El ex tenista cumple diez años de casado con su mujer y entrena a su primogénita para que lo suceda en el deporte que lo llevó a la gloria
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Era inevitable que siguiera los pasos campeones de su padre. Lo lleva en la sangre. Tal como lo soñó alguna vez, Guillermo Vilas (62) encontró en su primogénita, Andanin (11), la cómplice perfecta con quien compartir su pasión por el tenis, el deporte que lo convirtió en leyenda. El mismo lo admitió cuando su hija, de entonces 2 años, ya manejaba la raqueta como una verdadera campeona. "Mi hija juega muy bien al tenis", fueron las orgullosas palabras del ex número dos del mundo.
La pequeña, fruto de su matrimonio con la tailandesa Phiangphathu Khumueang (32) –con quien también tuvo a sus otras "princesas", Lalindao (5) e Intila (4)– hoy ocupa el puesto 54 del ranking de la Asociación Argentina de Tenis entre las menores de 12 y va por más. Entrena todos los días y estudia, una y otra vez, las jugadas de sus tenistas favoritos: Rafael Nadal y Maria Sharapova.

Tras debutar el año pasado en el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club, Andanin continuó progresando bajo la atenta mirada de su padre. De hecho, el viernes 27 de febrero inauguró su calendario 2015 y participó del Torneo Nacional Sub-12 que tuvo lugar en el Club Nordelta.
Y, por supuesto, llegó escoltada por su incondicional familia. Así como el cuatro veces campeón de Grand Slams la ayudó a cargar el bolso raquetero, su madre también se preocupó por acercarle dos botellitas de agua para enfrentar el partido. Bajo el intenso calor de las tres de la tarde, Andanin enfrentó a Camila Keller durante un match que se extendió hasta las cinco. Y si bien perdió por 7-5, 6-2, "Willy" no dudó en felicitarla por su esfuerzo. "Estoy muy orgulloso de ella. Está aprendiendo, pero va por buen camino. A pesar de que en un principio practicaba conmigo, ahora es su madre quien la entrena. Entre mujeres se entienden", contó entre risas.
LA GRAN HISTORIA DE AMOR

El tenía 47 años y ella 17, cuando se conocieron en Bangkok. Y el flechazo fue inmediato. "La primera vez que nos vimos me dijo que yo era un buen hombre y eso me desarmó. Porque toda mi vida había querido ser una buena persona", confesó Guillermo tiempo después. Enamorado hasta los huesos, la diferencia de edad no pudo contra la perseverancia del campeón, que abandonó su condición de soltero codiciado –en sus años de gloria Vilas sedujo a la princesa Carolina de Mónaco, a la ex Miss Argentina Mirta Massa y a la top model María Lina Gianetti– para caer en los brazos de la joven tailandesa. Y, con la autorización de los padres, invitó a su enamorada a recorrer el mundo: Nueva York, Mónaco, Miami… Desde entonces nunca se separaron y, tres años después, en junio de 2003, nacía en París su primera hija, Andanin. Si bien hacía tiempo que venían planeando casarse, la boda recién llegó el 16 de mayo de 2005, cuando sellaron su amor con una sencilla ceremonia en el consulado tailandés de Buenos Aires y luna de miel en Europa. Después de convertirse en padre de tres mujeres, "Willy" reconoce que la paternidad le imprimió un nuevo color a su vida. "Mis hijas me llenan de felicidad. La pasamos muy bien juntos… La verdad es que ser papá es lo que mejor manejo", confió.
Siempre fiel a su bajo perfil y a su vida nómade –la familia reparte sus días entre Buenos Aires, París y Bangkok– y mientras acompaña a su mujer en la crianza y educación de sus hijas –las educan según los más altos estándares franceses– Guillermo celebra quince años de amor con Phiangphathu y continúa alentando la carrera de Andanin, su más fiel heredera.
Texto: Jacqueline Isola
Fotos: Tadeo Jones
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