Esther Goris, eliminada de MasterChef: la promesa de Wanda Nara, la anécdota oprobiosa que contó y la “ayudita” de sus compañeros
La actriz, que ingresó al certamen a través del repechaje, dice que si le daban dos semanas más en el reality hubiese demostrado que es una buena cocinera
7 minutos de lectura'

“Evidentemente, mi fuerte no es la cocina. Debo reconocerlo. Pero todavía falta mucho y creo que para el próximo Masterchef voy a estar mejor preparada”, reflexiona entre risas Esther Goris, durante una charla mano a mano con LA NACION. Con humor, la actriz -que acaba de ser eliminada del reality de Telefe- confiesa que no tiene cocina en su casa. dice que pide viandas saludables y revela cómo fue su relación con los participantes, los jurados y la conductora del certamen.
-¿Sabías cocinar algo antes de entrar a MasterChef?
-Tengo algunos conocimientos muy modestos. Mi verdadero conocimiento y el prestigio que quiero reivindicar es el de comensal. No es poca cosa ser buen comensal.

-Entonces sos mejor comensal que cocinera…
-Sí, desde ya.
-¿Y en casa tenés a alguien que te cocina o pedís delivery?
-Empecé a trabajar muy jovencita, a los 19 años, entonces siempre tuve a alguien que me ayudaba en casa y cocinaba, porque estaba todo el día en la televisión grabando, o en el teatro. Además, escribo desde hace muchos años… Ahora, en cambio, tengo una persona que me ayuda, pero no cocina y le compro viandas a una señora que hace cosas muy ricas. Porque, debo confesarlo, ni siquiera tengo cocina.
-¿Por qué no tenés cocina?
-Hay una cocina muy espaciosa que no me gustaba cuando me mudé, entonces la refaccioné toda y quedó lindísima. Tiene un anafe bien grande, de esos que van empotrados. Quedó muy bonita. Y a los cuatro meses cambiaron la instalación del edificio y pasaron todo de gas a electricidad. Y yo, que había hecho toda esa inversión de dinero y de tiempo, dije que de ninguna manera iba a modificar nada. Y quedó como estaba. Así que tengo una cocina de utilería.
-¿Pero alguna vez has cocinado algo básico en tu casa?
-¡Sí! Hago pollo a la sal, que básicamente consiste en tirar un kilo de sal en la fuente y poner un pollo arriba. Ni aceite hay que ponerle. En cualquier caso, un poco de limón y listo. Hago huevo frito, huevo revuelto, huevo duro, huevo pasado por agua. Sé hacer churrascos, milanesas, ensaladas, un buen tuco, albóndigas y hamburguesas.
-Muchas personas aprenden a cocinar de sus madres y abuelas, ¿qué recuerdos tenés de esos momentos de tu infancia?
-En mi casa mi mamá trabajaba mucho. No obstante, cocinaba y era muy buena cocinera. Pero nunca me pasó una receta. Y mi papá hacía muy bien el pulpo.
-¿Y cómo fue esta convocatoria a MasterChef?
-No sé a qué inconsciente se le ocurrió llamarme. Y dije que sí, después de todo no me estaban pidiendo el bucodental para saber si cocin bien o no. Y me animé. El primer día fue muy bueno porque hice unas albondiguitas de carne de cerdo con verduras salteadas y me fue fantástico. Y ahí me envalentoné; se me subió el MasterChef a la cabeza (risas).
-Te eligieron para el repechaje…
-Hay que decir que ese día tuve una suerte enorme. La noche anterior me había anotado muchas recetas en el cuaderno que nos dan. ¡Está lleno! Creo que soy la única participante que lo completó todo, porque lo mío fue más bien teórico. En vez de practicar porque no tengo cocina, me puse a mirar videos de recetas. Y había visto en YouTube a un chef peruano que hizo una receta fabulosa que memoricé. Al día siguiente nos hicieron cocinar pescado, que me salió muy rico. Después, unas modestas pastas me sacaron del concurso.
-¿Fue decepcionante quedar afuera?
-Y... La verdad es que yo quería pensar hasta dónde los dioses me iban a favorecer. Pero evidentemente, hasta los dioses vieron que no había forma.
-¿Cómo te llevaste en este tiempo con los participantes, los jurados y con Wanda Nara?
-Me llevé muy, pero muy bien. Los chicos casi me hacían las cosas, me prestaban ingredientes, me explicaban. De hecho, en el programa que me eliminaron, casi todo me lo hacían ellos desde el balcón: “Hacé esto, hacé lo otro, no te pongas nerviosa, fijáte, Esther, decorala, ponela juntita, acordáte de lo que dijeron”. Y en el mercado me alcanzaban todo. Pero ni todos los esfuerzos mancomunados pudieron hacer que yo continuara en el programa. Y con Wanda todo excelente, aunque me haya decomisado ingredientes.
-Te acusaron de robar un pescado y de quedarte más tiempo en el mercado...
-No, no, el pescado no fue robado. Insisto, se lo apropió Emilia Attías. Yo también lo había agarrado; ella de un lado y yo del otro, y no lo soltaba. Al final se lo quedó Emilia, aunque yo también estaba en pleno derecho. Después me quedé tiempo de más en el mercado; un poquito, no llegó a un minuto. Y cuando salí, vi unas manos que agarran cosas de mi canasta. Levanté la vista y era Wanda, decomisándome lo que había traído; tenía varias botellas porque no sabía si hacer la salsa con champagne, con coñac, o con qué. Entonces agarré todas las botellitas. Si bien ahí fue una delatora, cuando se enteró de que no tengo cocina en mi casa, me vino a ver y me dijo que ya me había conseguido una cocina eléctrica maravillosa.
-Ahora estás obligada a cocinar...
-Sí, y voy a practicar para la edición que viene de MasterChef. Si me dejaban dos semanas más y hubieran salido una buena cocinera. Lo que pasa es que no tuvieron fe.
-¿Y con los jurados tuviste buena onda?
-Me compré los libros de los tres y reversioné una receta de Donato, y ahora estoy haciendo las cookies de Betular. Y creé un plato con Martitegui, aunque dice que no fue una colaboración demasiado aceptada por él porque no le mandé ningún mail. Pasó algo lindo con Martitegui, porque se acordó de una época en que él trabajaba en un restaurante muy famoso al que yo iba siempre porque se comía riquísimo, tanto que un día pedí conocer al chef. Martitegui mencionó esa anécdota y creyó que yo no me acordaba, y claro que lo recordaba pero no lo dije para no quedar como una chupamedias (risas). Martitegui me dijo que nunca se animó a salir porque era más tímido que ahora. Pero yo ya reconocía su talento.
-¿Y te animaste a hacer en tu casa platos que aprendiste en el programa?
-Ya van tres veces que hago trucha a la manteca negra, que me sale fantástica y ahora todo el mundo me pide trucha de manteca negra. Pensaba impresionar al jurado con ese plato, pero no me dieron tiempo. Hablando muy en serio, me divertí mucho. Tal vez porque nunca tuve la intención de ganar, porque eso era imposible. Soy muy modesta en mis conocimientos culinarios y mis compañeros cocinan como los dioses a esta altura del certamen.
-En el reality también hiciste catarsis y te animaste a contar intimidades, ¿por qué?
-Es que no me quedó más remedio. Wanda trajo a relucir la dichosa anécdota con Robert De Niro y tuve contar esa anécdota que es realmente oprobiosa. Conocí a De Niro en una reunión y, no sé en qué idioma, pero estuve toda la noche hablando con él. En ese momento yo no hablaba inglés todavía y él tampoco castellano, pero nos entendimos. Cuando terminó la noche, De Niro me invitó a tomar un café y le dije que no. Al día siguiente me quería matar. Yo tenía 23 años y él veinte más. Lamentablemente nunca volví a cruzarme con él. Si me la encontrara hoy, le cocinaría y todo.
-¿Qué proyectos tenés para este año?
-En mayo o junio estreno una obra cuyo título no puedo decir porque es la adaptación de una serie española, y de una novela. José María Muscari cumple 30 años en la profesión y lo va a festejar actuando también, conmigo y con Inés Estévez. Y además estoy dando clases de teatro.
1Tippi Hedren celebró sus 96 años en familia: las imágenes
2Fito Páez y Sofía Gala sorprendieron al oficializar su romance y Moria Casán contó los detalles de la relación
- 3
Take That cuenta su historia: 35 años de éxitos, abandonos, celos, problemas de salud mental y reencuentros
- 4
Germán Tripel: su nuevo show de Queen, su opinión sobre el regreso de Bandana y por qué no es “el momento” para la vuelta de Mambrú






