Sol Estevanez: "Esta bebita viene a sellar una gran historia de amor"

A días del nacimiento de su primera hija, la actriz y el polista Mariano Uranga comparten su felicidad con ¡Hola!
A días del nacimiento de su primera hija, la actriz y el polista Mariano Uranga comparten su felicidad con ¡Hola! Crédito: Gustavo Sancricca
María Güiraldes
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12 de febrero de 2019  • 16:46

"Un hijo es fruto del deseo de dos personas y ojalá no falte mucho tiempo para hacerlo real", nos confiaba Sol Estevanez (40) en abril de 2016. Hacía poco más de un año que se había puesto de novia con Mariano Uranga (38), el polista con quien aprendió lo que era sentirse amada y respetada de verdad, como ella misma definió en aquella primera entrevista que le dieron juntos a ¡Hola! Argentina. Entonces, Sol y Nito (así le dicen con cariño quienes lo conocen) ya soñaban con casarse y armar una familia. "Un hijo es el desborde de un gran amor", vaticinaba el seis goles desde Puerta Abierta, la chacra que su familia tiene en Open Door, y donde nos contaron su historia de amor. Cumplieron el primer deseo el 1° de abril de 2017 y poco más de un año después llegó la gran noticia: Sol estaba embarazada. "Esperamos un tiempo y empezamos a buscar. La ansiedad nunca es buena y yo estaba nerviosa, muy enrollada con el tema de la edad. Quedé cuando me relajé, que me costó muchísimo", cuenta la actriz en La Rambla, una de las confiterías preferidas de Nito, en Recoleta, donde se encontraron con ¡Hola! para conversar sobre la inminente llegada de su primera hija. "Vos pensás que quedarte embarazada es instantáneo y no es así. De hecho, quedé en Italia. Nos fuimos en mayo, porque Nito empezaba la temporada de polo en Europa, y al mes quedé. Antes de irnos él me dijo: ‘Va a pasar cuando estés más tranquila y así fue", explica Sol. "En mi caso, fue clave aprender a confiar y saber que podía hacerlo de manera natural. Eso me hizo bajar un par de cambios".

Sol posa para su marido, quien le propuso hacer un alto en su recorrido capitalino en La Rambla, una conocida confitería de Recoleta.
Sol posa para su marido, quien le propuso hacer un alto en su recorrido capitalino en La Rambla, una conocida confitería de Recoleta. Crédito: Gustavo Sancricca

Estar tan cerca de conocer a nuestra hija me genera mucha felicidad y, a la vez, me cuesta entender que mi vida va a cambiar para siempre
Sol Estevanez

“Cuando empezamos con la búsqueda yo estaba muy enrollada con la edad. Fue clave confiar y saber que podía quedar de manera natural”, confiesa Sol
“Cuando empezamos con la búsqueda yo estaba muy enrollada con la edad. Fue clave confiar y saber que podía quedar de manera natural”, confiesa Sol Crédito: Gustavo Sancricca

–Muy pronto, el sueño de convertirse en padres será una realidad.

–Si bien uno de mis grandes proyectos era formar una familia, recién cuando me crucé con Nito tuve el deseo de ser madre. Estar tan cerca de conocer a nuestra hija me genera una felicidad enorme y, a la vez, me cuesta entender que mi vida va a cambiar para siempre. Me asusta un poco porque siempre fui muy independiente.

–¿Cómo viven estos últimos días?

–Vivo la cuenta regresiva con alegría y con muchas preguntas porque soy primeriza. Tenemos fecha para mediados de febrero. Con Nito estamos subidos a una montaña rusa de emociones y no sabemos cuándo viene la próxima subida, ¡ni la próxima bajada! [Se ríe].

–¿Cómo se preparan para el parto?

–Tratamos de no pensar tanto. Yo soy muy ansiosa y él también, pero sabe cómo manejarlo y desde el minuto cero me enseñó a ir paso a paso. Nito sabe cómo domar a las yeguas, incluida yo, y cuando entro en ese frenesí de: ¿Y qué hacemos si pasa tal cosa?", él me calma: "Cuando llegue el momento, veremos". Tengo a mi lado al mejor compañero.

–¿Eligieron el nombre?

–Estamos entre tres opciones y todavía no nos decidimos.

–¿Cuándo supieron el sexo?

–En la ecografía de los tres meses. Nito no tenía una preferencia. O eso es lo que me dijo [Se ríe]. Yo pensé que íbamos a tener un varón. Tengo dos hermanos más grandes y no sé por qué creí que iba a ser así. Ahí ya la gordita me desestructuró un poco, pero lo acepté.

–¿Cómo lo imaginás a Nito de padre?

–Lo veo muy padrazo. Su hermano más chico, Juan, tiene a Rosa, de un año. Con su mujer viven en Australia y lo veo a él con su hija y me lo imagino a Nito igual: muerto de amor por su hija. Sentimos que esta bebita viene para sellar una gran historia de amor. Esa noche que conocí a Nito, en Miami [N. de la R.: fue en febrero de 2015, en una comida que compartieron con la trilliza María Emilia y su marido, Clemente Zavaleta], supe que nuestro guion ya estaba escrito.

El 1º de abril de 2017, Sol y Nito se casaron en Puerta Abierta, la chacra de los Uranga en Open Door. Casi dos años después, el matrimonio se prepara para darle la bienvenida a su hija, que fue concebida en Villa a Sesta, Italia.
El 1º de abril de 2017, Sol y Nito se casaron en Puerta Abierta, la chacra de los Uranga en Open Door. Casi dos años después, el matrimonio se prepara para darle la bienvenida a su hija, que fue concebida en Villa a Sesta, Italia. Crédito: Matias Salgado

Con Nito estamos subidos a una montaña rusa de emociones y no sabemos cuándo viene la próxima subida, ¡ni la próxima bajada!
Sol Estevanez

Recién llegados de La Pampa, adonde Mariano jugó un torneo entre estancias, aprovecharon una tarde de trámites por el centro para elegir ropa y juguetes para su hija. “Estamos entre tres nombres y todavía no nos pudimos decidir. Tenemos una lista, pero seguimos diciéndole ‘la bebita’”, cuenta Sol.
Recién llegados de La Pampa, adonde Mariano jugó un torneo entre estancias, aprovecharon una tarde de trámites por el centro para elegir ropa y juguetes para su hija. “Estamos entre tres nombres y todavía no nos pudimos decidir. Tenemos una lista, pero seguimos diciéndole ‘la bebita’”, cuenta Sol. Crédito: Gustavo Sancricca

Maquillaje: Irene Arcieri. Peinado: Luciana Arce. Agradecimientos: Palladio Hotel Buenos Aires [Av. Callao 924] y Venga Madre [www.vengamadre.com.ar].

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