El diseñador es el favorito para las bodas de la nobleza europea; este fin de semana se lució como realizador del vestido de Tatiana Santo Domingo
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El adiós de Valentino Garavani a las pasarelas llegaba en 2008, tras seis décadas dedicadas en cuerpo y alma a la costura. Primero el prêt-à-porter, y unos meses más tarde la alta costura, sus dos últimos desfiles en París se convertían en la despedida oficial del modisto lombardo, que dejaba la firma que lleva su nombre en manos de sus dos sucesores.
A pesar de haberse bajado de la pasarela, la aguja de Valentino, que cumplirá 82 años en mayo, no ha dejado de trabajar en este tiempo, aunque lo ha hecho sólo por encargo, como los grandes modistos de antaño: tres novias, una por año, han salido de su taller desde 2012. Anne Hathaway, Magdalena de Suecia y este mismo fin de semana la creación invernal para Tatiana Santo Domingo, pasaban a formar parte de esa exclusiva lista de novias vestidas por Valentino en su gran día.
La realeza europea cuenta, de hecho, con un selecto número de admiradoras del trabajo del diseñador: el vestido de novia de Marie-Chantal Miller en su boda junto a Pablo de Grecia presidía la retrospectiva inaugurada en Londres hace sólo un par de años con los mejores trabajos de Valentino; una espectacular creación que reunía más de cuatro meses de trabajo, bordada enteramente a mano y con pequeñas incrustaciones de perlas. La cuarta novia royal del diseñador: la bellísima Máxima de Holanda, que daba el "sí quiero" en 2002 con un vestido de mikado de seda, en manga larga y cuello elevado.
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