Anita Martínez: su interpretación de Tita Merello, la historia de amor “que no tiene precio” y la lesión gracias a la que descubrió el yoga
La actriz y humorista reestrena Ellas son tango, un espectáculo que homenajea a las grandes figuras femeninas de la música rioplatense
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Anita Martínez reestrena Ellas son tango este jueves 9 de enero en el Teatro Astral. Se trata de un homenaje a Tita Merello, Libertad Lamarque, María Nieves, Nelly Omar y a otras grandes referentes del tango.
Anita interpreta a la querida Tita Merello y dice que “hacerla fue fácil” porque era su fan. Estos días está de acá para allá con los últimos ensayos y también las últimas clases de teatro y de yoga que dicta desde hace años. Y, además, claro, se ocupa de la crianza de su hijo Lorenzo, de 17 años y quien la ayudó en los ensayos acompañándola con la guitarra.

En una charla íntima con LA NACION, en un ratito de descanso, la actriz cuenta sobre el difícil momento que vivió cuando se rompió los ligamentos cruzados en Bailando por un sueño y cómo el yoga la salvó. También habla de las muchas veces que se reinventó y de su historia de amor con Denis, un emprendedor de San Pedro.
–Ya hicieron algunas funciones en 2025 pero Ellas son tango está renovado. ¿Por qué?
–Hicimos una obra que presentaba a esos personajes extraordinarios que interpretamos y no interactuaban entre ellos. Y ahora le dieron un poco más de profundidad a los personajes y a la historia, para que pudieran contar algo más de quiénes y cómo eran, pero sobre todo de sus vínculos.
–¿Y cómo es interpretar a Tita Merello, tan viva en la memoria colectiva de los argentinos?
–Todos tenemos un recuerdo muy presente de Tita en muchas cosas cotidianas, y además murió grande. No la conocí, pero era su fan. Fue muy interesante construir el personaje y creo que, sinceramente, no hubiera podido hacer otro. Ella tenía mucha comedia y era dramática al mismo tiempo. Era una mina que tenía esa fuerza necesaria para ser graciosa a pesar del drama que ha sido su vida. Contaba todo de una manera cruda, pero también con mucha comedia. Y tenía un gran lunfardo. Fue hermoso el desafío porque he podido entender algunas de sus construcciones.

–¿Tenías algún recuerdo de ella?
–Tengo el recuerdo muy presente de esa entrevista que ella hizo con Antonio Carrizo, donde contó de su infancia, que aprendió a leer y escribir de grande y sola, con el diccionario. Creo que su fuerza era muy delineada. Y aparte era muy auténtica, era blanco o negro, no había medias tintas. Por eso construirla es fácil. Porque venía del barro, como le gustaba decir. Por otra parte, si bien era una gran cantante, no destacaba por ser la mejor. Era una gran intérprete. A la hora de cantar tengo muchas versiones.
–¿Ya habías interpretado a un personaje de nuestra historia?
-Tuve que imitar a varios en los programas de Marcelo Tinelli, pero tenían otro color. Las imitaciones son más relajadas para el chiste, para el humor. Esto tiene que tener un vuelo distinto. Es un desafío re lindo. Y también está el tango, ¿a quién no le gusta?
-¿Escuchás tango?
-En mi casa, de chica, se escuchaba mucha radio AM y pasaban tango. Y tengo recuerdos porque mi abuelo era muy tanguero. Crecí escuchando tangos. Y aunque no seas fanática, te emociona. Es imposible no escucharlo y que no se te piante un lagrimón. Porque nos corre por la sangre. Incluso mi hijo se emocionó viendo el espectáculo.

-¿Y qué dijo Lorenzo de la obra y de tu trabajo?
-Quedó muy emocionado. En ese momento canté “El choclo” y “Se dice de mí”, y ahora cambiamos un poco el repertorio. Lorenzo está tomando clases de guitarra y le pedía que me ayudara. Entonces él tocaba en casa cuando yo ensayaba, para acompañarme, y cuando fue al teatro no lo podía creer. Porque vivió el proceso del espectáculo. Terminamos esta primera temporada a finales de febrero, pero yo creo que vamos a seguir. Porque es un show hermoso, que vale la pena ver. Yo estoy feliz porque hacía tiempo que no tenía un camarín (risas). Hacía muchas giras y temporadas de verano.
-Se te relaciona mucho con el humor, ¿seguís con tu unipersonal?
-Sí. Tengo dos, Histeriotipos y Cosas que no se deben decir. De todos modos, en esta etapa les puse pausa. Porque también estoy haciendo radio todas las mañanas en La 100, en El club del Moro. Y sigo con las clases, ya ahora a partir de marzo. Doy clases de teatro desde hace años y de yoga.
-¿Hiciste el instructorado de yoga?
-Empecé a hacer yoga hace quince años, cuando me rompí un ligamento cruzado en Bailando por un sueño. Fue algo tremendo para mi porque yo era irrompible, y la verdad que he hecho cualquier cosa con el cuerpo. No podía entender qué me sucedía, porque caminaba por la calle y me caía. Fue re traumático, me operaron, me rehabilité y el yoga me ayudó un montón en la recuperación. Y durante la pandemia, en pleno encierro, hice el instructorado. No quería parar. No quería quedarme quieta.

-Debe hacer sido una de tus herramientas para no deprimirte...
-Totalmente. No entendía, sentía que el cuerpo me había traicionado. Fue aprender a hacer un montón de cosas. El yoga fue fundamental porque aprendés a respirar otra vez, de una forma diferente. Y tiene un montón de cosas lindas más. Para los actores, el yoga tiene herramientas de respiración que son espectaculares. Me hizo súper bien.
-Anita, vos te reinventaste muchas veces. ¿También ahora que hay menos trabajo para los actores en la TV?
-Yo siento que me reinvento desde siempre. Es un rasgo de mi personalidad. Y otra cosa es que aprendí a autogestionarme. En realidad, lo hice siempre. No me siento a esperar que suene el teléfono. Antes de sentarme a amargarme, empiezo a hacer. Lo que sea. Desde que recuerdo, los argentinos vivimos de crisis en crisis. He crecido escuchando eso y estoy lista para lo que sea. Creo que lo que no podés permitir, de ninguna manera, es que se te apague el motor. Yo no me lo permito.
-Decías que Lorenzo estudia guitarra, ¿le interesa el mundo del espectáculo?
-Este es un momento muy particular porque en la adolescencia empiezan a aparecer un montón de cosas con las que no contabas. Siempre pensé que a mi hijo le interesaba el arte, pero después lo vi muy matemático, porque también le gustan los números y es muy bueno. Y ahora estudia guitarra con una pasión y con un deseo y con una curiosidad que nunca imaginé. Lo voy a apoyar en lo que desee hacer.
-¿Estás en pareja?
-Sí, hace un par de años. No es artista, aunque toca muy bien la batería. Se llama Denis, pero no lo quiero exponer.
-¿Cómo se conocieron?
-Cuando te ponés grande te das cuenta de que tenés un patrón. Y cuando dejas de repetir patrones empieza a irte bien. Fue eso lo que sucedió (risas). Es lindo sentirse cuidada, abrazada, tener con quien reír y llorar. Y con quien compartir. Sinceramente, no tiene precio.
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