Palabras
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"Ahora es la hora y la hora es ahora." Tenemos tendencia a pensar que la vida cotidiana difiere de un momento de crisis; es así que cuando el momento de actuar llega, no estamos nunca listos. Si nos convocan para hablar con el Daimyo o somos enviados a una misión, no encontramos palabras para expresarnos. Estas actitudes indican que continuamente diferenciamos entre el "tiempo" en el sentido amplio y el "momento presente". Comprender la expresión "la hora es ahora" significa prepararse constantemente para un suceso imprevisto. Un samurái debe siempre estar dispuesto a expresarse claramente en público, a ser convocado frente al Daimyo o incluso entrevistarse con personalidades oficiales, aun con el mismo shogun en persona. Poco importa que esto ocurra o no, uno debe estar dispuesto permanentemente. Esta disponibilidad para actuar es el método por aplicar para llevar a cabo nuestras acciones, tanto en las artes militares como en los deberes civiles.
En un último análisis, la única cosa que cuenta es la resolución del momento. Un samurái toma una decisión tras otra y el conjunto llena toda su vida. Una vez que ha comprendido esta regla fundamental ya no tiene que manifestar jamás impaciencia ni buscar otra cosa que el momento presente. Su existencia fluye naturalmente, se concentra en sus decisiones.
Sin embargo, las personas tienden a olvidar esta regla de conducta. Aprender a conformarse con sus decisiones sin desviarse no puede realizarse sin alcanzar una cierta edad. Los jóvenes samuráis deben evaluar diariamente sus progresos con respecto a la Vía y deshacerse lo más rápidamente posible de sus imperfecciones. Este examen cotidiano es la condición para alcanzar la meta buscada.




