Tras dieciséis años de relación y tres herederas, el mejor tenista argentino de todos los tiempos y su mujer tailandesa se casaron por Iglesia y compartieron su momento de felicidad con setenta invitados
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Llegó el día: Guillermo Vilas (63) y su pareja tailandesa, Phiangphathu Khumueang (33), se casaron el sábado 21 en la parroquia Nuestra Señora de las Mercedes, en el barrio de Belgrano, en una ceremonia íntima y muy emotiva. Habían pasado por el Civil el lunes 16 en compañía de sus tres hijas, Andanin (13), Intila (6) y Lalindao (5), para renovar los votos que hicieron en mayo de 2005 en la embajada de Tailandia en Buenos Aires. Pero sentían que les faltaba dar el sí frente al altar.
Conmovido, el mejor tenista argentino de todos los tiempos llegó a la iglesia a las ocho de la noche en punto, y entró para esperar a su mujer. "Tuve mucha suerte en conocerla", dijo. A las ocho y media, el auto de la novia estacionó en la puerta, e hizo su aparición estelar Phiang –escoltada por sus hijas–, enfundada en un vestido color marfil de encaje chantilly, de mangas tres cuartos, espalda transparente y escote corazón, diseño de Benito Fernández. Al llegar al altar, la novia le dedicó unas dulces palabras a su hombre, y Guillermo consiguió emocionar a su entorno cuando le habló de amor eterno a la mujer con la que comparte su vida desde hace casi dieciséis años. Andanin, su hija mayor, también tuvo un rol protagónico, y lo desempeñó muy bien: llevó los anillos. Firmaron como testigos el profesor Juan Carlos Belfonte, histórico preparador físico del tenista, y Gretel Tardío, la mejor amiga de Phiang. "Fue una ceremonia muy linda y lo más emocionante para nosotros fue poder compartirla con nuestras tres hijas –dijo Guillermo–. Phiang es mi mujer desde hace tiempo y la más importante de mi vida, así que cuando a ella se le ocurrió la idea de casarnos en Argentina, no lo dudé".

Tras la ceremonia, posaron para los fotógrafos y Vilas saludó a los fans que lo esperaron en la puerta de la parroquia, y después se trasladaron al Peugeot Lounge de Palermo, donde compartieron su felicidad con setenta invitados. Allí, Bárbara Diez ambientó el lugar en tonos rosa, chocolate y caramelo, y los setenta invitados –Gabriela Sabatini y Gastón Gaudio, entre otros– comieron bife con puré de papas y, de postre, una trilogía de chocolate con frutos rojos.
Habrá luna de miel familiar en París –viajan todos la semana próxima–, donde además los "recién casados" le cumplirán el sueño a Andanin de conocer por dentro el torneo de Roland Garros, el mismo que Guillermo ganó en 1977, cuando estaba en la cumbre de su carrera.
- Texto: Gabriela Grosso y Sofía Kotler
- Fotos: Juan Ignacio Roncoroni y Album privado Sergio Llamera
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