
Para memoriosos
En 1917, el primero de los tangos que Carlos Gardel registró en disco, Mi noche triste, con letra de Pascual Contursi y música de Samuel Castriota, dice en sus versos: "Cuando voy a mi cotorro/ y lo encuentro desarreglado..." Más adelante, el mismo tema expresa: "Ya no hay en el bulín/ aquellos lindos frasquitos..." En 1924, la grabación de La cumparsita cantada, por Gardel (allí titulada Si supieras), con letra de Contursi y Enrique Pedro Maroni, y música de Gerardo Matos Rodríguez, incluye esta estrofa: "Al cotorro abandonado/ ya ni el sol de la mañana/ asoma por la ventana/ como cuando estabas vos..." ¿Cabe inferir que, en el lunfardo tanguero, cotorro y bulín son sinónimos? Así parecen confirmarlo los versos de El bulín de la calle Ayacucho, tango de 1923, con música de José y Luis Servidio. Su letrista, Celedonio Flores, denomina cotorro mistongo a esa pieza de un inquilinato porteño, en Ayacucho 1443, por entonces propiedad de Julio Korn, editor de partituras y luego de varias revistas, entre ellas, Radiolandia y Vosotras.
Sin embargo, el Diccionario del Habla de los Argentinos (Academia Argentina de Letras, 2003) establece diferencias: en tanto cotorro es el departamento o habitación donde el hombre vive con su amante, bulín es el ámbito reservado para ocasionales citas amorosas. "No es el lugar habitual de residencia", puntualiza Fernando Hugo Gasullo en su Diccionario de Voces Lunfardas y Vulgares (Plus Ultra, 1986). En cambio, no se presta a dudas el imperecedero vocablo mina, siempre sinónimo de mujer joven. Pero, ¿qué debe entenderse cuando el tango menciona a una mina papusa, a la que el poeta Enrique Cadícamo alude en ¡Che, papusa, oí! (1927), con música de Matos Rodríguez? En 1931, Cadícamo compuso los versos de un tango que no expresa añoranza por cotorro ni bulín alguno, sino por una casita. Empieza así: "Barrio tranquilo de mi ayer,/ como un triste atardecer/ a tu esquina vuelvo viejo..." ¿Cuál es su título? Las respuestas, abajo.




