
Para bailar sin pareja, con las manos en los bolsillos
Los Honky Tonk Stomp, el único grupo local de line-dance
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Se conoce de memoria: en las películas y las historietas, los cowboys son tipos duros a caballo que disparan a todo lo que se mueve, se retan a duelo en horizontes arenosos y hacen trampa en el póquer, mientras toman whisky con mujeres sentadas en sus rodillas. Tipos parcos, rústicos y de pocas pulgas. Pero, contrariamente a lo que cree Norman Mailer, los tipos duros también bailan. Y no sólo eso: comparten pista, pasos y sombreros con mujeres que saben calzar muy bien sus botas y sus jeans.
Además, los cowboys no solamente bailan en Nashville o Nevada, también hay cowboys bailarines en Buenos Aires. Los que hacen sus pasos por aquí son los Honky Tonk Stomp, el único grupo de line-dance de la Argentina.
¿Y qué es el line-dance? Según Betina Jiménez, una de las fundadoras del grupo, "es, como indica su nombre, un baile en línea. Los bailarines se ubican uno al lado del otro y, con los brazos en los bolsillos o al costado del cuerpo (no en la cintura) van moviendo sus pies al ritmo de la música y haciendo distintas combinaciones de pasos". Según los diccionarios, se trata de una danza folklórica de los Estados Unidos que toma elementos de los bailes que los inmigrantes irlandeses y escoceses llevaron hasta allí amontonados en las bodegas de los barcos.
Jiménez cuenta que los Honky Tonk Stomp son el resultado del encuentro de gente a las que le gustaba la música country y que solía coincidir en distintos recitales o festivales dedicados al género. Entre ellos, el Festival de Country de San Pedro, provincia de Buenos Aires, que desde 2003 reúne, siempre en septiembre, la mayor cantidad de vaqueros y vaqueras de todo el país.
No son pocos los que sienten pasión por este tipo de baile y por ese estilo musical, aunque su práctica todavía este lejos de ser masiva. Cynthia Nadel (o la vaquera Cynthia , como la llaman sus amigos), de 43 años, cuenta su acercamiento al grupo en la página de los Honky Tonk Stomp ( www.honkytonkstomp.com.ar ): "Una noche de 2004 fui a escuchar a una banda de rock sureño. Cuando entré al boliche me llevé una gran sorpresa: ¡muchísimos sombreros! Hasta ese momento me creía la loca del sombrero con espíritu texano". Con el tiempo, ella averiguó quiénes eran los restantes locos de sombrero y se transformó, junto a Jiménez, en otra de las fundadoras y profesora de baile del grupo.
Un ritual habitual
El nombre del grupo es una combinación de la forma coloquial para bar o taberna ( honky tonk ) y el nombre de un paso de baile muy popular entre los vaqueros, el stomp , que refiere al ruido que los tacos de las botas hacen contra el piso durante la danza.
Al principio, los integrantes eran 7. Ahora son más: 12 en el nivel principiante, otros tantos en el intermedio y 28 en el nivel avanzado. Uno de ellos es Leonardo Teixidor, arquitecto, de 35 años, que asegura que su destino está doblemente ligado al country: "Hago casas en countries, es lógico que me guste todo esto, ¿no?" Según Teixidor, una de las ventajas principales del line-dance es que es un baile en el que no se necesita pareja: "Hoy día, con tanta gente sola, pienso que es lo más importante".
Para él, los preparativos para la salida de line-dance es todo un ritual: "Lustro las botas, preparo los jeans, el cinturón con hebilla, la camisa y, obviamente, el sombrero, que uno lo lleva particularmente orgulloso ese día, en el auto, en la calle, y en todo el trayecto. No niego que la gente mire, pero realmente no me hago drama".
Además de tomar clases, los integrantes de Honky Tonk Stomp bailan en bares, recitales y hasta en fiestas de casamiento. María Jiménez, de 40 años, integrante del grupo, recuerda con afecto una noche en la que fueron a bailar al casamiento de la sobrina de un compañero. La gente se entusiasmó con los pasos y bailó con ellos. Algo así como esas escenas típicas de las películas en las que algunos aplausos tímidos y desconfiados se van sumando a otros hasta terminar en fiesta y ovación.
Para ella, esa noche fue el recuerdo de otra, lejos, en la que ella era sólo una espectadora: "Vi bailar line-dance por primera vez en Houston, en un honky tonk. Fue una emoción increíble: era como estar viendo una película. Lo que siempre había soñado ver lo tenía delante de mis ojos".
A veces los sueños son extraños y la gente se reúne, y baila, y los concreta.




