
Del sueño del fútbol a su presente de actor de teatro y de cine
Juan Grandinetti debutó en la pantalla con Pinamar y sigue actuando en dos obras exitosas
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Hubo una época en la que Juan Grandinetti pensaba en dedicarse al fútbol. Después también soñó con ser músico. Pero finalmente probó con la actuación y ahí encontró el que ya pinta claramente como su destino profesional. Con apenas 25 años, hijo de un actor famoso (Darío Grandinetti), Juan ya hizo su primer protagónico en cine: ayer se estrenó Pinamar, película de Federico Godfrid a la que llegó gracias a un casting en el que tenía expectativas moderadas: "Es que había pasado por otras experiencias en las que no había tenido suerte -explica-. Entonces fui sin dar nada por sentado. Yo venía de una gira muy agotadora con Toc Toc, una obra a la que le estoy agradecido, pero de la que decidí alejarme porque en un momento me cansó muchísimo. Viajar de miércoles a domingos por todo el país es realmente desgastante. Llegaba el fin de semana y sentía que en las funciones estaba marcando tarjeta. Ahí me di cuenta de que tenía que dejar". Grandinetti hijo se bajó de ese gran éxito del teatro argentino, pero sigue formando parte del elenco de otras dos obras del circuito alternativo que también están haciendo un muy buen recorrido y siguen en cartel: La Pilarcita, de María Marull (viernes y sábados, a las 20 y 22, en El Camarín de las Musas), y Yo no duermo la siesta, de Paula Marull (miércoles, a las 21, en el Espacio Callejón). "Son experiencias muy distintas -explica-. Con La Pilarcita la exigencia también es alta, porque estamos haciendo cuatro funciones semanales. Pero es un trabajo con amigos y eso facilita todo. Aunque recién empiece en la profesión, trato de elegir lo que me entusiasma de verdad. Ya he dicho alguna vez que sí por compromiso, o por pensar que no se puede rechazar laburo en esta etapa de mi carrera, y después me he arrepentido."
En Pinamar, su primer trabajo en cine, a Juan le tocó en suerte un personaje seco e introvertido que interpreta con una solvencia que fue reconocida en febrero pasado con un premio en el Festival de Punta del Este. "Fue el resultado de un trabajo muy intenso que hicimos con mis dos compañeros de elenco, Agustín Pardella y Violeta Palukas, y el director -sostiene él-. Estuvimos un mes y medio conviviendo en Pinamar y se armó una relación entre nosotros que terminó rindiendo para la película. En mi caso, el papel me vino como anillo al dedo. Mi vieja (la española Eulalia Lombarte Llorca, primera esposa de Darío Grandinetti) está viva, pero se volvió a España cuando yo tenía 17 años. De alguna manera, este trabajo me sirvió para terminar de hacer ese duelo."
Formado en la escuela de Julio Chávez, Grandinetti señala a la actriz Luz Palazón, compañera de elenco en La Pilarcita, como una figura crucial en su proceso de aprendizaje. "Entrené tres años con ella y progresé mucho. La primera experiencia siempre es muy importante porque, si es mala, te puede empujar a alejarte. Luz es una profesional muy inteligente: te marca los errores, pero hace mucho hincapié en los aciertos. Eso te da ganas de seguir trabajando. Tenerla como compañera me da la oportunidad de seguir observándola y tomar nota de lo que me sirve", remarca.
Lejos de evitar la obvia referencia, Juan subraya también la importancia del modelo paterno: "Nunca tomé decisiones en base a hacer o no hacer lo que hacía mi viejo. Pero sí tuve siempre su apoyo incondicional. La actuación es algo que conozco de chiquito desde adentro. Estaba presente en las conversaciones de las cenas familiares o en reuniones de laburo de mi padre. Yo lo acompañaba al teatro y me quedaba en el camarín con él y sus compañeros. Y creo que el bicho de la actuación me picó definitivamente cuando vi las funciones de Ella en mi cabeza, que él hizo con Juan Leyrado y María Carámbula en Mar del Plata hace unos años. Me llamó la atención lo que ellos provocaban en la gente. Esa posibilidad de modificar al otro, de despertarle algún tipo de emoción, me sedujo mucho". Pronto ese vínculo artístico quedará plenamente consumado en una película de Alberto Lecchi titulada Te esperaré, que se estrenará en octubre. Darío y su hijo Juan son parte de un elenco que reúne actores españoles (Juan Echanove, Blanca Jara) y argentinos (Inés Estevez, Ana Celentano, Hugo Arana).
El fútbol y la música quedaron entonces relegados al espacio de los pasatiempos. Hoy Juan Grandinetti ya sabe a qué dedicarse. Y sabe también que muchas veces el azar termina acomodando las piezas desordenadas en el tablero personal. "Yo jugaba fútbol 5 en un club de Martínez y quería probarme en River -recuerda ahora-. Uno de mis entrenadores me propuso ir primero a un club más chico, Platense. Fui, me citaron para una segunda prueba y ahí me di cuenta de que había demasiada competencia para mi gusto: creo que toqué la pelota dos veces, no me la pasaba nadie. Eso no era para mí." Fue el destino el que parece haber operado ahí. No le dieron un pase para aprovechar en la cancha, pero sí para encontrar una vocación.



