
Manuel Ibero de Gran Hermano: de su relación con Zoe Bogach a su punto débil y la inesperada agresión que sufrió
Eliminado del reality, el joven oriundo de Zárate habló con LA NACION sobre su estadía en la famosa casa y respondió a las críticas
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Manuel Ibero entró en Gran Hermano con la intención de ser conocido por mérito propio y no tanto por ser “el ex de Zoe Bogach” (otra exparticipante del reality). A lo largo de los meses que estuvo en la casa, generó tanto alianzas como rivalidades. En un diálogo con LA NACION, contó cómo fue esta experiencia, pero también habló de su familia y de un doloroso ataque que sufrió y que se relaciona con el asesinato de Fernando Báez Sosa.
—¿Te sorprendió tu eliminación o era algo que considerabas que podía pasar?
—Intuía que mi personaje era bastante fuerte dentro de la casa y por lo que me contaron, mi visión estaba bastante acertada. Me iba bien en las placas positivas y creo que en las placas negativas yo no era el foco. Entonces no acumulaba demasiado hate. En el último tiempo, tuve bastantes discusiones con Sol Abraham y me enteré de que ella tiene un fandom bastante grande. Pero la verdad es que a mí me servía ese ida y vuelta con ella para ver cómo me estaba yendo y si no iban por mí era o porque no se podía o porque tenía banca.
—Entonces...
—Y ahora me voy contento porque esta es una casa muy picante. Llegó un momento en que no podía ni hablar porque cualquier cosa que decía era un problema y me acusaban para que quedara como el malo de la película. Quizá me hubiera convenido quedarme callado con todo.
—Como consuelo, ¿te alegra haber salido de la casa para presenciar la locura del partido entre Argentina e Inglaterra?
—Sí, porque volvimos a vivir algo que representa mucho para los argentinos, más teniendo a Inglaterra enfrente. Creo que las cosas pasan por algo y no es casualidad que esto pase cuarenta años después del gol de Maradona. Se repitió la historia.
Polémicas previas
—¿Cómo te presentarías si tuvieras que arrancar todo desde cero?
—Soy un tipo muy empático, amiguero y familiero por sobre todas las cosas. Para mí, la familia es lo principal. En mi casa las reinas son mi vieja y mi hermana. Soy bostero a muerte, me encanta el fútbol, soy fanático de Messi, de Maradona y de Román [Riquelme]. Tengo pasiones como el gimnasio y como persona trato de ser generoso y siempre priorizar al otro porque es lo que me enseñaron.
—¿Cómo pensás que te jugó lo que se sabía de vos antes de entrar al reality, con las acusaciones que realizó tu expareja, Zoe Bogach?
—Eso creo que fue al principio, después logré revertir esa imagen injustificada porque fueron todas difamaciones. La realidad es que entré con el pie izquierdo porque la gente conocía algo de mí que no era cierto y quedé marcado por eso.
—¿Por qué pensás que los seguidores del programa están tan pendientes de tu relación con las mujeres, quizá porque se dice que en tu relación con Bogach hubo manipulación?
—La verdad es que con Zoe no tuve una relación en la que existiera manipulación. Tuvimos una relación durante dos años que para mí fue muy linda. Para ella creo que también, por las cosas que me decía. Después de que se desató todo el escándalo, la verdad es que la pasé mal, decidí alejarme y evité responder a todas las acusaciones que hizo. Pero también siento que terminé hablando en la casa sin decirlo, con mis amigos, con mis acciones, con mi relación con las mujeres. De Gran Hermano me llevo muchas amigas y gente que ha hablado maravillas de mí, de cómo he sido con ellas, con Andrea [Del Boca], con Lola [Tomaszeuski], Lolo [Poggio], Titi [Tcherkaski] y con la Pinco [Jennifer Galvarini]. La verdad es que las consentí a todas por igual. Ojalá que lleguen a la final tres mujeres, que es algo que nunca pasa.
—¿Vos hablaste algo de esto con tu mamá o tu hermana? ¿Te dieron algún consejo?
—No soy una persona que tenga problemas con el género. Me acusaron de ser súper infiel y de llevarme mal con las mujeres. Siempre trato de tratarlas como reinas porque es lo que me han inculcado en mi casa.
—¿Quién es tu punto débil en tu familia?
—Mi vieja es mi punto débil. Mi viejo es como yo; se puede defender solo. Pero mi vieja es lo más grande que hay, lo más importante que tengo.
—¿Cómo es tu relación con ella?
—Mi mamá es muy extremista. Antes de entrar en Gran Hermano, me dijo que yo no pertenecía más a la familia y después terminó entrando al “Congelados”. Yo estaba feliz; sabía que estaba haciendo todo muy bien porque estaba mostrando lo que soy y cuando la vi rebosante de felicidad no hizo falta que me dijera una sola palabra. Pero lamentablemente el relato que había sobre mí, encima injusto porque fue simplemente una difamación, me termina dando un mote por el cual siempre voy a estar bajo la lupa, por cualquier cosa que diga o haga. Me pasaba también en la casa.
—Hace un par de días empezó a correr un rumor de que quizás conocías al grupo de rugbiers que mató a Fernando Báez Sosa, ¿cómo es esa historia?
—Yo no soy fanático del rugby, no frecuentaba ese ambiente, pero fui víctima de uno de esos chicos cuando tenía dieciocho años. Yo estaba en una fiesta de Navidad; estaba recién operado de los ligamentos cruzados de la rodilla, entonces tenía toda la pata vendada. Viene uno de los chicos y me da una piña por detrás, me doy vuelta y me pega una patada en la rodilla que tenía operada. Después de eso, me voy llorando con mis amigos porque me dolía mucho la rodilla. Viene otra vez el mismo y me pega tres piñas. Estuve quince minutos inconsciente. Era [Enzo] Comelli y no tengo ningún problema en decirlo. En Zárate nos conocemos todos con todos y era gente que de vista la tenía. Y aprovecho este espacio para mandarle el pésame a la familia de Fernando. En su momento pedí justicia por él.
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