del programa hace unas semanas. "La voz, bien; el pelo, mal", le contestó a través de una rendija de la ventana del camarín que mantenía a los cantantes separados del público, la misma por la cual José, el aspirante a estrella llegado de un pueblito salteño, espiaba los pedacitos de Buenos Aires que el programa le deja conocer. Es que el muchacho nunca había visitado la ciudad y es poco lo que puede ver desde la Academia.
En el escenario, uno tras otro pasaba a demostrar lo aprendido hasta ahora a nivel vocal y no sólo eso: algunos de los objetivos del concurso tienen que ver con el manejo del público. En este caso, adolescentes y algunas un poco más chicas que, armadas con cámaras de fotos y hasta modernos celulares, bailaron, cantaron y retrataron a sus nuevos ídolos. Allí, en las exclamaciones de entusiasmo parecía estar uno de los secretos del éxito del programa, el único reality show que sobrevive en la pantalla chica local: una base de fieles fanáticas preadolescentes en busca de la próxima historia conmovedora del chico o de la chica de pueblo que, gracias a la TV, pasa de ilustre desconocido a cantante famoso.
Para que el mundo los vea
Lejos de la costumbre de los reality shows convencionales, "Operación triunfo" no aísla a sus participantes del mundo exterior. Aunque viven y estudian en la academia, construida en el mismo estudio que albergaba a la casa de "Gran hermano", los once que permanecen en el programa tienen algún contacto con sus familias y amigos. La salida de los viernes también sirve para eso. Y como ventaja extra los acerca a un grupo de gente completamente nueva: los que no miran el ciclo que ellos protagonizan. Es que el bar no se cierra al público durante las presentaciones de "Operación triunfo". Claro que, hasta el viernes que pasó, los que subían al escenario eran los participantes expulsados. Esta vez, quienes se habían sentado a cenar en el restaurante pudieron escuchar a los que todavía luchan por ganar y, si nunca habían visto el programa, seguramente ahora sentirán al menos curiosidad por ver qué sucederá con ese grupo de cantantes que escucharon en vivo. Y harán sus apuestas del mismo modo que los que siguen el ciclo diariamente. Sobre el escenario, los participantes cantan y, de paso, charlan con el público que los alienta pero que hace bastante más que eso. Es que son ellos, los que estiran las manos para tocarlos, quienes deciden su futuro inmediato. Son ellos los que, gracias a su voto telefónico, les garantizan la permanencia en el programa o el final de la carrera.
El viernes último fue una noche especial para todos los que están involucrados con "Operación triunfo" de un lado y el otro de la pantalla. No sólo fue la primera vez que los participantes visitaron el bar, sino que además los que fueron expulsados festejaron a lo grande. Es que en la gala del jueves, Marley anunció que no está todo dicho para ellos. Próximamente se realizará una gala especial en la que los que ya fueron eliminados tendrán la oportunidad de volver a participar de la competencia. Cantarán para el jurado, que elegirá a un grupo de cuatro y la gente desde su casa votará por su favorito." Olé, olé, olé, O.T., O.T.", coreaban las fanáticas. "José, Nelson, Franco, los amo", gritaba una chica apenas adolescente sin poder creer que los chicos de la tele estuvieran a unos pasos de distancia, compartiendo su reunión de amigos con ella.




