Tras la abdicación del rey Alberto, hoy Bélgica tendrá nuevos soberanos
1 minuto de lectura'
Desde que el príncipe Felipe se casó con Matilde d’Udekem d’Acoz en diciembre de 1999, el interés por la familia real belga creció desmesuradamente y la joven princesa, nacida en la localidad belga de Uccle en 1973, se convirtió en protagonista de todos los eventos del calendario social y político de su país. Nacida sin título dentro de una familia noble de la corte de Bélgica, con su casamiento Matilde hizo que el rey Alberto le otorgara a su padre, Patrick d’Udekem d’Acoz (1936-2008), el título de conde. Su madre es la condesa de origen polaco Anna Maria Komorowska, hija del conde Leon Michel Kmorowski y de la princesa polaca Zofia Maria Sapieha-Kodenska. Esto convierte a la futura reina, junto con Sofía de Liechtenstein y Stéphanie de Luxemburgo, en una de las tres princesas herederas consorte de una casa reinante europea con ascendencia noble.
Matilde es la mayor de cinco hermanos –le siguen Marie-Alix, Elisabeth, Hélene y Charles-Henri– y cursó sus estudios primarios en Bastoña y los secundarios en el prestigioso Institut de la Vierge Fidèle de Bruselas. En 1994 se graduó en Fonoaudiología en el Institut Libre Marie Haps de Bruselas con altísimas calificaciones. Sin embargo, su interés por la psicología la llevó a compaginar su trabajo como fonoaudióloga con la carrera de Psicología en la Universidad Católica de Lovaina. En el año 2002 obtuvo su nuevo título con honores.
Felipe y Matilde se casaron el 4 de diciembre de 1999 en la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula de Bruselas. A partir de ese momento, ella se convirtió en duquesa de Brabante, título reservado para los herederos del trono. Quien se coronará como Su Majestad el 21 de julio habla francés, holandés, inglés e italiano. El 3 de julio de 2013 su suegro, el rey Alberto II, anunció su renuncia al trono belga, que se hará efectiva el día que se conmemora la fiesta nacional de Bélgica. Por lo tanto su marido, el príncipe Felipe, asumirá la jefatura de Estado y el título de rey de los belgas. Así, ella se convertirá en la reina consorte.
Trabajadora infatigable y fiel acompañante del príncipe Felipe en todos sus compromisos oficiales, Matilde se volvió, de hecho, en la mejor embajadora de su reino. Viaja de norte a sur y casi sin descanso para ofrecer la mejor imagen de su país, aunque ello signifique que deba apartarse de sus cuatro hijos: la princesa Elisabeth (11), el príncipe Gabriel (9), el príncipe Emmanuel (7) y la princesa Eléonore (5).
Y es que desde que los príncipes herederos se casaron, desempeñan un papel mucho más activo en el desarrollo de la vida pública de la monarquía belga. No solo en la infinidad de actos oficiales a los que asisten, sino también en el fortalecimiento de la labor de los reyes Alberto II y Paola. Y ahora, como consecuencia del deteriorado estado de salud del rey Alberto, intensificaron aún más sus obligaciones oficiales.
Esta mujer despierta una gran curiosidad entre escritores y periodistas de gran prestigio, que siguen sus pasos con todo detalle a la búsqueda de datos inéditos que definan a la perfección su personalidad; su lugar en la Casa Real; lo que representa su futuro papel como reina de los belgas; la imagen que ofrece del país cuando viaja al extranjero; cómo es recibida y, especialmente, cómo todos caen seducidos ante su poder y sencillez. Porque, aunque guarde siempre un segundo y discreto puesto detrás del futuro rey Felipe, Matilde impresiona por su dignidad y elegancia y es, definitivamente, el corazón joven de la monarquía belga.
Texto: Rodolfo Vera Calderón
Fotos: Getty Images
- 1
En fotos: del chapuzón de Irina Shayk en Miami a la salida de Bad Bunny en Brasil y la elegancia de Amanda Seyfried en Berlín
2La familia del Indio Solari desmintió que haya sufrido un ACV y aclaró cómo está su salud
3Shia LaBeouf y Mia Goth se separaron: “Su relación siempre fue complicada”
4A un año de su muerte: la herencia de Gene Hackman sigue sin definición judicial




