
Universal
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He aquí lo que Pearl Jam no ha hecho en la última década: musicales de Broadway, remixes de música electrónica, escándalos en los VMAs. Y sobre todo, no hicieron discos horribles, pasados de moda ni predigeridos. Por más raro que parezca, los sobrevivientes del grunge son, ahora –exceptuando a Bruce Springsteen–, los visionarios y líderes del rock clásico de Estados Unidos. Y eso es algo que vale la pena destacar.
Los Pearl Jam se convirtieron en nuestros héroes, pero al igual que Springsteen, no hay duda de que no quieren convertirse en un Elvis gordo, y por eso, en su décimo álbum piensan demasiado, exteriorizan demasiado, van demasiado lejos, pero con buenos resultados. Si la política de Backspacer (2009) era divertirse, Lightning Bolt es el sonido de la ira y la depresión desesperada. En términos de Pearl Jam, es una buena razón para ponerse contento.
Tomemos como ejemplo a "Mind Your Manners", el primer single, una mezcla de mosh-pit metal de Seattle y punk mocoso de la zona de San Francisco para hacer pogo que, a esta altura, seguramente suene a rock clásico. Eddie Vedder se zambulle en una diatriba contra la religión que anuncia: "¡Se están llevando a niños inocentes/ Y después los arrojan a una pira encendida!". En otra parte, "Infallible" amonesta a los tibios por ser quienes hundirán el barco, con la voz barítona portentosa y abrazable de Vedder, quién habla como un predicador y hace que frases como "loscorazones y las mentes de los hombres" suenen como confesiones de madrugada en una fiesta.
Esta habilidad (el talento musical impecable de la banda, su notable integridad y el respeto por los fans) es clave para la longevidad de Pearl Jam. Y "Sirens", la canción más destacada del disco, una power ballad de estilo ochentoso que evoca a Creed, Nickelback y muchas otras bandas que han copiado de Pearl Jam el hard-rock melódico y lo han llevado a las radios comerciales, la define. ¿Cómo lograron que no fuera cursi? A diferencia de muchas otras power ballads, no hay en ésta un tufillo de triunfalismo emocional autoinfligido: Vedder suena verdaderamente desesperado de cara a sus miedos y entiende que la salvación del amor es, como mucho, "una cosa frágil". Compuesta junto a Mike McCready, es simplemente pop perfecto: moderno pero retro, lleno de drama pero con palabras simples, inspirador pero poseído, con un break de guitarra penetrante al estilo David Gilmour y una melodía que suena como un estadio lleno de teléfonos celulares que brillan en el aire.
Muchas de las mejores canciones tienen un tempo lento y reflejan el estilo de los proyectos solistas de folk-rock de Vedder. "Pendulum" es un análisis espeluznante de la depresión que le guiña un ojo a Edgar Allan Poe; "Yellow Moon" recorre el mismo territorio con referencias a Nick Drake; y la acústica "Future Days", al igual que "Sirens", es una canción de amor tensa pero inspiradora. Además, una nueva versión con toda la banda de "Sleeping By Myself", la canción más destacada de Ukulele Songs, el disco que Eddie Vedder lanzó como solista en 2011, pierde algo de la soledad agridulce de la original.
Las dos canciones más eficaces de Lighting Bolt invocan la nostalgia de los tiempos cuando los discos de rock tenían más peso cultural. En "Swallowed Whole", un híbrido entre R.E.M. y The Who, Vedder declara que él "podía apoyar la aguja, y hacerla girar fuerte". Y el tipo en "Let the Records Play", una farsa blues rockera con un toque de The Cramps, al parecer alivia su dolor con discos y un vaporizador: una práctica sanadora ancestral que se vale de tecnología moderna. Además, es una buena manera de describir a Pearl Jam.
Por Will Hermes
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