Mucha mierda
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Tangos de rompe y raja
Aquel mazazo que la Orquesta Típica Fernández Fierro le asestó hace cinco años a la rígida patria tanguera traía un mensaje de yapa: era necesario aggiornar el género, darle una pausa a la solemnidad. Basta de las fatigadas obras de siempre: se las puede tocar como una alternativa, pero sin perder de vista la vorágine del presente. Ese gesto de la OTFF se mantiene inalterable en su cuarto disco. Actitud beligerante, estilo visceral y arrebatos por doquier. Por ejemplo, en "Corrientes y Esmeralda", de Celedonio Flores, citan a Pipo Cipolatti y sus pastillas Renomé. Siguiendo con esta lógica, "Las luces del estadio",de Jaime Roos y Raúl Castro, se ensambla perfecto a la musicalidad sombría y misteriosa de "Buenos Aires hora cero", de Astor Piazzolla. También hay un rescate del gran olvidado Osvaldo Tarantino, composiciones propias y un tango reciente del Tape Rubín sobre la vida cruel del linyera.
Más allá de todos estos nombres, el de Osvaldo Pugliese refulge como guía espiritual de los muchachos: tanto en el plano ideológico (la cooperativa) como en la dimensión artística (la acentuada marcación rítmica, el desarrollo grupal más que el lucimiento individual, el hecho de tocar sus tangos). Inclusoel cantante, Walter "Chino" Laborde, que lanzó en simultáneo un disco con guitarra en el que consigue mayor expresividad, cumple con el mandato puglieseano de que la voz debe adaptarse a la música. En Mucha mierda todo está llevado al extremo, al límite, al borde del abismo. Es en esa pendiente donde juega la orquesta. A veces las cosas salen bien, en otras se les pide un pequeño respiro. Y sí, la propuesta no es para aquellos que gustan beber el tango de a sorbos.





