Santería, son cubano y hip hop: la receta que trajeron a Colombia
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Roldan González, Hiram Riveri y Yotuel Romero fuman habanos y toman ron añejo de reserva mientras disfrutan de la creciente aceptación y reconocimiento de su música en América Latina, Europa e inclusive Cuba. Su característica fusión fue aplaudida hasta por aquellos que no los conocían, entre otras, por su magistral interpretación de “Cha cha”, hit original de Buena Vista Social Club.
¿De dónde proviene el nombre Orishas?
El nombre original de la banda era Afrocuban Orishas Underground de la Habana. A medida que nos íbamos volviendo más conocidos, nos dimos cuenta que era un nombre demasiado largo en términos de mercadeo. Decidimos conservar el nombre de Orishas, un elemento de la cultura cubana. El nombre proviene de la santería, que ha brindado otros nombres a la música, como Chango, que es el dios de la fuerza y Elecua, que es el dios que abre y cierra el camino.
¿Por qué la fusión de rumba, montuno, y guaguanco con rap y hip hop?
Con esta mezcla buscamos dar identidad, no sólo a nuestro grupo, sino al rap cubano y latino. En nuestra música hay mucho de la esencia y la forma espontánea de ser de la música cubana. Nuestra rumba es a ritmo de son, charanga y pop.
¿Cómo ha sido asimilada esta fusión?
Se puede decir que ganamos la primera batalla, al ser reconocidos musicalmente. Aún tenemos la batalla más grande: ganarse el respeto de las instituciones culturales cubanas y formar un género musical que estas reconozcan. Muchas veces [dicen que] “estamos locos” por mezclar los géneros, pero es la misma gente que nos termina por dar reconocimiento.
¿Qué tiene su nuevo disco, El Kilo, para ofrecer a sus seguidores y nuevos oyentes?
Tiene una gama de canciones de vieja guardia cubana, como “Reina de la Calle”, que habla de la prostitución, “Al que le guste”, que habla de la drogadicción y en donde dejamos un consejo muy claro: al que le gusta que lo pruebe, al que no, que no lo pruebe. Este disco es el resultado de ocho años en carretera, comprimidos en catorce canciones. En esta ocasión tenemos el privilegio de contar con la colaboración de productores internacionales de la talla de Andrés Levin. Estos productores están ayudando a pulir “el diamante bruto” de la isla, donde hay mucho talento pero poca producción.
¿Cómo sería el escenario ideal de Orishas en Cuba? ¿Qué elementos tendría que tener?
Una tarde en el malecón de la Habana, fumando un Cohiba Esplendido, tomando Habana Club doce años reserva, jugando dominó, escuchando a Benny Moré y con una linda cubana al lado.





