La novia del productor televisivo cuenta cómo fue que tomaron la decisión de casarse en una sincera charla con ¡Hola!
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Como todas las mañanas, lo primero que hizo al despertarse fue mirar su celular. Y la sorpresa fue inmediata: llamadas perdidas, mensajes de texto, de Whatsapp y de chat de amigos que coincidían en una frase: "Hermosa joven". Sin entender qué pasaba, Ivana Figueiras pensó en una broma colectiva, y llamó a Natalia, una de sus cinco hermanas, quien le aseguró que encontraría la respuesta en internet. Enseguida prendió la computadora, escribió su nombre en Google y se reconoció en una foto en el sitio de ¡Hola! Argentina , en la que aparecía tomada de la mano de Sebastián Ortega (39). En el título de la nota decía: "El productor se dejó ver con una hermosa joven". Entonces, la chica de 25 años, nacida en General Pacheco y mamá de Juana (4), fruto de su relación con Nicolás, su primer novio, supo que había abandonado el anonimato.
–¿Cuánto hacía que salías con Sebastián cuando aparecieron aquellas primeras fotos?
–Hacía dos semanas que estábamos de novios. Nos presentó un amigo en común. La primera vez que nos vimos, yo no sabía bien quién era, no estaba interiorizada sobre su carrera y sus trabajos como productor. Creo que fue mejor, porque me arriesgué con todo. Nos encontramos en un momento en el que estábamos los dos viviendo etapas nuevas. Al final todo cerró y armamos un vínculo muy fuerte. Yo me sentía en el mejor momento para conocer a alguien, más a una persona como Sebastián: más grande, exitosa, admirable y que también tiene hijos.
–Y lograron combinar a la perfección la vida de novios y de padres.
–Totalmente. Cuando a Sebas le toca estar con sus hijos, yo también estoy con Juani. Y después nosotros tenemos el fin de semana siguiente para estar solos. No es fácil encontrar a alguien que logre llevarse tan bien con tu hija, pero creo que a veces las cosas se dan naturalmente, sin que las busques.
–¿Cómo se lleva Juana con los tres hijos de Sebastián?
–Impecable. Para que te des una idea, una vez Juana se estaba bañando y Dante, el hijo mayor de Sebas, entró en el baño sin darse cuenta y la niñera lo sacó carpiendo. Le dijo que se vaya, que Juanita estaba desnuda. Y Dante le respondió: "¿Qué tiene de malo? Si es mi hermana". Para ella fue fuerte que yo me ponga de novia porque, de repente, tuvo tres hermanos. Con solo 4 años se lo tomó súper bien, no tiene celos. Lo máximo es cuando yo le digo a Paloma (10) o a Helena (7), las hijas de Sebastián, que son lindas, y Juana me pregunta: "Má, ¿yo también soy linda?
–¿Cómo fue ser mamá a los 20?
–Hay chicas que tienen hijos muy jóvenes y después se los cría la mamá, pero a mí me pasó todo lo contrario. Había dejado mi casa familiar en Pacheco cuando quedé embarazada, vivía en el Centro con mi pareja de entonces y mi mamá venía muy poco a visitarme, por una cuestión de cercanía. Yo me ocupaba de todo sola y me gustaba hacerlo, porque siempre tuve un instinto materno grosso. Cuando nació Juanita, obvio, viví muchos cambios. Mis amigas iban a bailar, salían y yo tenía un bebé en casa que dependía totalmente de mí. Pero volví a mi vida de joven cuando me separé.
–¿Por qué?
–Con 20 años, no estaba preparada para formar una familia. Sí estaba lista para ser mamá, pero no para todo el paquete. Viviendo con un hombre me sentía muy encerrada. En cambio, estando las dos solas, yo decidía cuando la bañaba, en qué momento comía y podía manejar mis tiempos. Era demasiado para mí formar una familia, me agobió. Yo quería solo ser mamá.
–¿Qué tiene Sebastián que te hizo cambiar de opinión?
–Me enamoró, y lo principal es que yo estaba en un momento en el que tenía ganas de encontrarme con alguien de esta manera. Nada fue forzado. Es bueno, divino, me encanta la relación que tiene con su familia… Obviamente, nadie es perfecto, pero me gusta todo de él.
–Ser "la novia de…" te convirtió en un personaje público. ¿Te costó acostumbrarte?
–Yo fui muy inconsciente y me dejé llevar. (Se ríe). Me acuerdo que el día que nos presentaron ni siquiera tenía celular porque lo había perdido, no esperaba ningún llamado. Pero le di el número de mi hermana y al día siguiente, me llamó y salimos. Fue como un impulso. Después supe que él venía de una historia muy fuerte y entendí perfecto su situación. Siempre lo apoyé.

–¿Fue difícil entrar en una familia tan famosa?
–Fue muy natural. Lo vivo como cualquier chica que conoce a la familia de su novio. En la intimidad, los Ortega son gente común y el funcionamiento de su familia no es ni escandalosa ni distinta de la de cualquier otra. Tengo re buena onda con todos. Julieta, por ejemplo, cuando se enteró de que nos casábamos, me mandó fotos de vestidos de El Camarín. Son un amor, me recibieron súper bien.
–Entonces, ¿no te arrepentís de salir con alguien tan conocido?
–Cero. Siempre estuve muy segura de lo que me pasa. Estamos enamorados desde el minuto uno en el que nos conocimos.
–Además, atravesaron un momento doloroso: la pérdida de un embarazo.
–Fue muy duro. Estuve una semana llorando, triste y encerrada. Me sentía muy rara. Es una revolución del cuerpo y del alma. En su momento lo buscamos y me ilusionó la idea de ser mamá otra vez, pero cuando lo perdí intenté buscarle la vuelta y no ver el vaso medio vacío. Todo pasa por algo, ¿no? Tal vez no era el momento. Por ahí había que esperar un poco para volver a ser padres. No tenemos presiones.
–Por lo pronto, lo que está por llegar es el casamiento.
–¡Sí! Este año.
–¿Cómo fue la propuesta?
–Fue acá, en José Ignacio, durante el viaje que hicimos los dos solos en la primera semana de diciembre. No fue que un día me dio un anillo y me preguntó: "¿Te querés casar conmigo?". Lo veníamos hablando y mientras estábamos en José Ignacio empezamos a flashear con el lugar y decidimos que queríamos casarnos y festejarlo en La Huella.
–¿Ya tienen fecha?
–Yo me puedo casar mañana si quiero, pero Sebas todavía tiene que terminar de resolver su divorcio. Queríamos que fuera el día de nuestro aniversario, el 18 de mayo, pero al final lo dejamos para diciembre de este año.
–¿Tenías la fantasía del casamiento?
–¡Claro que sí! Me encanta la idea del casamiento, pero tenía que llegar la persona indicada para asumir ese compromiso y ¡por suerte lo encontré!
Texto: Paula Galloni
Fotos: Ignacio Arnedo
Producción: Vicky Miranda
Maquillaje: Maru Benancio
Peinado: Caro, para Paula Beauty hotel Mantra
Agradecimientos: El Camarín, Kallalith y Santesteban
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