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A menos de 48 horas del enlace, la prometida de Guillermo de Inglaterra pasó hoy sus últimas horas en su residencia, antes de convertirse en esposa del príncipe y dejar para siempre su hogar familiar. Visitó Clarence House mientras el resto de los Middleton se prepara para el magno acontecimiento y ya se hospeda en el hotel Goring cuya recepción se llenó de curiosos ante la llegada del padre de la novia, Michael Middleton, y el desfile de algunos trajes para el gran día, eso sí enfundados y envueltos para evitar tanto arrugas, roces y manchas como las miradas. Pero Catherine no se ha dejado ver aún por el lujoso hotel.
La próxima vez que vuelva a casa será princesa y futura reina de Inglaterra. Si Catherine estaba nerviosa, no lo parecía. Se mostró tranquila, relajada y feliz al volante de su auto en este viaje con dirección a un destino excepcional. Salió por última vez después de un almuerzo con sus padres, Michael y Carole Middleton, en el que se encontraba también disfrutando de la reunión familiar el príncipe Guillermo. El novio, que también pasó el domingo de Resurrección con sus suegros, ha tratado de pasar tanto tiempo como es posible con sus parientes políticos antes del enlace. El adiós de los Middleton a su hija y a su hermana no fue una triste despedida y reinó el buen humor.
Y es que todos esperan con ilusión la boda real. El príncipe Harry -padrino del príncipe Guillermo- apenas paró de sonreír en su última aparición: el reencuentro con sus compañeros de marcha, un grupo de veteranos heridos en la guerra de Afganistán, a los que se unió en un tramo de su viaje al Polo Norte. El equipo ha regresado triunfante y el príncipe se complace de verles de nuevo refiriéndose a ellos como "increíblemente inspiradores". También Chelsy Davy obsequió a los fotógrafos con la mejor de sus sonrisas cuando fue pillada yendo de compras por la zona de tiendas favorita de Catherine Middleton, Kings Road. Si buscaba accesorios de última hora para su traje de boda, está por ver. Chelsy no figura en la lista oficial de invitados, pero se espera que asista como acompañante del príncipe Harry. La misma alegría asomaba al rostro de la duquesa de Cornualles cuando salió a cenar con sus hijos, Tom y Laura, y sus parejas, Sarah Buys y Harry Lopez, y no hay duda de que la conversación giró en torno a la boda real.
Pippa Middleton afronta tranquila su papel de dama de honor en la boda real del príncipe Guillermo con su hermana mayor, Catherine Middleton, como se ha visto en una de sus últimas salidas a pocos días del gran acontecimiento. La joven asistió a la fiesta de compromiso de la hija del multimillonario inglés Richard Branson, Holly Branson, que se casará el 20 de noviembre con su prometido, Fred Andrews, y brindó junto a las princesas Beatriz y Eugenia de York por la felicidad de la pareja. Otro matrimonio por amor que volverá a reunir a la realeza británica.
Se cuidó de mantener un bajo perfil, consciente de su papel clave en las nupcias reales, pero no lo consiguió: se convirtió en el centro de atención como lo hubiera hecho su hermana Catherine y también como ella manejó la situación como una profesional. Pippa, preciosa con un vestido corto escalonado de volantes de color melocotón, que resaltaba su magnífico bronceado, y un blazer negro con zapatos a tono, se mostró serena ante el batallón de reporteros gráficos que cubrían la llegada de los invitados a los jardines Kensington, demostrando que ha aprendido las lecciones de su hermana mayor.
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