Jimena Buttigliengo cuenta su increíble y vertiginosa historia de amor francés

Hasta los seis meses, Jimena hizo rutina de ejercicios, pero ahora sólo práctica yoga, pilates y meditación. Y aunque dice que come cada vez que tiene ganas, siempre eligió platos nutritivos. “¿Antojos? Frutas, algo que nunca me había pasado. Además, helado y chocolate, mi perdición eterna”.
Hasta los seis meses, Jimena hizo rutina de ejercicios, pero ahora sólo práctica yoga, pilates y meditación. Y aunque dice que come cada vez que tiene ganas, siempre eligió platos nutritivos. “¿Antojos? Frutas, algo que nunca me había pasado. Además, helado y chocolate, mi perdición eterna”.
Hace un año, durante un viaje de placer por Londres, la modelo conoció al decorador de interiores francés Willy Rizzo; hoy viven en París y esperan la llegada de sus mellizos, a quienes decidieron llamar Willy y Lynda
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14 de junio de 2017  • 16:28

Siempre sintió atracción por Francia. Dice que mientras estudiaba el idioma de Baudelaire en el secundario, soñaba con vivir alguna vez en París. “En ese momento, lo veía como un lugar utópico”, recuerda Jimena Buttigliengo (33). Y aunque su primera experiencia en la Ciudad Luz no resultó como esperaba (“fue a los 17 cuando viajé contratada por la agencia de modelos Women Management para desfilar en la Semana de la Moda y lo pasé pésimo, pedí volverme antes”), dieciséis años después –tras muchas visitas cargadas de buenas experiencias– el paisaje, la gente y sus atractivos culturales la conquistaron para siempre. Finalmente, hace un año cumplió su deseo de radicadarse allí. Pero hay más: hace nueve meses se enamoró de un francés llamado Willy Rizzo, hijo del reconocido fotógrafo napolitano que lleva su mismo nombre, con quien está a punto de convertirse en mamá por primera vez. ¡Y de mellizos!

–¡Cuántos cambios en poco tiempo! Vamos por partes. ¿Cómo conociste a tu pareja?

–En Londres, durante un brunch y por amigos en común. Enseguida hubo conexión entre nosotros. Yo venía de estar en pareja con alguien que fue muy importante en mi vida, pero habíamos terminado y decidí radicarme en París para hacer un Máster en Fotografía. Antes de instalarme, viajé en plan vacaciones por Europa. No tenía apuro, quería ver dónde iba a vivir y organizarme un poco. Después de aquel primer encuentro, nos volvimos a ver en la capital francesa. Y el 16 de septiembre nos pusimos de novios.

–¿Cómo te conquistó?

–Yo soy enamoradiza y me gusta estar en compañía, pero en Willy encontré un combo perfecto: me divierto, la pasamos bien, conectamos, nos gusta lo mismo, tenemos una energía similar y los dos vamos para adelante. Siento que es el amor de mi vida.

–Él es hijo de Willy Rizzo, el reconocido fotógrafo de las estrellas. ¿Siguió los pasos de su padre?

–Su papá también era diseñador, pero es muy reconocido por su trabajo fotográfico. Retrató a Marilyn Monroe, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Brigitte Bardot… Además, trabajó para Vogue y Paris-Match, entre otros. Y Willy, mi pareja, nada que ver, aunque tiene un costado superartístico: es decorador y se dedica al real estate. Lo hace, principalmente, en París, Ibiza, New York. Compra departamentos y los interviene por completo con su estilo, que es único. Los Rizzo son una familia muy artística y me encanta compartir momentos con ellos. Siempre me gustó lo estético. Por eso, vivir en Paris es realmente un placer. Acá, desde que te despertás, todo es fascinante: cómo se viste la gente, cómo te atienden en un café… Es lindo por donde lo mires. Estar en París es un sueño, especialmente cuando hablás el idioma, porque los parisinos te tratan de otra manera. Pero sigo con clases para perfeccionarme.

–¿Cómo recibiste la noticia del embarazo?

–¡Sorprendidísima! Cuando volví a París después de unas vacaciones de verano en Argentina, me fui a hacer el típico chequeo de rutina, ese que nos hacemos todas las mujeres anualmente, y en una ecografía el médico me dijo: “Veo un movimiento acá. Te recomiendo que te hagas un análisis de sangre para confirmar si estás embarazada”. Enseguida me compré dos test de embarazo, que me dieron positivo. Fue una alegría total.

–¿Lo estaban buscando?

–Fue una sorpresa con alegría total. Yo, inconscientemente, tenía muchas ganas de ser mamá. Ya había cumplido muchos objetivos personales como mujer y profesional. Pero siento que la maternidad te llena y suma para el resto de tu vida. Creo que ninguna mujer debería perderse la oportunidad de pasar por este proceso de sentir cómo el bebé crece en tu panza. Este contacto es muy fuerte, más cuando son dos bebés…

–¿Enseguida supiste que eran mellizos?

–En la segunda ecografía. Por suerte, estaba con Willy. En mi familia hay mellizos, como mis primos, que tienen mi misma edad. ¿Te digo la verdad? No me sorprendió, yo sabía que en algún momento iba a ser mamá de mellizos. Cada vez que consulté con algún astrólogo o me tiré las cartas me decían que iba ser así. Siempre lo creí, así que en seguida me sentí preparada para ser mamá de dos por primera vez.

–¿Cómo te trata este embarazo doble?

–Por suerte, está resultando espectacular. Los primeros dos meses no entendía mucho qué me pasaba, ¡ni siquiera tenía panza! Todavía cursaba el Máster y me sentía un poco inestable y mareada. Pero después del tercer mes, me volvió la energía, tenía ganas de estar linda otra vez…

–A simple vista, lo estás. ¿Cómo te cuidás?

–Nunca me cuidé mucho, trato de tener una vida normal, más allá del embarazo. Siempre fui bastante sana para comer. Y estoy fascinada por las frutas, algo que nunca antes me había pasado. ¿Otro antojo? El helado y los chocolates, que van mucho conmigo [Risas]. En lo físico, entrené hasta los seis meses. Ahora ya siento que es demasiado y sólo hago yoga, meditación y camino bastante. Además, trato de tener actividades sociales, porque me hace bien relacionarme con gente. Hay algo que me encanta de las mujeres francesas y es que, por su espíritu libre, llevan los embarazos de una manera muy natural. La frase es: “No estás enferma, sólo estás embarazada”.

–¿Cuál es tu fecha de parto?

–El 10 de octubre pero, al ser mellizos, dicen que se puede adelantar un poco. Para mí, lo más importante es que pasen el tiempo necesario en la panza.

–¿Ya armaron el cuarto de los bebés?

–Sí, aunque al principio quiero que duerman al lado mío. No sé cómo seré como mamá, pero quiero tenerlos bien cerca, más siendo bebés. Pero no soy la típica madre que tiene todo preparado, recién esta semana empecé a hacer las compras.

–¿Te imaginás como mamá?

–Quiero dejarlos ser, porque creo que cada persona vino a este mundo a ser único y especial, dueño de su propio destino. Voy a ser exigente en su educación y desarrollo, soy una persona estructurada, aunque no lo parezca. En mi casa lo hicieron así y me sirvió para la vida. Pero quiero que se diviertan, que sean alegres y estén llenos de amor.

–¿Ya eligieron los nombres?

–Ni bien quedé embarazada, Willy me propuso Willy y Lynda. Y enseguida le dije que sí, me encantaron. Me gustan mucho los dos porque son cortos, se pueden decir y entender en cualquier idioma, son alegres y creo que van a tener una personalidad un poco así [Se ríe].

  • Texto: Paula Galloni
  • Fotos: Weiwei (www.weipictures.com)

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