“Estamos conectados por un hilo invisible”: en un emotivo show, Alejandro Sanz renovó su pacto con el público argentino
El cantante español desembarcó en Buenos Aires con su gira “¿Y ahora qué?“, un tour que celebra sus más de tres décadas de carrera; este sábado ofrecerá una segunda función en la ciudad antes de su próxima parada en Córdoba
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¿Qué viene después de más de tres décadas de trayectoria en la música? Esa es la pregunta que Alejandro Sanz se hace en ¿Y ahora qué?, esta gira mundial que ya pasó por México, Colombia, Perú, Chile y acaba de desembarcar en la Argentina. No es una pregunta menor. El cantante madrileño acumula más de 35 años de carrera y una colección de éxitos que lo convirtieron en una de las figuras más influyentes del pop en español. Es que, desde su debut a comienzos de los años noventa, vendió más de 25 millones de discos y acumuló una catarata de premios, entre ellos 24 Latin Grammy.
Con la certeza de que Buenos Aires es una de las plazas donde su música se vive con mayor intensidad, Sanz regresó después de tres años (su última visita había sido en 2023) para reencontrarse con su público en un show electrizante en el Campo Argentino de Polo. Ante 15.000 fans que corearon cada una de sus canciones de principio a fin, el artista español desplegó un recital que combinó clásicos, nuevas letras y momentos de íntima conexión. “Sabemos que tenemos muchas personalidades, somos diferentes dependiendo de muchas cosas. Hoy solo se me ocurre pensar que maravilla la música. ¡Te quiero música, te quiero! Porque nos hace juntarnos aquí y nos olvidamos de todo. Solo estamos conectados por este hilo invisible que es la emoción que crean las canciones”, expresó anticipando una noche inolvidable.
El concierto también sirvió como carta de presentación de su más reciente material discográfico, que lleva el mismo nombre que su gira y que reúne varias colaboraciones con artistas como Grupo Frontera, Carín León y Shakira, con quien lanzó la canción “Bésame”. En este trabajo de “espíritu introspectivo”, el músico dialoga con su historia artística y demuestra que está listo para mucho más después de estos años de recorrido.
Entre lo clásico y lo nuevo
Esta presentación en el Campo Argentino de Polo marcó la primera de las dos fechas que el músico dará en la ciudad—la segunda será este sábado— antes de continuar su recorrido en el Estadio Mario Alberto Kempes, de Córdoba. El tramo local del tour comenzó días atrás en Rosario, donde el cantautor ya había dejado en claro que su vínculo con el público argentino sigue intacto.
A las 21.15, el predio de Palermo se oscureció por completo para darle total protagonismo a las cuatro pantallas que se extendían a lo ancho del campo vip. En ellas, apareció la imagen de Carlos Gardel mientras sonaba uno de sus emblemáticos tangos de fondo. Inmediatamente, un letrero sobre el escenario se iluminó con la pregunta que viene aquejando al artista español desde hace un tiempo: “¿Y ahora qué?”. La respuesta no tardó en llegar: “Ahora Buenos Aires”. “Ahora música”.
El primer tema de la noche fue “Desde cuando” y, tras sonar los primeros acordes, apareció él: con una guitarra criolla colgada al hombro y su segundo guiño al país: la tira de su instrumento llevaba impresos los colores de la bandera argentina. “Gracias Dios mío por darme la oportunidad de estar aquí en Buenos Aires y cantarle a toda esta gente. Les quiero un montón. Ayer estaba revisando el tiempo y decía que iba a llover hoy. ¿Y saben lo que ha pasado? Esta mañana me levanté y he dicho: ‘No’. Me encanta compartir con ustedes este concierto”, gritó Alejandro Sánchez Pizarro (así es su verdadero nombre) mientras recibía una ovación.
Un repertorio que recorrió las distintas etapas de su carrera, alternando momentos de potencia y climas más íntimos -que logró con su guitarra o cuando se sentó al piano solo- fue enlazando esos himnos que marcaron a más de una generación. “Mi soledad y yo”, “Amiga mía”, “Cuando nadie me ve”, “No es lo mismo”, “Y si fuera ella” y “Corazón partio” fueron los favoritos de la platea. Esa misma platea que también se encendió con sonidos más recientes como “Besame”, “El vino de tu boca” o “Cuentame”, tema que interpretó en el escenario junto a la argentina Yami Safdie y que estará disponible en las plataformas digitales el 26 de marzo próximo.
La música como refugio
La música es refugio y el artista se encargó de dejarlo bien en claro a lo largo de las dos horas que duró su presentación. Es que sus canciones hablan de amor, de desamor, de ausencia, de soledad. Sus letras han sido banda sonora para enamorarse, para llorar y para volver a empezar. Será por eso que el de la noche del viernes fue un concierto donde la emoción, la nostalgia y las lágrimas le ganaron a la euforia y la excitación. Donde casi el 90% del tiempo, el anfitrión cantó con el corazón en la mano y no dudó en mostrar su vulnerabilidad. “Les voy a compartir una frase de un gran amigo mío: ‘Una canción no puede parar un tanque, pero le puede partir el corazón al guerrero que lo conduce’. Ese es el poder de la música, no subestimen la música”, advirtió mientras por primera vez un silencio rotundo se apoderaba del Campo de Polo.
“La música no hace milagros pero es un sitio donde refugiarnos (…) Incluso los días que quizá no son tan buenos (porque todos los tenemos: unos más, otros menos), pero esos días existen. Y hay que enfrentarlos y decirles: ‘Tranquilo, mañana te pego una paliza’. Y aunque esos días existan, también es verdad que detrás de la esquina siempre va a haber una canción para darte un abrazo y para ayudarte; siempre la hay aunque hoy ‘no te sientas bien’”, dijo antes de entonar el tema que compuso junto al Grupo Frontera.
No es la primera vez que Alejandro Sanz habla de “días malos” o se muestra vulnerable en público. En 2023, el cantante fue uno de los pioneros en hablar de salud mental y depresión al confesar que estaba “triste” y “cansado”, y que necesitaba parar para poder recuperarse. Será por eso que la noche del viernes hizo tanto hincapié en la importancia de escucharse, en la necesidad de aislarse por un momento de los problemas y refugiarse en esas canciones que nos acompañaron a lo largo de nuestra vida, en lo genuino de emocionarse hasta las lágrimas. El público se entregó y él también, al punto de quedarse sin palabras y tener que ser rescatado por su banda y el canto de sus fans en más de una oportunidad.
Un cierre a pura fiesta
Promediando la hora y cuarto de show, unas gotitas de lluvia comenzaron a caer sobre el predio de Palermo, pero a nadie pareció importarle. Es que “Aquello que me diste” llegó en una nueva versión –una mucho más movida y con algunos toques tecno- que hizo que nadie pueda quedarse sentado. A pesar de que Sanz amagó con despedirse y terminar el concierto, el público no lo dejó: “Ole, ole, ole, ole… Ale, Ale”, se escuchó casi como en loop, mientras un manto de lucecitas blancas cubrían las plateas brindando un espectáculo mágico. Y por supuesto que el español no se hizo rogar demasiado: “Siempre que llego aquí hay alguien que me pregunta: ‘¿Te gusta Buenos Aires?’. ‘Te gusta Buenos Aires’, dicen. ¡No me jodan! Buenos Aires es un paraíso, Argentina es un paraíso”, expresó mostrando su fanatismo por esta tierra.
“Ella se hace fría y se hace eterna /Un suspiro en la tormenta, la que tantas veces le cambió la voz/ Gente que va y que viene, y siempre es ella/ Que me miente y me lo niega/Que me olvida y me recuerda/ Pero si mi boca se equivoca…” fue la siguiente canción de la lista y el estadio volvió a encenderse. Con los ojos llorosos y sin poder terminar la letra, Alejandro Sanz hizo un gesto de agradecimiento y volvió a abandonar el escenario; dejando las últimas estrofas de “Y si fuera ella” a cargo de sus seguidoras.
Cumplidas las dos horas de show, el final era inminente. Sin embargo, aún quedaban muchas emociones por vivir. Por ejemplo, el acústico que Sanz tenía preparado al piano para interpretar “¿Lo ves?”. Sin ningún músico sobre el escenario y con un estadio en penumbras, el cantante volvió a regalar un momento íntimo que hizo lagrimear a más de uno.
“Disfruten mucho, quiéranse descaradamente. Gracias por esta noche, me la llevo aquí (se toca el corazón); nos la llevamos de viaje”, dijo el artista a modo de despedida antes de cantar “Corazón partio”, tema que el cantante no dudó en sumar a su lista de reversiones con tintes “electrónicos” para que el cierre sea una verdadera fiesta. Fiesta que continuó hasta la vereda, mientras sonaban aquellos temas del cantante que no formaron parte del repertorio en vivo de esta noche.
El letrero que al principio preguntaba “¿Y ahora qué?” volvió a encenderse pero, esta vez, con un “¡Gracias!”. Un gracias que confirma este pacto inquebrantable entre el artista español y el público argentino y que asegura que, después de tres décadas de carrera, hay Sanz para rato.
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