
Para memoriosos
Decenas de letras de tango evocan rasgos del antiguo Buenos Aires. Uno de los primeros y que conserva plena vigencia es Silbando (1923), cuyos versos escribió José González Castillo: "Una calle de Barracas al sur, / una noche de verano, / cuando el cielo es más azul / y más dulzón el canto del barco italiano... / Con su luz mortecina, un farol / en la sombra parpadea, / y en el zaguán / está el galán / hablando con su amor..." En 1926, Carlos Gardel grabó A media luz (letra de Carlos César Lenzi), que describe el "crepúsculo interior" de un discreto refugio de citas galantes: "Corrientes tres, cuatro, ocho, / segundo piso, ascensor. / No hay porteros ni vecinos, / adentro cóctel y amor..." Así, muchas piezas del género discurren en el trazado de ambientes de alcoba o de suburbio, obviamente preferidos por poetas populares como Pascual Contursi (Mi noche triste, 1917), Enrique Cadícamo (Vieja recova, 1930), Alfredo Le Pera (Arrabal amargo, 1934), Enrique Gaudino (San José de Flores, 1935), Homero Manzi (Barrio de tango, 1942; Sur, 1948) y Cátulo Castillo (Tinta roja, 1941; El patio de la morocha, 1951; La calesita, 1953).
Prolífico poeta y compositor musical, Cátulo Castillo (porteño, 1906-1975) era hijo de tan férreo anarquista que pretendió inscribirlo en el Registro Civil con el nombre de Descanso Dominical. Disuadido por amigos, optó entonces por bautizarlo Ovidio Catulo (sin acento en la a), recuerda Horacio Salas en su libro El tango (Planeta, 1986). Especialmente inspirado para trazar melancólicas atmósferas de barrio, los versos que llevan su firma prescinden casi siempre de voces lunfardas. Una excepción la da el título de la antológica composición, escrita en 1956, a la que pertenecen las siguientes rimas: "Lastima, bandoneón, / mi corazón, / tu ronca maldición maleva. / Tu lágrima de ron / me lleva / hasta el hondo bajo fondo / donde el barro se subleva..." ¿Cuál es el título de ese tango, que incluye un lunfardismo? ¿A qué compositor pertenece la música de A media luz? Las respuestas, abajo.
Los versos de Cátulo Castillo pertenecen a La última curda (música de Aníbal Troilo). Edgardo Donato compuso A media luz, su tango más perdurable.





