Quién es la China Ansa: de una infancia difícil y años detrás de cámara a su nuevo desafío en MasterChef Celebrity
La periodista debutó en las cocinas del reality de Telefe después de construir una carrera que comenzó lejos de las cámaras; su historia de esfuerzo, los trabajos que tuvo antes de llegar a la televisión y la familia que formó
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El delantal blanco, una canasta de ingredientes y Elizabeth Vernaci como compañera marcaron el comienzo de un nuevo desafío para Josefina “China” Ansa. En el debut de la quinta temporada de MasterChef Celebrity, este lunes por Telefe, la periodista fue una de las primeras doce figuras elegidas para encender las hornallas y tuvo que preparar, en dupla con la conductora radial, una merluza con puré de zanahoria y cremoso de papa y espinaca. El resultado convenció al jurado integrado por Damián Betular, Germán Martitegui y Maru Botana y ambas consiguieron subir al balcón.
La escena suma un nuevo capítulo a una carrera que, durante mucho tiempo, Ansa construyó lejos de ese lugar de exposición. Antes del noticiero, de Gran Hermano, de Escape perfecto y ahora de MasterChef Celebrity, hubo años detrás de cámara, currículums repartidos, trabajos alejados de la televisión y una certeza que apareció cuando todavía estaba terminando el colegio: quería dedicarse a la comunicación.
La historia, sin embargo, había empezado mucho antes y en un contexto bastante diferente al de su presente. Ansa se crio en Avellaneda junto a su madre, después de que sus padres se separaran cuando ella tenía tres años. Aunque mantuvo el vínculo con su papá, fue su mamá quien se hizo cargo de criarla mientras trabajaba como empleada de comercio en Once y Flores. “Pasamos cosas difíciles. Ella es mi ejemplo a seguir”, contó años después en una entrevista con ¡HOLA!.
Cuando le preguntaron qué soñaba durante aquella infancia, su respuesta fue: “De chica sólo soñaba con que tuviéramos un plato de comida. Con que llegáramos a fin de mes ya estaba, no podía ver a largo plazo”.
En 2024, en diálogo con LA NACION, volvió sobre aquellos años. Contó que vivían las dos solas, en una casa alquilada en Avellaneda, y que su mamá trabajaba mientras ella estudiaba y también empezaba a ganarse la vida. La definió como su “maestra” y su “gran debilidad”: “Soy quien soy gracias a ella, su fortaleza. Hizo que sea lo que soy, una trabajadora”.
Un dibujo y una vocación
El horizonte empezó a ampliarse a los 17 años. Al terminar el secundario, Ansa dudaba entre Psicología y Comunicación y realizó un test vocacional. Una de las consignas era imaginarse dos décadas más tarde y dibujar aquella escena. Sin saber demasiado bien por qué, se representó sobre un escenario, recibiendo un Martín Fierro.
“Entendí que lo mío eran los medios”, recordó en aquella entrevista con LA NACION. Se anotó entonces en la licenciatura en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires y comenzó un recorrido que estuvo lejos de ser inmediato.
Mientras estudiaba trabajó en un call center, fue secretaria en una constructora y también pasó por la gastronomía, en un restaurante de sushi de Puerto Madero. Allí entraba a las cinco de la tarde y podía salir a las cuatro de la mañana; aprovechaba los viajes para preparar los exámenes de la facultad.
Su primera oportunidad dentro de un medio tampoco fue delante de una cámara. Después de repartir currículums por canales y radios, una excompañera del colegio que trabajaba en el Grupo Indalo le abrió una puerta. Comenzó cargando datos en el sector comercial de emisoras como TKM, Pop, Radio 10 y Mega y después pasó a C5N. Allí trabajó durante años como trafficker y luego en la implementación de publicidad no tradicional.
Durante cinco años estuvo dentro del canal, pero todavía lejos del lugar que quería ocupar. “Yo sabía que tardaría, pero que llegaría, lo tenía claro, nunca me desenfoqué, tuve siempre la meta presente”, le contó a este medio. “Fue mucho tiempo y hay momentos de ansiedad, el desgaste de la vida, sentís que no lo vas a lograr, pero siempre fui optimista y no perdí el foco”.
Hasta que un día ocurrió algo que cambió el rumbo: faltó el meteorólogo de C5N y le propusieron reemplazarlo. Lo que en principio iba a durar apenas unos días terminó extendiéndose durante meses. Ansa recordó que “Jopo” Angeli y Javier Díaz le enseñaron desde cómo interpretar los vientos hasta las diferencias entre un huracán y un tornado y cómo leer la información del Servicio Meteorológico Nacional.
Después de varios años esperando una oportunidad frente a cámara, finalmente había llegado. Más tarde recibió una propuesta de Crónica TV para participar de un ciclo político por la tarde y, un año después, Telefe la convocó para Buen Telefe. Con el tiempo encontró un lugar estable en El noticiero de la gente y se convirtió en una de las caras del área informativa del canal.
De las noticias al entretenimiento
El paso de Ansa por el debate de Gran Hermano marcó un cambio importante en su recorrido televisivo y la llevó a explorar una faceta alejada del registro con el que se había hecho conocida.
El cambio no fue menor. Venía de atravesar la pandemia frente a las cámaras del noticiero, una experiencia que describió como “lo más duro” que le había tocado hacer, y pasó a sentarse en un estudio para analizar jugadores, discutir estrategias y exponerse a las reacciones de fanáticos y detractores del reality.
“Me pasé a artística y fue desafiarme a mí misma, verme en una nueva versión”, explicó a LA NACION. “Pasaba de la credibilidad del noticiero y la seriedad de haber pasado por la pandemia al frente de una cámara, a sentarme en un debate a hablar de un jugador, armar una polémica, un conflicto, enemistarse con otro panelista, opinar, acostumbrarse al fandom o al hater”.

El salto terminó de consolidarse con Escape perfecto, donde formó dupla con Iván de Pineda, alguien a quien había seguido durante años desde el otro lado de la pantalla. “Lo admiro profundamente. Era mi sueño estar con él. Miro mi presente y no puedo creer estar al lado de un conductor que admiraba tanto, es un lujo que me estoy dando”, decía en aquella entrevista.
Y entonces aquel dibujo adolescente volvió a cobrar sentido. En septiembre de 2024, pocos días antes de cumplir 34 años, Ansa ganó el Martín Fierro a Revelación por su trabajo en Escape perfecto. Habían pasado exactamente 17 años desde aquel test vocacional en el que se había imaginado recibiendo la estatuilla.
“Esto lo soñé toda mi vida, lo practiqué toda mi vida”, dijo sobre el escenario. Durante años, cuando se reunía con sus amigas, levantaba un vaso de fernet y ensayaba en broma un eventual discurso de agradecimiento.
Diego Mendoza y la familia que soñó formar
En paralelo a su crecimiento profesional, Ansa construyó la familia que durante años había deseado. Su historia con Diego Mendoza, exfutbolista, comenzó de una manera particular: se conocieron en plena pandemia y, durante nueve meses, mantuvieron el vínculo principalmente por videollamada mientras él jugaba en España.

Mendoza había preguntado por ella a Fernando Carlos, compañero de Ansa en Telefe, y luego la contactó. Las restricciones demoraron el encuentro cara a cara hasta que él regresó a la Argentina y viajó a General Madariaga para visitar a su familia. Para entonces, después de tantos meses hablando a distancia, sentían que ya se conocían en profundidad. “No sabíamos cómo olíamos pero sí nuestros quilombos”, bromeó ella en diálogo con LA NACION.
Mendoza terminó retirándose del fútbol profesional y pasó a acompañarla también en su carrera: comenzó a manejar sus redes sociales, representarla en trabajos con marcas y ocuparse de distintos aspectos de su actividad profesional. En 2023, además, le propuso matrimonio durante el cumpleaños de la periodista. La boda, explicaron entonces, quedó postergada por sus compromisos laborales.

En 2023 nació India, su primera hija. Apenas 45 días después del parto, Ansa empezó a grabar Escape perfecto. “El canal es su casa”, decía en 2024 al recordar cómo había transitado el embarazo y sus primeros meses como madre. Dos años después se sumó Rafael, su segundo hijo, nacido en octubre de 2025.
La maternidad también terminó conectándola de otra manera con su propia infancia. En la entrevista con LA NACION contó que, cuando se siente desbordada, suele pensar en su madre y preguntarse qué habría hecho ella en la misma situación. “No me puedo ahogar en un vaso de agua”, explicó. Y volvió a aquella mujer que la había criado trabajando y con muchas menos herramientas: “Sola y sin ayuda hizo maravillas”.
Ahora, mientras combina la televisión con la vida familiar, Ansa suma un nuevo desafío con MasterChef Celebrity. Después de años de construir su lugar frente a cámara, el reality la encuentra en una etapa distinta de su carrera, abierta a nuevos formatos y a seguir explorando otras facetas dentro de la televisión.
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