“Una comedia de errores”: la excesiva y precoz boda de Sylvester Stallone y Brigitte Nielsen que dio inicio a un matrimonio fallido
Hace 40 años, el protagonista de Rocky y su joven compañera de elenco sorprendieron al mundo al pasar por el altar, pero la relación no prosperó
6 minutos de lectura'
Ella llevaba un vestido blanco al cuerpo con unas mangas enormes y una cola de seis metros. Él lucía el típico smoking negro y el gesto que se convirtió en su marca personal: el de un tipo rudo al estilo de Rocky, o Rambo, o el mismísimo Sylvester Stallone. El 15 de diciembre de 1985, hace 40 años, el célebre actor, guionista y director pasó por el altar junto a la imponente modelo danesa Brigitte Nielsen. Ella era una joven de 22 años a la que él, de 39 años, había conocido en el rodaje de Rocky IV. La boda no pasó desapercibida: fue tan apresurada como excesiva. Años después, sus protagonistas le sumaron un rótulo más: se trató de un gran error.
Un amor veloz
Cuando comenzó el romance entre Stallone y Nielsen, el actor aún estaba casado con la fotógrafa Sasha Czack, a quien había jurado amor eterno en 1974 y quien lo convirtió en padre con la llegada de Sage en 1976 y Seargeoh en 1979. De hecho, el divorcio se firmó poco tiempo antes de la boda, en 1985 y poco después del comienzo del rodaje de Rocky IV. En el cuarto filme de la saga del boxeador de Filadelfia, Brigitte Nielsen le dio vida a Ludmilla Drago, la esposa del villano ruso Ivan Drago (Dolph Lundgren).
Nielsen también tenía un divorcio en sus espaldas: en 1983 había pasado por el altar con el músico danés Kasper Winding, su primer marido y el padre de su hijo Julian, de quien se separó un año después. “Todo sucedió muy rápido… había química y todo se precipitó”, confesó Nielsen sobre Stallone. De inmediato se convirtieron en una de las parejas más mediáticas de la época.


Lo que vino después del flechazo fue un torbellino de sucesos: el actor y la modelo se comprometieron durante la producción de la película y se casaron en diciembre de 1985. Y una boda que intentó ser íntima pero que a los ojos del mundo se convirtió en un cuadro perfecto de la época: un cúmulo de excesos y el toque glam del Hollywood de esos años.
Una boda que no pasó desapercibida
Stallone y Nielsen eligieron para unir sus vidas la mansión del famoso productor Irwin Winkler, un hombre cercano al actor. Aunque la ceremonia fue un evento íntimo del que participaron algunos familiares y amigos cercanos, Nielsen contó tiempo después que de los 300 invitados apenas conocía a un par. El hombre que ofició de padrino fue Tony Munafo, guardaespaldas y confidente de Stallone, mientras que la elegida para ser dama de honor fue Susan Persily, asistente del actor.

Los recién casados llegaron en una limusina vintage, y cristalizaron así el glamour de la industria del cine. Nielsen, además, le sumó teatralidad a la velada con un monumental vestido blanco de voluminosas mangas largas, encaje, escote corazón y una cola de seis metros. Además, lució un aplique en la cabeza con flecos en pedrería y un enorme ramo de flores.
En 1990, la revista Vanity Fair entrevistó a Stallone y recogió varios testimonios de la boda para una nota de tapa. Según confió una mujer que estuvo esa noche presente, Brigitte era “la novia más hermosa”. “Deberían haber visto cómo la miraba Sylvester. Claro, la única persona que amaba a la novia más que al novio era la novia misma”, bromeó. El propio novio también hizo referencia a ese día. “Brigitte medía un metro noventa y cinco ese día con una cola de seis metros. Pensé: ¿En qué me estoy metiendo?”, se sinceró, y catalogó a su segundo matrimonio como “puro bombo”. “Supe que algo andaba mal cuando llegamos a los votos y no pude decir: ´Con este anillo me caso contigo´. Todos empezaron a reír. Me convertí en un personaje de dibujos animados. Debería haber sabido entonces que estaba a punto de embarcarme en una comedia de errores”, sumó.
Un abrupto final
Después de 19 meses como marido y mujer, Stallone y Nielsen decidieron poner punto final al matrimonio. Según trascendió en ese momento, el asedio de la prensa, sus caracteres disímiles, la tensiones familiares -ella se llevaba pésimo con su suegra, la mamá de Sly- y los rumores de infidelidad fueron los motivos de la ruptura. La versión oficial aseguraba en ese entonces que había sido Sylvester Stallone quien solicitó el divorcio alegando “diferencias irreconciliables”. Nielsen, por su parte, contó que fue ella quien lo dejó a él. Lo que nadie desmintió es que el trámite le costó a la estrella de Hollywood seis millones de dólares.
“Si alguien debería haberse convertido en alcohólico, drogadicto o un misógino recalcitrante, ese soy yo”, le confesó Stallone a Vanity Fair en relación con los rumores que envolvieron su vida privada y que en ese momento resaltaron desde infidelidades recíprocas hasta insinuaciones de lesbianismo. “Me han humillado públicamente. La forma en que me diseccionaron y ridiculizaron en todo el mundo. Nunca había leído sobre un divorcio con tantas insinuaciones sexuales como el mío con Brigitte. Fue muy vergonzoso”, recordó.


“Le advertí sobre Brigitte”, sumó Jacqueline, su madre, presente en la entrevista de Vanity Fair. “Ella vino a Estados Unidos sin ninguna intención honorable. No tiene ni un ápice de honestidad. Pero él creía que era su mujer perfecta. Quería una boda hermosa. Pero ella lo humilló. Empezó a engañarlo en su luna de miel. En Hollywood, se pasaba la noche bailando y se iba a casa con cualquier imbécil de la ciudad. Incluso les compraba regalos a otros chicos con su tarjeta de crédito”, describió.
Un reencuentro en el set
El tiempo pasó, los dos siguieron con sus vidas y no volvieron a encontrarse hasta que en 2018 la película Creed II los reunió por un lado en el set y por el otro en la gran pantalla. Según contó la actriz a la revista People, la experiencia fue “increíblemente emocional”, aún cuando se sintió muy a gusto con todo el equipo. “Mi corazón latía muy rápido”, graficó. “En 1985 me casé con Sylvester y esta vez soy su exesposa”, indicó Nielsen.

Más allá del escándalo que rodeó a su divorcio, la actriz le dedicó palabras de afecto a Sly. “Somos dos profesionales y lo mantuvimos así. Él se quedó en la esquina americana y yo en la esquina rusa. Estábamos en lados opuestos, pero fue agradable”, bromeó. Él por su parte, se llamó a silencio.
- 1
Juan Pablo Varsky, entre su descanso en Uruguay y su inesperado debut sobre un escenario
- 2
De Betiana Blum en Calle Corrientes a Graciela Borges en Mar del Plata, los famosos disfrutan del teatro veraniego
3Mirtha Legrand, a solas: qué la emociona del público, cómo ve al país y su secreto para estar activa con casi 99 años
- 4
La actriz que sufría frente a las cámaras, huyó de Hollywood y fue docente de una estrella de la actualidad




