La boda secreta de Taylor Swift y Travis Kelce: ¿dónde será? ¿cuándo? ¿quiénes son los invitados?
La pareja, que se comprometió en agosto pasado, organizó su casamiento sin revelar ningún detalle públicamente. Después de meses de especulaciones sobre el día, el lugar y los famosos invitados, todo apunta a que se celebrará este fin de semana en Nueva York
9 minutos de lectura'

Taylor Swift se casa. Punto. Aquí empieza y aquí podría acabar esta historia. Porque lo cierto es que poco, si no nada, se sabe a ciencia cierta de la boda de la cantante pop más rica del mundo, la que hizo la gira más convocante y millonaria del planeta hasta la fecha, la que apunta a competir por el Oscar para la próxima temporada por su canción para la banda sonora de la nueva Toy Story, “I Knew It, I Knew You”. Su boda, la que se prevé como una de las grandes fiestas del año, concentración de rostros conocidos y evento millonario, no tiene día, hora ni lugar oficial. Extraoficialmente, todo lo que quieran. Como siempre, el genio y figura de Swift consiguió mostrar exactamente lo que quiere y, sobre todo, ocultar lo que no desea que se conozca, aunque sea con una carpa gigante y fosforescente.
Taylor Allison Swift, nacida en Pensilvania hace 36 años, se casa con Travis Michael Kelce, también de 36, nacido en Westlake, Ohio, célebre y también millonario jugador de fútbol americano. Para la prensa estadounidense es una de las noticias del año, pero solo tienen el título, que conocieron a finales de agosto del año pasado, cuando los protagonistas de la historia anunciaron su compromiso en un posteo de Instagram (de alcance global inmediato y que actualmente acumula 37,4 millones de me gusta). Después, en diversas entrevistas —sobre todo las que ella concedió por el lanzamiento de su álbum The Life of a Showgirl, en octubre—, dieron más detalles. Pocos. Medidos. Exactos.

Porque si en algo se destaca Swift, y lo hizo a lo largo de sus veinte años de carrera, es en saber dar pistas (y hacer que sus fans sigan los llamados easter eggs como sabuesos olfateando) cuando quiere, pero sobre todo en mantener ocultos los aspectos de su vida de los que no quiere informar, pese a ser una de las personas más públicas del planeta.
Durante los seis años que mantuvo una relación con el actor británico Joe Alwyn, apenas se los vio en público juntos en media docena de ocasiones; posando, jamás. Si fue cosa de ella o de él, de las circunstancias o de la vida, es algo que queda para las elucubraciones de los fans. Pero cuando empezó a salir con Kelce no lo ocultó ni cinco minutos.
Tuvo noviazgos que fueron enormemente públicos (o tanto como ella quiso) y otros de los que jamás se sabrá nada. Sus padres están en todos sus conciertos y documentales: nadie sabe a ciencia cierta si están casados o separados. Su hermano es tema común de sus canciones: solo los más swifties conocerán su cara. Habló públicamente de cómo perdió los derechos de sus discos y, de hecho, construyó una gira sobre esa narrativa. Cuando los recuperó, lo anunció bajo enorme sorpresa: ni fans ni miembros de la industria tenían ni la más remota idea de que eso se estaba gestionando en secreto.

Así es ella con todo, ¿cómo no iba a serlo con su boda? La prensa jugó con que el enlace se celebraría el 13 de junio, por ser el 13 uno de los números favoritos de la cantante, fecha (en diciembre) de su cumpleaños. Erraron. Después, lo pasaron al 3 de julio. O, más bien, al fin de semana del 4 de julio.
Medios tan poderosos como The New York Times o The Washington Post llegaron incluso a apostar en redes sobre dónde tendrá lugar la celebración: ¿en el hogar nuevo que ha comprado con Kelce? ¿En su Holiday House, la casa de vacaciones que tiene en Rhode Island? Lo último es que, al parecer, el gran evento será en el Madison Square Garden. Un enorme y frío recinto en pleno centro de Manhattan, una cancha de básquet gigante, para la que se estaría haciendo construir un enorme escenario. Hay quien dice que el intercambio de votos tendrá lugar días antes en un lugar más íntimo. O quizás ya ocurrió. En realidad, nadie lo sabe. The New York Times dio recientemente más detalles, que se presuponen ciertos: el 2 de julio habrá una reunión íntima de aproximadamente 100 personas; el 3 de julio cerca de mil invitados se reunirán en una celebración con posibles actuaciones musicales. Documentos legales confirman que algo va a ocurrir del 2 al 4 de julio en el Madison Square Garden, ya que se solicitó cerrar y cortar las calles aledañas al estadio. Y la policía neoyorquina ya recibió advertencias sobre la posible afluencia masiva de público a la zona.
También dio una pequeña pista Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, cuando habló del partido del 5 de julio del Mundial de Fútbol en el New Jersey Stadium: “Estamos acostumbrados a los grandes eventos y estamos increíblemente entusiasmados con este. Sabemos que coincide con el 4 de julio, la celebración del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos y la boda de Taylor Swift —todo ello ocurriendo al mismo tiempo—, y nos hace muchísima ilusión dar la bienvenida al mundo aquí“. Un reportero insistió después: “¿Mencionó la boda de Taylor Swift? ¿Fue invitado? ¿Acudirá? ¿Hay algo que debamos saber sobre ello?“. Divertido, el mandatario respondió: ”No y no. Les deseo una boda preciosa. Escucharé “Only The Young” solo, en mi casa", reía, en referencia a un tema de Swift que ya utilizó en su campaña animando a los jóvenes al voto.
Que la boda está a la vuelta de la esquina es un hecho, y así lo confirman también los movimientos de la pareja en los últimos días. Él, en Los Ángeles con su grupo de amigos; ella, en su casa de Rhode Island con su amiga de la infancia, entre otras personas, y una fuerte presencia de seguridad en la zona. Ambos celebrando lo que parece ser su despedida de soltero y soltera. Pista a pista se fueron intuyendo detalles, porque ni ellos ni mucho menos sus invitados hablaron públicamente del evento.
Se dijo, escribió y publicó todo tipo de rumores sobre su boda. Que si el futuro matrimonio había exigido a los invitados que firmaran un estricto contrato de confidencialidad antes de recibir información sobre el enlace; que si les habían pedido que despejaran varias fechas del verano; que si las invitaciones habían sido enviadas con marcas de agua para evitar filtraciones —y conocer a los responsables en caso de que así sucediera—; que si habían estado dando datos diferentes a cada uno de ellos con el objetivo de encontrar a un topo en la larga lista de asistentes; que si el lugar definitivo de la boda se les iba a comunicar solo días antes; que si se había prohibido a los amigos con pareja pero no casados acudir con ellos a la cita —por ejemplo, Zoë Kravitz, una de las mejores amigas de la cantante, no podría ir con su prometido y expareja de Swift, Harry Styles—; que si habían pedido que nadie hiciese regalos... La rumorología haciendo una vez más de las suyas. Mientras, ellos y su equipo de comunicación evitando por todos los medios hablar, comentar o desmentir cualquier noticia. Demostraron que el silencio es su mejor aliado, pues, a escasos días de la hipotética celebración, no hay nada en claro para los medios de comunicación.

Lo de los invitados es otro tema aparte. No hay lista oficial. Ninguno de sus inseparables amigos habló públicamente de ello ni confirmó su asistencia, respetando así el silencio con el que se está organizando todo. Las redes hablan, los medios intentan hacer averiguaciones de quién va a ir, quién no fue invitado, quién se cayó de la lista y quieren saber en qué punto están las relaciones personales en un grupo dispar cuyo nexo de unión es Swift. Incluso The Telegraph publicó un croquis sobre el tema: Jack Antonoff, colaborador habitual en los discos de la cantante, actualmente casado con la actriz Margaret Qualley, mantuvo una polémica relación con Lena Dunham, también íntima de la artista, quien hace unos meses confirmó haberle sido infiel durante su noviazgo. La cantante Phoebe Bridgers, otra amiga de Swift, mantuvo durante más de dos años una relación con el actor Paul Mescal, actual pareja de su también amiga Gracie Abrams y a la vez íntimo de su expareja, Joe Alwyn. Y el más reciente: a Sophie Turner, una de sus mejores amigas y exmujer de Joe Jonas, también expareja de Swift, se la vinculó recientemente con el cantante Chris Martin, vocalista de Coldplay y expareja de Dakota Johnson, también del círculo cercano de la intérprete de “Shake It Off”.
Por no hablar de la presencia o ausencia de Blake Lively (y su marido Ryan Reynolds). Nada se sabe sobre la que hasta hace nada era una de las mejores amigas de la cantante y cuya relación se enfrió después de la disputa judicial de la actriz contra su compañero de rodaje Justin Baldoni y que salpicó de lleno a Swift. Incluso se llegó a hablar de si iba a ir el príncipe William: “Espero y estoy seguro que habrá alguna invitación, pero ya veremos”, afirmó, no se sabe si en broma o no, en una entrevista reciente el heredero al trono británico. Así que sí, la boda no solo da de qué hablar por sí misma, también es una fuente inagotable de dimes y diretes de sus invitados.
Swift y Kelce quisieron blindar su boda, pero lo que no está tan claro es si van a compartir algún tipo de información con sus seguidores una vez que sean marido y mujer, como ya ocurrió con el inesperado compromiso. Solo ellos saben cuál es su siguiente paso, aunque muchos digan saber qué es lo que viene después.
Otras noticias de Taylor Swift
1Profundo dolor: cómo será la despedida de Ernestina Pais
2Jordan Joy: es la hija de Bono, fundó una exitosa empresa y ahora deja todo para dedicarse a la música
- 3
Fernando Burlando explicó por qué el reclamo de Flor Peña a Luzu TV podría alcanzar una cifra millonaria
4Mario Pergolini, en shock por la muerte de Ernestina Pais: “Fue un golpe horrendo”





